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La próxima semana se inicia la sexta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) donde participan Canadá, EE.UU. y México. Las reuniones se realizarán en Montreal entre el 23 y 28 de enero. Se tratará de una ronda definitoria en la medida en que los ministros responsables se reunirán nuevamente después de tres meses sin hacerlo. Canadá está iniciando un proceso para defenderse de los aranceles compensatorios a la madera que impuso EE.UU. en 2017. En México están listos para las sorpresas, a la par que el subsecretario de agricultura de los EE.UU. pidió a sus agricultores a mediados de diciembre que hagan planes de contingencia para protegerse de una reducción de las exportaciones hacia México.

La próxima semana podría comenzar a ser agitada en razón a que Trump sigue insistiendo que el TLCAN no es conveniente para los intereses estadounidenses, al extremo que no pareciera que ya se realizaron cinco rondas previas. Asimismo, mantiene un discurso anti inmigrante agresivo y repite que México pagará la ampliación del muro fronterizo. Luego de su victoria política a propósito de la aprobación de la peligrosa reforma tributaria, la mayor cercanía a las elecciones internas en EE.UU., lo está empujando a ser más radical respecto de lo que ofreció en campaña electoral. Otro peligro en el corto plazo es la reducción a más de la mitad de la tasa de impuesto a la renta para las utilidades generadas fuera de los EE.UU. que implicaría que más de US$ 300,000 millones depositados en el exterior salgan de esos lugares con las consiguientes alteraciones en los mercados cambiarios y de capitales internacionales.

México habría accedido a la cláusula norteamericana de fin automático del tratado cada cinco años, pero EE.UU. ni siquiera habría tomado nota de esa concesión. El tema donde no hay acuerdo es la mayor exigencia de que la producción y exportaciones de vehículos y autopartes deben tener un mayor componente estadounidense a lo cual se oponen los otros gobiernos, las empresas y las cámaras de comercio de los tres países. No se conoce si existe acuerdo sobre el sistema de resolución de conflictos y de los límites temporales a las exportaciones agropecuarias mexicanas.

En el escenario de que EE.UU. rompa el TLCAN pero se mantenga bajo las reglas de la OMC ahora se prevé que el PBI mexicano podría caer alrededor de 1% en 2018 y 2% en 2019. Sin embargo, también para muchos el nivel de pesimismo se está reduciendo, ya que se abrirían oportunidades para aplicar política industrial y mirar más hacia adentro. Otros recuerdan que la importación masiva de productos agropecuarios y alimentos procesados de EE.UU., en general menos saludables, eleva la tasa de obesidad y generan otros problemas de salubridad.

 

 

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