Del volante al smartphone: Hyundai apuesta por los eSports en Perú
El universo gamer peruano sigue demostrando que ya no es un pasatiempo, sino un espacio cultural de alto impacto. La gran final del Hyundai Booyah! Pro Circuit se desarrolló en el Infinity Gaming Center y fue la confirmación de que las marcas globales empiezan a entenderlo. Lo sorprendente no fue solo la magnitud del torneo, sino la manera en que Hyundai decidió entrar al juego: con Free Fire, un título mobile que conecta directamente con una de las comunidades más grandes y activas del país.
La originalidad estuvo en la mecánica inicial. Las primeras partidas se jugaron mientras los equipos iban rumbo al evento dentro de autos Hyundai. El traslado dejó de ser un simple trayecto y se convirtió en parte de la competencia. Una fusión entre movilidad y gaming que mostró cómo una marca puede integrar su ADN a la experiencia gamer sin forzar narrativas.
Conversamos con Aldair Torres, gerente de Infinity Gaming Center, quien destacó la importancia de ver a más empresas interesadas en los eSports. Para él, este tipo de iniciativas no solo validan la comunidad, sino que abren un camino de profesionalización y reconocimiento que antes parecía lejano. Infinity se consolida así como epicentro de la escena gamer peruana, un espacio donde las marcas pueden conectar de manera auténtica con los jugadores.
También dialogamos con María Cristina Malca, gerente de marketing de Hyundai, quien explicó las razones detrás de esta apuesta. La marca busca acercarse a las nuevas generaciones a través de experiencias inmersivas que generen vínculos genuinos. No se trata de imponer un producto, sino de compartir un espacio cultural que crece y se transforma. Para la empresa de autos, el gaming es hoy una de las expresiones más relevantes de esta generación y estar presente en él es parte de su estrategia de conexión.
Un detalle que no pasó desapercibido fue la presencia de elementos de la marca dentro del propio escenario virtual de Free Fire. Los jugadores competían rodeados de referencias visuales a Hyundai, lo que convierte esta experiencia en un claro ejemplo de advergaming. No hablamos solo de patrocinio, sino de integración directa de la marca en el entorno digital donde se desarrolla la competencia. Es un tema pendiente en este espacio editorial, pero que merece ser resaltado: el futuro de la publicidad ya no está en los anuncios externos, sino en la inmersión dentro del propio juego.
La empresa automotriz entendió que el gamer peruano no necesita un volante para demostrar su talento. Lo hace con un smartphone, con estrategia y con pasión. Y al elegir Free Fire, la marca se alineó con la realidad de millones de jóvenes que encuentran en este título no solo entretenimiento, sino comunidad y competencia.
El Hyundai Booyah! Pro Circuit fue más que una final de eSports. Fue un mensaje claro: las empresas que quieran ser relevantes deberán dejar de ver al gaming como accesorio y empezar a reconocerlo como cultura. Hyundai lo hizo y lo hizo en Infinity Gaming Center, un espacio que se ha convertido en símbolo de la comunidad gamer peruana.

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