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No, no, no y no a la corrupción

Todos los años Transparency International elabora un índice que clasifica a 180 países y territorios según los niveles percibidos de corrupción en el sector público empleando una escala de 0 a 100. A nivel mundial el país más corrupto es Somalia, este tiene la posición 180/180. El año 2018 el Perú ocupó el puesto 105/180 de los países más corruptos, sin duda el 2019 subiremos en ese ranking gracias a la corrupción política. Es importante que el lector entienda la definición de corrupción desde múltiples perspectivas, actualice términos relacionados a la ética y aplique algunas de las soluciones que propongo dentro de su organización.

El término corrupción deriva del latín corrumpere, que significa
destruir, estropear o romper (Mikkelsen, 2013). La corrupción se origina por motivos económicos, políticos, culturales, judiciales y razones individuales (Rose-Ackerman,1999; Treisman, 2000). La corrupción toma las siguientes formas: (a) soborno, (b) extorsión, (c) malversación, (d) favoritismo, (e) robo, (f) explotación de intereses en conflictos (Aladwani, 2016).  McMullen (1961) definió la corrupción como el mal uso de poder encomendado para ganancias privadas o personales.

El diccionario de la Real Academia Española definió la corrupción como la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole de sus gestores. La corrupción es una de las mayores preocupaciones sociales y pone a los ciudadanos en continua miseria (Kock & Gaskins, 2014). De acuerdo con Dawes (2010) la corrupción en un país puede causar ineficiencias en el mercado interno, crear un ambiente de incertidumbre y frenar el flujo de inversión externa.

En la investigación de Aladwani (2016) se concluyó que la corrupción afecta proyectos e iniciativas públicas y privadas, ya que induce a ineficiencias y sobrecostos. La corrupción presenta impactos adversos para la sociedad, incrementa los costos de transacción, consume los recursos económicos, complica la implementación de políticas y reduce los incentivos a la inversión (Seligson, 2002). En la investigación de De Graaf (2007) se demostró que la corrupción se genera y florece en las relaciones sociales, donde las personas están vinculadas y afectadas por las interacciones.

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Ética

La ética aborda la corrupción desde múltiples perspectivas. Algunos autores identificaron la ética como una serie de comportamientos que se convierten en virtudes (Hart, 1994; Josephson, 2006). Otros investigadores enfocaron la corrupción desde el punto de vista de la deontología (Kant, 1785).  Por último, diversos estudios definieron la ética como la adhesión a los valores de determinado régimen (Newbold, 2010; Rohr,1989).

Durante la época del rey Darío (550 A.C- 586 A.C) las escuelas persas enseñaron a los futuros líderes la honestidad, el respeto a los mayores, la misericordia con los débiles y el cuidado del medio ambiente. La cultura persa castigaba la mentira, ya que para ellos era el peor defecto que todo ciudadano podía tener. El profeta persa Zoroastro enseño a la gente la necesidad de pensar, actuar y hablar bien. De acuerdo con Faranzmand (2002) las escuelas persas formaron a sus estudiantes considerando la virtud como base de la sociedad.

En occidente, los padres de la ética eran Aristóteles y Platón. La ética tuvo un enfoque dominante en la filosofía moral occidental y surgió en anglosajón. El filósofo griego Platón le dio importancia a la educación moral a través del desarrollo del carácter, mencionó que para que una sociedad sea desarrollada, las personas debían actuar de manera transparente.  Aristóteles creía que la ética era indispensable para alcanzar una vida de excelencia, él consideró que la ética es desarrollada con la práctica y su misión es actuar de manera transparente. Los filósofos modernos se basan en los ideales de Platón y Aristóteles, el artículo de la filosofía moral moderna desarrollado por Gertrude Elizabeth Margaret Anscombe teóloga y filósofa, discípula de Wittgenstein, sugirió que para entender la ética debemos estudiar al filósofo griego Aristóteles.

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Soluciones para combatir la corrupción

1.     Limitar el terreno. Definir que es aceptable e inaceptable en la organización. Las reglas de juego deben ser claras, de esta manera las personas no podrán malinterpretarlas.

2.     Castigar a las personas que violen las reglas. El castigo debe ser ejemplar para que la acción correctiva sea un ejercicio educativo, las personas en las organizaciones deben ser conscientes de las sanciones asociadas a la mala conducta.

3.     Incrementar los castigos. Muchas personas actúan de manera corrupta porque consideran que los castigos son leves; sin embargo, si la entidad sanciona drásticamente hará que las personas piensen antes de querer actuar de manera corrupta.

4.     Negociación a puerta abierta. Las negociaciones deben ser públicas, abiertas y grabadas. El ser humano se comporta mejor si se siente controlado.

5.     Enseñar ética y filosofía en los colegios. El cambio viene de abajo, dentro de la malla curricular de los colegios se debe de enseñar ética y filosofía a los jóvenes, de esta manera desarrollarán su pensamiento crítico y tomaran decisiones que no afectan a la sociedad.

6.     Lista negra. Las personas que son corruptas no podrán ocupar cargos gerenciales, políticos, diplomáticos o públicos. No podemos continuar con estas personas en la sociedad.


Referencias

Aladwani, A. M. (2016). Corruption as a source of e-government projects failure in developing countries: A theoretical exposition. International Journal of InformationManagement, 36(1), 105–112.

Dawes, S. S. (2010). Stewardship and usefulness: Policy principles for information-based transparency. Government Information Quarterly, 27(4), 377–383.

De Graaf, G. (2007). Causes of corruption: Towards a contextual theory of corruption. Public Administration Quarterly, 31(1-2), 39–86.

Farazmand, A. (2018). Toward a strategy for combatting corruption. Paper presented at the meeting of the American Society for Public Administration, Denver, CO.

Hart, D. K., & Wright, N. D. (1998). ‘The civic good’: ‘The public interest’ of civic humanism. Administrative Theory & Praxis, 20(4), 406–421.

Josephson, M. (2006). The six pillars of character. In J. West & E. Berman (ed.), The ethics edge (2nd ed., pp. 11–17). Washington, D.C.: ICMA Press.

Kant, I. (1785/2002). Groundwork of the metaphysics ofMorals (A. W. Wood Translated by). New Haven, CT: Yale University Press.

Kock, N., & Gaskins, L. (2014). The mediating role of voice and accountability in therelationship between internet diffusion and government corruption in Latin Americaand Sub-Saharan Africa. Information Technology for Development, 20(1), 23–43.

McMullen, M. (1961). A theory of corruption. The Sociological Review, 9(2), 181–200.

Mikkelsen, K. S. (2013). In murky waters: A disentangling of corruption and related concepts. Crime, Law, and Social Change, 60(4), 357–374.

 

Newbold, S. P. (2010). Toward a constitutional school forAmerican public administration. Public Administration Review, 70, 538–546. doi:10.1111/puar.2010.70.issue-4

Rohr, J. (1989). Ethics for bureaucrats: An essay on law and values (2nd ed.). New York, NY: Marcel Dekker, Inc.

Rose-Ackerman, S. (1999). Corruption and government: Causes, consequences, and reform. Cambridge, UK: Cambridge University Press.

Seligson, M. A. (2002). The impact of corruption on regime legitimacy: A comparative study of four Latin American countries. The Journal of Politics, 64(2), 408–433.

Treisman, D. (2000). The causes of corruption: A cross-national study. Journal of Public Economics, 76(3), 399–457.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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