Contra el imperio de los ricos: defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios
A mediados del mes de enero de 2026 Oxfam Internacional presentó el documento con el título de esta nota. Este informe anual se presenta a la par de la reunión del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos-Suiza. Desafortunadamente, como es obvio, este reporte no tuvo difusión alguna en los medios de comunicación locales. Mientras el tema es relevante para el FEM, aquí no hay problema alguno.
En este no solo se contrasta la elevada concentración de la riqueza e ingresos de unos pocos respecto de la pobreza y desigualdades a nivel global. Se reseñan sus impactos negativos en diversos ámbitos especialmente sobre la democracia y se establecen propuestas frente al problema. Aquí una síntesis del documento, donde tenemos mucho por aprender en el Perú. https://www.oxfam.org/es/informes/contra-el-imperio-de-los-mas-ricos
Tema central
Según Oxfam este informe se enfoca en cómo los Gobiernos de todo el mundo están tomando la decisión incorrecta, al anteponer los intereses del gran capital frente a la defensa de las libertades; poniéndose del lado de los más ricos. Están eligiendo reprimir el descontento de la ciudadanía por el elevado costo de la vida, en lugar de optar por mecanismos de redistribución de la riqueza hacia el conjunto de la población.
Se muestra cómo quienes más se están enriqueciendo a nivel económico son quienes tienen mayor poder político en todo el mundo, dando forma y configurando sociedades, economías y políticas. Por el contrario, quienes tienen una menor capacidad económica se están empobreciendo también en términos políticos, y sus voces se ven silenciadas ante el crecimiento del autoritarismo y la supresión de los derechos y libertades que tanto ha costado conquistar.
Su conclusión refleja que esto es evitable. Los Gobiernos pueden optar por anteponer las necesidades de la gran mayoría frente al poder de las oligarquías. Organizada, la propia ciudadanía puede convertirse en un poderoso contrapeso frente al poder de la riqueza extrema. Oxfan insiste en que todos juntos podemos exigir un mundo más justo y menos desigual.
Algunas evidencias
El documento de Oxfam inicia señalando que desde que Donald Trump fue elegido presidente a finales de 2024, la fortuna conjunta de los milmillonarios del planeta (que tienen una riqueza igual o mayor a US$ mil millones) ha crecido tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores. Aunque el mayor crecimiento corresponde a los milmillonarios estadounidenses, la riqueza de los milmillonarios de otras partes del mundo también ha experimentado incrementos de dos dígitos.
Las medidas adoptadas durante ese mandato han beneficiado a las personas más ricas del mundo, ya sea defendiendo una mayor desregulación o frenando la puesta en marcha de acuerdos que supondrían una mayor tributación efectiva de las grandes corporaciones. El número total de milmillonarios en el mundo ha superado los 3,000 y su riqueza combinada ha alcanzado un valor sin precedentes. El hombre más rico del mundo, Elon Musk, acumuló una riqueza superior a medio billón de dólares. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en todo el mundo pasa hambre.
Justificación
Para Oxfam existen muchas razones para criticar este ingreso, consumo y riqueza excesivas en un mundo enormemente desigual, donde la mayoría de las personas tienen muy poco y en un planeta que tampoco puede permitirse las enormes emisiones de carbono derivadas de esos excesos.
Asimismo, muy pocas personas cuestionarían el retroceso democrático o de los principios de equidad que supone que los milmillonarios utilicen su fortuna para influir sobre actores políticos, presionar a un Gobierno, comprar un medio de comunicación o una red social, o para procurarse los equipos jurídicos más caros frente a cualquier oposición para garantizarse impunidad total ante la justicia.
Con un poder así, los milmillonarios tienen nuestro futuro en sus manos, socavando la libertad política y erosionando los derechos de la mayoría de las personas. Al mismo tiempo, se está presenciando en todo el mundo la erosión y el retroceso de los derechos civiles y políticos de la mayoría de la población, así como la represión de las protestas y el silenciamiento de las voces disidentes.
¿Límites a la riqueza?
Oxfam reseña la opinión de la filósofa Ingrid Robeyns quien ha planteado una serie de argumentos filosóficos en favor de que se establezca legalmente un límite máximo a la concentración de riqueza privada. Su propuesta, denominada “limitarismo”, arguye que cuando la acumulación de riqueza privada supera unos determinados niveles pasa a ser injustificable desde el punto de vista moral y peligrosa desde el punto de vista político.
Al igual que las sociedades definen un umbral de pobreza para determinar cuándo alguien no tiene suficiente, también deberíamos definir un umbral para considerar que alguien tiene demasiado: un umbral de riqueza extrema. Ella propone fijarlo en 10 millones de dólares. Se constató que un tercio de las personas millonarias a las que se había encuestado se mostraban a favor de establecer ese umbral de riqueza en 10 millones de dólares.
El contraste
En el informe se destaca que, en las últimas décadas, quienes defendían la globalización económica se amparaban en los avances reales en términos de reducción de la pobreza, señalando que eso era lo importante, y no tanto preocuparse por la concentración de la riqueza en manos de unos pocos.
Sin embargo, desde que comenzara la década de 2020, estos argumentos ya no se sostienen. La reducción de la pobreza se ha frenado de manera general y, de hecho, en África ha vuelto a aumentar. En 2022, casi la mitad de la población mundial (el 48%), es decir, 3,830 millones de personas, vivían en situación de pobreza.
