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Adriana Roca: "No hay nada como leerte una revista impresa con un café, nada se compara"

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Adriana Roca luce justo como se define a lo largo de la entrevista: a Mom in chief. En la espera de su tercer bebe conversa con Gestión sobre la importancia de los medios de comunicación y su variado portafolio de emprendimientos. Además revela en breve cómo va alcanzando las metas más importantes de su vida a su modo y con mucho empeño.

 

¿Si se pudiera describir en pocas palabras, qué diría?

Es una muy buena pregunta. Creo que soy una persona determinada porque sé lo que quiero y aunque no sé bien cómo llegar a ello me las suelo ingeniar. Me siento creativa y determinada, son esas las dos palabras que usaría para definirme.

¿Cree que el perfil creativo y académico coexisten?

Creo mucho en la educación, soy una firme creyente de la frase “educar para crecer” y además creo que a través de ella se abre un mundo maravilloso e inspi- rador. Al mismo tiempo creo que uno debe tratar de ser multidisciplinario en la vida y sobre todo perseverante. Ambos pueden coexistir.

¿Cómo así?

Creo que uno no tiene que tener necesariamente una profesión para hacer algo a lo que se ha decidido, lo importante es meterse de lleno y entender bien cómo funciona.

¿Cuántas veces en lo que va de su vida ha cambiado el rumbo? ¿Cuál ha sido el resulta- do?

Han sido dos específicas.

Con la universidad cuando decidí que no la iba a terminar y decidí que quería hacer un cambio perso- nal. Sentí que no me llenaba en ese momento, que estaba buscando otras cosas. Luego de ese cambio radical descubrí el periodismo y comencé a trabajar en el diario Perú 21. Ese momento marcó una etapa muy bonita para mi, me puse en contacto directo con la escritura porque es algo que me gusta y me encanta hasta hoy, es una de las grandes pasiones de mi vida y que me ha llevado, junto a mi marido, a crear nuestra propia editorial.

El otro fue cuando decidí entrar al mundo corporativo y decidí que no era lo mío. Volví al periodismo de una forma distinta, conociendo un poco más el mundo corporativo desde adentro y pudiendo escribir sobre él ya como periodista económica con una perspectiva más profunda.

¿Alguna vez ha tenido un “bache” en el campo periodístico por no presentar un cartón que diga que es de tal o cual universidad?

Creo que han habido baches sí, pero creo que el trabajo es lo más importante y lo que más pesa. El trabajo esmerado sin duda.

¿Decidir su trabajo como periodista le abrió las puertas a nuevos intereses?

La gran ventaja del periodismo es que te permite conocer muchos mundos, te deja – aunque sea de a pocos – conocer gente que está haciendo algo inspirador, algo bueno o algo novedoso. Eso inspira, motiva y deja ver que hay un país que empuja hacia adelante, un país que crece.

Entiendo por nuestra conversación previa que además de hacer periodismo tiene un portafolio de proyectos bien diversificado. ¿Me podría comentar un poco más sobre eso?

Sí, además trabajo en Morada, una empresa que fundamos en familia. Mi marido fue gerente general durante cuatro años desde su fundación y es una inmobiliaria enfocada en desarrollo urbano, en crear proyectos que agreguen valor a la zona y que además la embellezcan.

La idea de la empresa es que no rompa con el pará- metro cultural del barrio sino que por el contrario, le aporte.

¿Quién es el tipo de cliente ideal de Morada?

Morada quiere vender algo más que solo una casa. La compra de una casa no es una compra más, es quizá la compra más importante de la vida de una persona. Por ende, vendemos más que una casa, vendemos detalles, un buen estilo de vida, un espacio en el cual crear una familia o crecer como persona.

¿Morada busca que le cambien la dinámica urbanística a la zona?

Exacto. Tenemos un edificio cerca a la UTEC en una zona que está en plena gentrificación. Buscamos un público joven, millennial, que quiera vivir en un espacio de buena arquitectura, que aporte belleza al vecindario y que además sea ecoamigable. Tenemos otro proyecto en la Calle Santa Rosa que se ganó el primer puesto en la categoría de proyectos del premio CASAS 2015. Lo diseñó el arquitecto David Mutal. El proyecto combina vivienda con espacios comerciales y está en una zona también en gentrificación.

¿Cuál es el objetivo?

La idea era lograr que al pasar por ahí a uno le provoque quedarse por un café y que se empiece a generar esa sensación de barrio. Buscamos ir a zonas donde nuestros proyectos sean hitos arquitectónicos.

