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Si hay algo en lo cual estamos todos de acuerdo es que lo más importante en una empresa es su gente. De nada sirve tener grandes planes de marketing o estados financieros impecables cuando las personas no se sienten a gusto trabajando en ese lugar. Tarde o temprano la empresa sufrirá las consecuencias de una deficiente gestión de personas.

En ese sentido, uno de los aspectos fundamentales a abordar es el clima laboral. Hay muchos estudios que demuestran que una persona que se siente feliz trabaja más y mejor.

Pero ¿cómo lograr que el clima laboral de una empresa mejore?. En principio se debe realizar una evaluación para saber en qué situación se encuentra el clima y de ahí en adelante realizar mediciones anuales, ya que lo que no se mide no se puede gestionar, es preferible además que esa medición la realice un externo para que el análisis no sea sesgado. Los aspectos que se consideran en una evaluación son variables dependiendo de la metodología que se utilice. En base a los resultados se deciden planes de acción para toda la empresa, sin embargo se debe considerar que no todas las acciones funcionarán para los mismos grupos, que dentro de la organización se generan microclimas laborales.

Ahora bien, con frecuencia en las empresas se idealiza el concepto de trabajo en equipo, incluso algunas lo incluyen como valor (cuando en realidad es una competencia), es más está comprobado que no siempre es necesario y positivo, depende mucho del tipo de labor que se realice. Cuando hablamos de equipos de trabajo, nos referimos a profesionales o colaboradores que trabajan en conjunto diariamente o al menos con cierta continuidad por un objetivo en común, por ejemplo el área encargada de un proyecto o el departamento de marketing, esos son equipos de trabajo y efectivamente deben, valga la redundancia, trabajar en equipo.

Decir que el Departamento de Finanzas trabaja en equipo con Operaciones o que Logística lo hace con Administración suena bien pero en realidad no es así, se podría decir que trabajan mancomunadamente, coordinados, atentos, etc., pero un equipo es otra cosa. Partiendo de esa premisa entonces la cohesión de equipos de trabajo se inicia en la convivencia, la armonía y la buena comunicación entre compañeros, desde los colaboradores hacia el líder y desde el líder hacia sus colaboradores.

Diferenciemos algunos términos que se suelen mencionar cuando hablamos de convivencia laboral: personalidad, estado de ánimo y actitud.
Cada persona viene con un set o conjunto de rasgos y cualidades que configuran su manera de ser y la diferencian de las demás, esa es su personalidad. El estado de ánimo es la disposición emocional que tiene una persona en un determinado momento y finalmente la actitud es la forma como afronta una persona las diversas situaciones de la vida, en este caso, laboral. Esa actitud es la que los compañeros de trabajo perciben y que puede generar cohesión o alejamiento. Las personalidades pueden ser muy diferentes, el estado de ánimo variable, pero si hay respeto y buena actitud el equipo podría caminar bien, digo podría pues tendríamos que añadir una variable más: un líder efectivo, pero concentrémonos en la actitud. ¿Cómo cambiar a una persona que demuestra una mala actitud y qué enrarece el aire que se respira en el equipo? Aquí surge un término que se ha popularizado en estos últimos años: las habilidades blandas o competencias de conducta. Para lograr un cambio conductual hay que trabajar en: comunicación efectiva, inteligencia emocional, inteligencia social y empatía. Hay gente que por su personalidad le es más sencillo desarrollar estas habilidades pero para otras no y es esa diferencia la que hace que hayan discusiones entre miembros de un equipo, más aun si esa persona que no tiene habilidades blandas es el líder. Puede que el clima general de la empresa sea aceptable pero cuidado con esos microclimas negativos generados por este tipo de personas.

Lo bueno es que también puede funcionar al revés, puede que el clima de la empresa no sea el mejor pero si eres el líder de un equipo puedes hacer que al menos el microclima de tu área sea cálido.

Aquí te dejo algunos consejos.

1.- Realiza salidas informales con tu equipo. El ambiente laboral puede ser muy duro y a veces engañoso en cuanto a las formas de ser de un compañero de trabajo, en un ambiente distendido se forjan amistades.

2.- Estimula la proposición de ideas. Acepta las propuestas, no las juzgues de antemano, acéptalas y luego las puedes analizar. Valora el aporte de tu equipo.

3.- Celebra las pequeñas victorias con tu gente. Cada paso nos lleva más lejos. Si una meta es muy lejana, no esperes a llegar allí para recién celebrar.

4.- Utiliza el sentido del humor, pero siempre teniendo cuidado de evitar la burla y el sarcasmo.

 

 

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