Más allá de considerar la pobreza sólo en términos de renta disponible, la realidad es que una de cada cuatro personas en el mundo se encuentra en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave, una cifra que se ha incrementado en un 42.6% entre 2015 y 2024. Asimismo, se está observando cómo el precio de los alimentos aumenta, incluso en Europa y América del Norte donde hay 92 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria.
Impactos políticos
En el documento de Oxfam se anota que la desigualdad económica desempeña un importante papel en la erosión de los derechos y las libertades políticas y abona el terreno para un mayor autoritarismo. Las investigaciones demuestran que el aumento de la desigualdad es uno de los indicadores más fiables para predecir el derrumbe de las democracias.
Esta erosión democrática incluye el debilitamiento del sistema de equilibrio de poderes, como el del poder judicial o del legislativo; la restricción de las libertades civiles, la manipulación de elecciones y la normalización de prácticas autoritarias, como la concentración del poder en manos de un único líder político. Un estudio reveló que los países con mayor desigualdad tienen una probabilidad siete veces mayor de experimentar esta erosión democrática que los países con menos desigualdad.
Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: 1) comprando el apoyo político; 2) invirtiendo en legitimar el poder de las élites y 3) garantizándose un acceso directo a las instituciones. Los superricos llevan mucho tiempo utilizando sus fortunas para comprar a responsables y partidos políticos, desarmando el poder de la mayoría para instalar un injusto sistema de un dólar, un voto.
Pobreza política
El dominio de los superricos sobre los medios de comunicación y la IA es cada vez mayor. Más de la mitad de los medios de comunicación más importantes del mundo son propiedad de milmillonarios, y tan solo seis milmillonarios dirigen nueve de las diez principales redes sociales del mundo. Ocho de las diez mayores empresas de IA están dirigidas por milmillonarios, y tan solo tres de ellas controlan casi el 90 % del mercado de los chatbots con IA generativa.
Según el estudio, para una parte importante de la población, la pobreza económica termina convirtiéndose también en pobreza política. Estas personas se enfrentan a mayores obstáculos para participar en la política, la toma de decisiones y la vida pública, lo cual limita su capacidad para influir en las políticas, ejercer sus derechos y definir su futuro. En 2024, la libertad de expresión empeoró en una cuarta parte de los países del mundo.
El chivo expiatorio
Oxfam anota que, con el apoyo de partidos de extrema derecha y plataformas mediáticas, muchas de las cuales son propiedad de superricos, los Gobiernos estigmatizan y culpan sistemáticamente a las minorías. En casi todos los países, la población migrante se convierte en el chivo expiatorio de multitud de problemas sociales, como la delincuencia, el recorte de las prestaciones sociales y el aumento del coste de la vida.
Algunas personas han aceptado esta narrativa de culpabilización, cuyas peores consecuencias pueden observarse en el incremento de la violencia racista promovida por una minoría envalentonada. Aunque la mayoría de la población no se cree estas mentiras y las rebate, lo cierto es que, lamentablemente, este juego sucio distrae la atención de la causa real que está detrás de las dificultades que atraviesa la mayoría de la población: la desigualdad extrema.
Las propuestas
Oxfam plantea tres grandes propuestas para contener estos problemas: 1) Los países deben reducir de forma drástica la desigualdad económica; 2) hay que frenar el poder político de los superricos; y 3) se debe construir el poder político de la mayoría.
La elevada desigualdad económica, junto con la gran concentración de la riqueza extrema y la pobreza persistente, es el origen de la erosión de los derechos y las libertades de la inmensa mayoría de la población. La principal prioridad de los Gobiernos debe ser reducir de forma drástica la desigualdad. Para cumplir con este objetivo, todos los países deberían poner en marcha Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad realistas y con plazos establecidos, realizando un seguimiento periódico de los avances.
Los Gobiernos deben adoptar medidas concretas para levantar un muro entre riqueza y política: 1) gravar de forma efectiva a los superricos para reducir su poder económico y, con ello, su poder político; 2) regular las prácticas de lobby y las puertas giratorias; 3) prohibir la financiación de campañas por parte de los milmillonarios; 4) legislar en favor de la independencia de los medios de comunicación;
Asimismo, 5) regular las empresas de medios de comunicación para aumentar la transparencia de los algoritmos; 6) proteger la libertad de expresión e impedir que se publiquen contenidos nocivos, en especial, discursos de odio contra la población migrante y las mujeres, así como contra las minorías de género diverso, raciales, étnicas y religiosas.
Colofón
Según Oxfam la gente corriente se vuelve poderosa cuando vive en un sistema político que incentiva y promueve su influencia en la toma de decisiones. Para ello, los Gobiernos deben garantizar unas condiciones favorables a través de leyes, instituciones y políticas públicas que permitan que la ciudadanía se organice libremente, alce la voz y actúe de manera colectiva para exigir a quienes están en el poder que rindan cuentas del ejercicio efectivo de estos derechos.
Asimismo, las organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos, los movimientos comunitarios, indígenas, de grupos excluidos, y las redes ciudadanas son esenciales para mejorar la cohesión social y luchar contra la elevada desigualdad.

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