El otro presupuesto: administrando nuestro recurso más escaso
Gerardo es un pujante emprendedor de
microempresa y ha dedicado sus últimos 25 años al negocio textil. El negocio ha
crecido ya tiene unos 20 personas a su cargo y mucho clientes, algunos de ellos
fuera del país. Gerardo se ha sabido adaptar al ritmo de la modernidad, y
utiliza constantemente el internet y el blackberry para mantenerse en todo
momento comunicado con sus colaboradores y clientes, entre otros. Para
complementar su agitada agenda, Gerardo es un feliz padre de dos adolescentes
que demandan también su atención, al igual por supuesto de su incondicional
esposa Rosa, quién lo apoya en la empresa haciendo labores administrativas.
Gerardo recibe un promedio de 50 mensajes de correo o de texto al día y 20 a 30 llamadas telefónicas. Con el tiempo, él ha optado por pasar por alto algunos mensajes o revisarlos ‘al vuelo’. Las consecuencias de ello a veces han sido malas, porque ha perdido algunos negocios, ha gastado demás o, incluso, se ha ganado algunas buenas discusiones con su familia. El problema es que el día sigue teniendo 24 horas y las cosas por atender parecen multiplicarse exponencialmente. Peor aún, cada día le dedica menos tiempo a cada asunto, con lo cual la debida atención a todos los temas.
Gerardo, al igual que muchos de nosotros, es víctima de los efectos de los avances tecnológicos, los que han provocado que se produzca cada vez más data e información, lo que a su vez nos hace sentir a menudo abrumados y con limitaciones de tiempo. ¡Gerardo es víctima del ‘infoestrés’
La vida cotidiana de Gerardo tal vez nos resulte familiar en un aspecto central: el recurso más escaso de hoy en día es nuestra atención. Podríamos decir que el tiempo es el recurso más escaso, pero en realidad ya no es solo eso, sino que es la calidad de asignación del tiempo, es decir, la atención mayor o menor que le damos a las cosas.
Cuando en educación financiera propugnamos que tengamos la buena costumbre de hacer presupuestos financieros, lo hacemos principalmente para mejorar el manejo de nuestros recursos escasos. Si la atención (alias ‘el tiempo’) es el recurso más escaso, ¿cómo la presupuestamos? Tengamos en cuenta, además, que la atención -a diferencia de otros activos o propiedades- es perecible, pues una vez que la perdemos no la recuperamos.
En el mundo actual hay una gran disputa por captar nuestra atención, debido justamente a su escasez. Pugnan por ella las empresas, los empleadores, el gobierno, nuestras familias y muchos más. No en vano la publicidad nos aborda por múltiples frentes y formas, las invitaciones a charlas y talleres gratuitos abundan o nos tomamos más tiempo en ‘decorar’ nuestras presentaciones en la oficina, por citar algunas situaciones.
Lo cierto es que, tanto a nivel personal como para cualquier organización, el manejo de la atención se irá convirtiendo en el factor distintivo de las experiencias exitosas frente a las demás. Pocos tienen la habilidad de manejar su atención eficientemente y, por tanto, adquiere mucho valor el aprender a hacerlo.
No existen sistemas o métodos universales para manejar eficientemente la atención. Pero por ahora disponemos del buen criterio y del ensayo de algunas técnicas. Así como Gerardo, todos priorizamos los mensajes, dejando de lado algunos, postergando (a veces sin fecha) otros, respondiendo escuetamente (con clichés) algunos de ellos y prestándole verdadera atención solo a una porción de los mismos.
Otras técnicas también han sido ensayadas para el manejo de la atención, como por ejemplo limitar el uso del internet, prohibir el uso de celulares en las reuniones, delegar la respuesta de ciertos mensajes a algún colaborador o familiar, etc.
Usted amigo lector, si ya llegó hasta aquí es porque por un instante captamos su atención. ¿Se anima a compartir su opinión o sus vivencias? ¿Cómo administra su atención?

