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Humor S.A. Jaime Herrera Jaime Herrera

El sentido del humor en las empresas

¿Puede el sentido del humor ser una herramienta de gestión en las empresas? ¿Puede una habilidad “tan blanda” como el humor ser tomada tan en serio en las organizaciones? Y si es así, ¿tendrá algún efecto significativo en los resultados económicos y financieros de una empresa?
Empecemos por el principio. El sentido del humor es una característica inherente al ser humano. Toda persona tiene sentido del humor, la diferencia está en qué tan desarrollado, o no, lo tiene.
El sentido del humor es eso que nos hace reconocer una broma cuando somos víctima de ella o entender un comentario irónico. En otras palabras, entender un chiste, una situación jocosa.
No confundamos ser gracioso con tener un buen sentido del humor, son dos cosas diferentes. Una cosa es generar situaciones humorísticas, en otras palabras, ser gracioso, que de por sí es una habilidad, un plus para cualquier persona, y otra cosa es reír de buena gana cuando alguien lanza una broma o sonreír ante un error involuntario.
Se piensa que una persona seria no tiene sentido del humor y no es así. Una persona puede ser seria porque así es su personalidad, pero eso no significa que no disfrute de un momento hilarante.
Tener un buen sentido del humor hace que veamos las cosas desde otro punto de vista, nos calma, nos alegra, nos invita a compartir.
La risa, que es la expresión física del humor, genera en las personas dopamina, la endorfina que nos da ganas de vivir, que nos produce placer por la vida. Asimismo reduce el cortisol, que es la sustancia que genera el famoso estrés.
Solo por lógica, una persona con menos estrés, relajada y con ganas de vivir, producirá más y mejor.
Es por ello que empresas de la talla de Southwest Airlines, Virgin, Google y otras famosas transnacionales han apostado por gestionar el sentido del humor en sus respectivas empresas.
Gestionar es administrar, manejar, conocer, promover, utilizar o aprovechar algo de tal forma que se logren resultados concretos y tangibles. En estas empresas, como en muchas otras a nivel mundial, se ha llegado al punto de incluir indicadores de sentido del humor en sus colaboradores y tener proyectos, programas completos, planes “muy serios” y estratégicos para que su gente se divierta en el trabajo, ría y por lo tanto sea más creativa, que haya mejores líderes, que las personas tomen mejores decisiones, sean más ágiles en sus labores.
¿Cuál es el resultado? Empleados felices trabajando en armonía y lo que más importa al final del año en la sesión de directorio, produciendo más y mejor.

 

 

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