Formación médica peruana da un salto tecnológico con cirugía robótica y simulación avanzada
La Universidad Científica del Sur inauguró el primer Centro de Cirugía Robótica en una universidad peruana, con una inversión de S/16 millones. El proyecto incorpora dos simuladores Da Vinci Xi, un RobotiX Mentor y una plataforma de realidad mixta para estudiantes de pregrado, consolidando un ecosistema quirúrgico de última generación.
La iniciativa marca un hito en la educación superior del país, ofreciendo programas estructurados de posgrado que permitirán a los especialistas entrenarse en tecnologías de vanguardia sin necesidad de salir del Perú.
Acreditaciones y calidad académica
El impacto académico se refuerza con la triple acreditación de la carrera de Medicina Humana: SINEACE (Perú), COMAEM (México) y FLASIC (Latinoamérica). Estas distinciones garantizan que la formación cumple con parámetros de calidad reconocidos internacionalmente. La acreditación no es un trámite administrativo, sino un proceso riguroso que valida la excelencia educativa y asegura que los futuros médicos se formen en entornos de confianza y seguridad.
Innovación en simulación
El ecosistema quirúrgico incluye el Cadáver Lab, un laboratorio de simulación que permite practicar procedimientos complejos en condiciones controladas. A ello se suma la plataforma de realidad mixta, que recrea escenarios clínicos con cuerpos humanos virtuales superpuestos al entorno real. Más de 2 mil estudiantes accederán a esta tecnología desde el sexto ciclo, justo cuando inician contacto con pacientes reales.
La combinación de robótica, simulación y realidad mixta convierte a la Científica en pionera regional en innovación educativa aplicada a la salud.
Conversación con Jordi Grau
En el evento, Jordi Grau Monge, vicerrector académico de Ciencias de la Salud, destacó: “Con el Centro de Cirugía Robótica esperamos contribuir a mejorar las habilidades del cirujano y reducir los errores técnicos, lo que se traduce en mayor seguridad para el paciente”.
Su mensaje resume la apuesta estratégica: formar profesionales capaces de dominar tecnologías que ya son parte del futuro inmediato de la medicina, ahora con respaldo académico y acreditación internacional.
Al cierre del evento, tuve la oportunidad de probar el simulador Da Vinci Xi. La experiencia confirmó una idea que defiendo desde hace años en mi investigación académica: los videojuegos entrenan habilidades cognitivas y motoras transferibles a escenarios profesionales. La coordinación ojo‑mano, la concentración y la precisión adquiridas frente a un joystick se convirtieron en aliados para dominar un simulador quirúrgico.
La coincidencia fue reveladora. Mientras en otro punto de Lima se presentaba un nuevo smartphone, decidí priorizar este evento académico. La razón es simple: la educación siempre tiene prioridad, más aún cuando se vincula con la tecnología y con la posibilidad de transformar vidas.
Pronto compartiré el video de mi práctica con el Da Vinci Xi, donde se verá cómo la cultura gamer dialoga con la medicina de alta complejidad. Por ahora, queda este testimonio: la formación médica peruana entra en una nueva etapa, acreditada, tecnológica y con un guiño al mundo gamer

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