¿Cuál es su rol en Morada?

Soy ahora la directora creativa del equipo.

Además de Morada, me comentó que había creado una editorial ¿Cómo se llama?

¡Se llama Ediciones Pichoncito! La creamos mi esposo y yo, que compartimos un profundo amor por los libros y la literatura.

Nuestro sueño siempre había sido hacer, crear y escribir libros. Desde coffee table books del Perú y de América Latina hasta libros de ficción y no-ficción. En esta editorial también queremos crear libros para niños, que me fascinan, revistas y páginas web, entre otras cosas.

¿Además de Morada y de la Editora Pichoncito, aún trabaja de periodista?

Así es, y también soy mamá de dos niños y la tercera está en  mi panza ahora mismo. Escribo para Latin Trade que es una publicación de negocios a nivel regional, otras veces colaboro con Semana Económica, G de Gestión y más.

¿Cómo siente su día sin tener un horario fijo de oficina? ¿Qué hace para poner todo en orden?

Dirigir mis propios tiempos es un reto constante. Como diría Michelle Obama soy “Mom in chief ”, me gusta que mi vida gire principalmente en torno a mis hijos. Requiere mucha disciplina, foco y una constante reorganización de horarios. Creo que hoy con todas las tecnologías que tenemos puedes sentarte en China y dirigir cosas en Perú.

¿Qué opina de los medios de comunicación hoy en Perú?

Por un lado, creo que hay espacio para fortalecer la investigación. Por ejemplo, es notorio que durante 15 años todo lo que estamos viendo en relación a Odebretch y Lava Jato no haya decantado en una investigación con un “smoking gun”. Por otro lado, creo que los grandes grupos mediáticos deberían apostar por darle visibilidad y plataforma al talento joven.

También creo que es un momento interesante para los medios a nivel global y en el Peru en términos comerciales. Se están haciendo muchos experimentos sobre qué funciona y qué no. Desde cómo se compatibiliza lo digital con el impreso – donde por ejemplo The New Yorker cobra los contenidos de su versión digital – hasta medios más abiertos que viven de publicidad y cuya supervivencia no está aún asegurada.

Creo que es interesante ver qué está pasando afuera para entender ambos caminos.

¿Siente que los medios tienen más relevancia en un escenario político complicado?

Claro. Por el lado impreso es interesante ver cómo ser opositores al gobierno de Trump hoy en EEUU le ha redituado en una mayor cantidad de suscriptores a dichos medios. Las personas confían en los medios para que se siga haciendo una oposición buena y de calidad.

Creo que es bueno que los medios aprendan a captar ese tipo de cosas, ese “momentun”.

¿Disfruta aún de las publicaciones impresas?

Claro que sí. Me gustan las revistas, los diarios y los libros; en general me encantan los medios de comunicación. Además, no hay nada como leerte una revista impresa con un café, nada se compara.

A pesar de que la economía (y por tanto la publicidad) está en un momento complicado, ¿Coincide en que vale la pena seguir intentando con los medios impresos?

Totalmente. Impreso tiene una vida más larga que digital.

¿Cómo se lleva con el mundo digital?

Me encanta pero siento que uno tiene que lograr que la tecnología esté en función a uno, no al revés.

En lo personal, trabajo todo por mail y soy fan de Instagram. Creo que en digital hay tantas opciones que uno se nutre de lo que quiere nutrirse, hay tanta variedad que se llenan pequeños y distintos nichos de tu vida.

¿Cómo es un día regular en su vida?

Nos levantamos 6:15am, desayuno en casa leyéndole el periódico a mi hijo menor – un hábito que tengo desde el primero – luego aprovecho mis mañanas para tener reuniones de Morada o de la editorial. A veces recojo a mis hijos del colegio, almorzamos juntos y por las tardes tengo planes de niños. Me encantan mis tardes, vivo en barranco y tengo un mundo de amigas por ahí. Muchas de ellas son mamás de otros países y eso nos convierte en un grupo que compagina distintos estilos de vida. Por las noches estoy con mi marido, me gusta tomarme una copa de vino y conversar hasta tarde.

Por otro lado los fines de semana me gusta ver muestras de arte o salir a pasear en el malecón.

¡Muchas gracias por su tiempo Adriana! Suerte en lo que queda del día

Gracias. ¡Me estoy mudando hoy! (risas)

 

 

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