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Una mirada al agro en 2017 (segunda parte)

En una entrega anterior, analizamos las cifras agregadas de la evolución del sector agricultura en 2017. Hicimos notar que los hechos políticos sucedidos en los últimos doce meses, sumados al impacto de los fenómenos naturales, habían dificultado en cierta medida el crecimiento del sector.

Sin embargo, también es cierto que a pesar de que la gestión del MINAGRI no haya sido la más eficiente, en términos de asignación de recursos y gasto público agrario, el sector ya tiene una inercia ganada por la continuidad de políticas de más de 20 años.

Y lo hemos visto en este periodo. Pese a las dificultades, las agroexportaciones y el crecimiento del VBP agrario han sido muy superiores al promedio de crecimiento de la economía del país; es decir, el motor agropecuario genera riqueza para el país y mejora la calidad de vida de sectores de la población muy vulnerables, sin esperar que eso cambie en el muy corto plazo por fallas en las autoridades de turno.

De hecho, una muestra de la ineficiencia en la asignación de recursos del presupuesto del MINAGRI se da, a propósito de los daños generados por el Fenómeno El Niño en el verano pasado. Hemos visto que los esfuerzos del sector agricultura durante los siguientes meses se centraron en acciones de prevención y muy pocas de rehabilitación de infraestructura dañada, que era lo necesario en esa coyuntura.

Creemos que aquí primó más las exigencias del momento que la racionalidad que obligaba a concentrar los esfuerzos y recursos en la elaboración de los expedientes técnicos necesarios para obras definitivas que solucionen los problemas de vulnerabilidad frente al fenómeno natural. No es que no esté bien gastar en limpieza de ríos, drenes y quebradas, sino que la pregunta debe ser si no era mejor gastar un poco menos en eso y más en infraestructura definitiva que atenue significativamente los impactos negativos del clima y, a su vez, reduzca la necesidad de hacer estos gastos de limpieza en tramos tan largos.

Muchas de las actividades de limpieza y encauzamiento de ríos registraron demoras en los plazos de ejecución, tal es el caso de las obras en los ríos La Leche, Olmos y Zaña (Lambayeque) y rio Chira (Piura). ¿Pudo haberse hecho más en estos meses? Tal vez. Pero no sabemos las razones y eso es preocupante porque son actividades que pudieron ejecutarse en menores plazos y mitigar en parte los posibles impactos de las lluvias de temporada. Definitivamente, al no haber terminado ese trabajo, el riesgo se eleva ya que la ansiedad de la población crea mayor disconformidad y presión social.

Plan Ganadero

En este gobierno, el impulso del MINAGRI al sector ganadero se inició con la creación de la Dirección General de Ganadería y la posterior aprobación en julio de 2017 del Plan Nacional de Desarrollo Ganadero 2017-2027. Una de las primeras actividades que se ha venido desarrollando desde el pasado año ha sido la instalación de 25,000 hectáreas de pastos cultivados en 18 regiones del país, de los cuales 17,000 hectáreas se encuentran actualmente en proceso de preparación del terreno, para la labor de casi 38 mil productores. Veremos si los objetivos planteados para 2018 se logran en los próximos meses. Sin embargo, una vez más, parece que hubo un desenfoque del verdadero rol del Estado.

La pregunta sería si es que verdaderamente las cosas van a cambiar por el hecho de crear una entidad nueva (más burocracia) o si solo las cosas van a funcionar siempre que el Estado siga destinando recursos. Sembrar pastos debe ser la labor más sencilla del mundo, pero no está claro cómo se van a mantener a partir de ahora o quién garantizará que esta práctica se siga desarrollando con recursos privados y se consoliden las “supuestas” ganancias en productividad. Ojalá no sea “flor de un día” o, mejor dicho, “pastos de un día”.

Reconversión Productiva

El sector agricultura requiere de reconversión productiva. Han sido doce meses en los que se esperaban avances en ese aspecto. La lógica de la reconversión productiva es la que permite sustituir cultivos con productividades, rendimientos, precios o impactos negativos por cultivos alternativos que permitan generar mayores oportunidades de desarrollo sostenido y sustentable.

Tal es el caso de los programas de sustitución de cultivos en el VRAEM u otros cultivos y crianzas en diversas zonas del país que han requerido apoyo subsidiario del Estado para empezar emprendimientos en cadenas de valor. Programas como AGROIDEAS han sido el medio usado para ello, así como ALIADOS, SIERRA SUR, SIERRA NORTE, entre otros con enfoque similares en el que se financia de forma parcial los planes de negocios que presentan las organizaciones de productores interesadas.

Lamentablemente, durante 2017, no se programó meta alguna para este indicador, debido a que el Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) asignado al Programa de Compensaciones para la Competitividad (PCC) no incluyó recursos para las actividades de reconversión productiva, y tampoco se habilitaron para la atención de nuevos proyectos en la zona del VRAEM.

Sin embargo, es importante precisar que mediante Decreto Supremo N° 019-2017-MINAGRI de diciembre de 2017, se modificó el reglamento de la Ley N° 29736, Ley de Reconversión Productiva Agropecuaria, permitiendo ampliar a todos los cultivos a fin de que puedan ser sujetos a la reconversión productiva en todo el territorio nacional. Es decir, hay una agenda pendiente de gran dimensión sólo este tema.

La complejidad del sector agricultura, la dinámica empresarial muy ligada al manejo climático y de agua, así como la tecnificación son temas que necesariamente deberán ser materia de análisis para el presente año. Lo que se espera es que cada administración continúe con los procesos iniciados a fin de completar ciclos y lograr que el desarrollo sostenible del agro sea una realidad.

 

 

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