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Macarena Arribas: "Me apasiona la educación"

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Macarena está a punto de ser mamá al momento de la entrevista. Ella se confiesa más emocionada que nerviosa y responde todas las preguntas con normalidad. A sus 26 años ha creado MAB After School como la herramienta ideal para el aprendizaje a conciencia. Le apasiona la educación a pesar de haberse graduado de la carrera de publicidad y afirma que nunca deja de estudiar algo nuevo relacionado a lo que más le mueve. ¡Lea!

¿Cómo empezó su afán por la educación?

Una tía en la playa me dijo que mi primo necesitaba ayuda con varios cursos y si le podía repasar. Acepté feliz y mientras le dictaba clases en la terraza de la casa los demás papás empezaron a pedirme que ayudara a sus hijos también. El hecho se extendió a mi vida de regreso en Lima y fue tal la acogida que mi mamá decidió darme el garage de abajo para instalar a los chicos.

¿Hubo resultados en las notas de los niños?

Sí, claro. Cada vez más mamás me empezaron a llamar para dar clases.

¿Cómo manejaba sus tiempos con sus horarios de la universidad?

Iba con mi carro de casa en casa y llegó un punto en el que dictaba 40 horas a la semana. ¡Imagínate! Era una chica que estudiaba Publicidad y tenía que guardar tiempo para todo.

¿Por algún motivo no estudió Educación?

La carrera de Educación era muy tradicional, no iba conmigo para nada. Decidí que si tanto me interesaba, luego haría una maestría o un diplomado. Además la carrera de comunicaciones iba bastante con mi personalidad.

¿Alguna vez trabajó como publicista?

Sí, claro. Decidí pasar por una agencia de publicidad, ya que era lo que estaba estudiando y tenía que probar. Entré a la agencia Mayo y mi entonces jefa me dijo que me lance a hacer lo que de verdad quería. Cinco días después estaba repartiendo flyers de MAB.

¿Cómo llega el nombre?

Son mis iniciales.

¿Cuál fue el costo de oportunidad de esto?

En ese momento, salir de la agencia de publicidad.

¿Tenía la idea clara de lo que iba a hacer?

Lo único que sabía era que la educación me apasionaba pero que no quería hacer un nido o un colegio o una típica academia. Mi meta era crear algo que tuviera mi idea o mi propia filosofía de educación.

¿Cuántos años tenía cuando empezó MAB?

Tenía 21 años y estaba en el segundo año de universidad.  Estudiar y trabajar fue duro esa época; pero nunca cancelaba una clase en MAB para estudiar antes de un final en la universidad.

¿Cómo fue al inicio? 

A veces me acostaba a las 3am y tenía clases a las 7am.

¿Cuánto tiempo tiene ya MAB?

Ya tiene 4 años pero yo vengo haciéndolo durante 13 años, más de una década.

¿Hizo alguna especialidad luego de su carrera como publicista?

Hice un diplomado en Neuro educación en Cerebrum, estoy haciendo una maestría en Education Leadership y tengo una certificación en Inteligencia Emocional también.

¿Cómo hizo el plan de negocios?

Nunca tuve uno. Simplemente hacía las cosas y avancé poco a poco con todo. Nunca hice una proyección de ingresos siquiera para pensar si era rentable o no. Ahora las hago, pero al inicio fue todo empírico.

¿Qué es lo que enseña?

Lo académico típico y cosas nuevas. Por ejemplo, en vacaciones damos talleres de reciclaje, ingeniería, arte y más. ¡A veces mezclamos cosas como matemáticas con cocina!

¿MAB tiene un método?

Somos muy observadores y tenemos un psicólogo en cada cede.Creo que el nivel de personalización que le damos a cada clase es fuerte. Hablamos mucho con los papás y a veces el asunto no solo es que su hijo no es bueno en matemáticas sino que por ejemplo es tímido y no levanta la mano para preguntarle cosas a su profesora.

¿Cómo se siente en relación a los colegios?

Somos sus aliados. Nos sentimos así.

¿Qué pasa en los colegios que no todos aprenden igual?

Es imposible que a una clase de 30 chicos se les enseñe lo mismo y que todos aprendan igual. No hay manera, todos empiezan de distintos puntos de partida y encima todos aprenden de forma distinta.

¿Cómo es la comunicación dentro de MAB?

Todos nos llamamos por nuestro nombre. No hay “profe” propiamente, es un trato muy horizontal.

¿Cada cuánto hablan con los padres?

Hay un reporte de cada día que vienen sus hijos. Sentimos que es parte del valor agregado porque estamos convencidos de que la educación es integral. No hacemos magia, solo le brindamos recursos y herramientas para que los niños aprendan mejor. Siempre decimos que todo se debe complementar en casa.

¿Cuál es la recurrencia de asistencia ideal?

Es imposible saberlo si no conocemos al niño, no hay combos armados, cada niño funciona de manera distinta y particular.

¿Cuál es la principal dificultad con la educación de los niños hoy?

Entre muchas, el nivel de estrés que ponen los papás.

¿Cuántos locales tienen?

Cuatro. En Villa, La Molina, Chacarilla y Miraflores. Las oportunidades van llegando de pronto…

¿Qué considera importante para los educadores en Lima?

Lo más importante es respetar los distintos talentos y entender que cada uno tiene el mismo nivel de importancia. Lo clave es educar para la vida y para solucionar el mundo de verdad, no para un examen solamente.

 

 

 

 

 

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