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Hace nueve años empecé con el sueño de la empresa propia.  No lo hice por convicción, lo hice por necesidad ya que me había quedado sin trabajo. He aprendido mucho en estos años y si de algo estoy convencido es que tenemos que cambiar la manera de hacer negocios.

No hay una formula correcta que nos diga con exactitud qué cambios debemos de implementar para hacer negocios de una mejor manera, ya que cada empresa vive su propia realidad, pero buscando el cómo, he conocido gente muy interesante que me nutre e inspira de la cual adopto conceptos sobre los cuales elaboro mi propia receta.

Quiero comenzar compartiendo un concepto elemental: El mundo no se trata de ti ni de mí, se trata de nosotros. En el momento que hice mío este concepto, la manera de ver mi empresa cambió y entendí por qué dicen que la misión no es ser la mejor empresa del Perú, sino ser la mejor empresa para el Perú.

Si queremos convertirnos en la mejor empresa para el Perú, no podemos trabajar enfocados en utilidad únicamente.  El modelo de utilidad pura funciona en el corto plazo y no es sostenible en el tiempo porque está enfocada en el “yo”. Utilidad, personas y naturaleza son tres elementos que necesitamos balancear en el desarrollo de cualquier negocio que este enfocado en el “nosotros”.

Desarrollar una empresa formal en un sector donde un gran porcentaje de actores es informal no es fácil y sin duda nos pasa a muchos. Los formales operamos según manda la ley, pero como bien sabemos la formalidad trae consigo costos y llega un momento en donde competir contra actores informales se hace muy complicado. El problema no está en asumir los costos de la formalidad dentro de la operación, el problema real está en que los formales no competimos con los informales bajo igualdad de condiciones.

Formalizar la economía es un tema que le compete al gobierno. Nuestro rol como empresarios es contribuir con el gobierno para desarrollar métodos de control que garanticen igualdad de condiciones para todos. Esto no se trata de buscar la reducción de impuestos, se trata de que todos aporten lo que les corresponde. Regresemos a tierra y enfrentemos la realidad. El proceso de formalización no se va a dar de la noche a la mañana, lo que nos obliga a ponernos creativos si queremos lograr nuestros objetivos.

En la clase de Economía 101, nos enseñaron que ingresos menos costos es igual a utilidad y estoy seguro que todos manejamos bastante bien la formula. ¿Si ya hicimos todos los esfuerzos posibles y no podemos reducir más costos porque atentamos contra la calidad del producto/servicio que ofrecemos, qué más podemos hacer?

Naturaleza y personas son las dos variables nuevas a considerar dentro de nuestra propuesta de valor para que nuestra empresa trascienda en el tiempo. Aplicar conceptos de economía circular para reducir costos incorpora automáticamente ambos componentes a la formula.

El concepto de economía circular o colaborativa no es más que usar desperdicios como insumos. En mi experiencia aplicar economía circular/colaborativa en los procesos de producción puede generar resultados sorprendentes. No hablo únicamente de resultados favorables para el medio ambiente/personas/entorno sino de resultados económicos. El secreto de la economía circular está en que el costo del insumo para lograr el nuevo producto es prácticamente cero.

Hoy, la empresa que lidero, sigue haciendo lo mismo después de nueve años. Hacemos lo mismo, pero con un propósito distinto. La escencia del negocio no ha cambiado, ha cambiado el por qué.  Hoy, no nos mueve la utilidad, nos mueve las ganas de hacer de nuestro país un Perú mejor.

Usamos economía colaborativa y generamos ahorros de hasta 25% en algunos procesos y así podemos ser competitivos en un entorno desfavorable. No solo hemos reducido costos, estamos colaborando en cuidar nuestra tierra y ayudando a otros empresarios a sacar adelante su propio emprendimiento. Utilidad, naturaleza, personas.

Cuando converso con amigos sobre los procesos de economía circular que hemos implementado, me etiquetan como “verde”. ¿Verde yo? Frio, frio…

Si tuviera que ponerme un color, tiene que ser azul porque no espero que los resultados de la empresa sean de otro color. Sin utilidad no hay negocio, sin negocio no hay como generar cambios a favor de un Perú mejor.

Por Juan Alberto Wu, Vice Presidente de L+1

 

 

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