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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Impacto del ruido político

Los problemas políticos y judiciales relacionados con la corrupción ocupan nuestra agenda. No es común que nuestros expresidentes desde 1990 se encuentren en problemas con la justicia. La pregunta es si esa situación afecta o no a la economía. Convengamos en algo. La corrupción no es un problema nuevo. De algún modo, los ciudadanos hemos convivido con ella. Lo impactante es que ahora se estén tomando medidas contra la misma a través de investigaciones sobre aquellos que presentan sospechas fundadas de haber cometido actos de corrupción. Ya era hora.

Sin embargo, ello no quita que afecte a la economía. La inestabilidad es veneno para la economía. Veamos qué suele ocurrir. Imagine que usted es un inversionista y que está pensando colocar su dinero en algún proyecto mediano en el Perú. Observa lo que pasa. La decisión racional parece ser postergar su decisión y esperar hasta que los nubarrones se disipen. Algo similar pasa con el comprador, que opta por aplazar su decisión de embarcarse en un crédito hipotecario, por ejemplo. Por lo tanto, en el corto plazo puede esperarse algún impacto negativo sobre la economía, que se manifiesta en un crecimiento menor que lo que se hubiera crecido en caso contrario. La razón es que se prefiere esperar hasta que las cosas terminen de aclararse.

La buena noticia es que de continuar el proceso y de una vez por todas limpiar al país de la corrupción, el mediano plazo se ve mejor. Nuevamente veamos al inversionista. Si percibe que la corrupción en el poder judicial se ha minimizado, entonces sabrá que su inversión tiene más seguridad. Lo que pasa es que en una economía de mercado, la base son los contratos. Alguien compra un terreno para edificar una fábrica; ¿Qué pasa si luego aparece otro comprador que lo reclama como suyo y para ello recurre a un poder judicial corrupto? Pues que el inversionista inicial pierde dinero y tiempo y probablemente su inversión. Nunca más invierte en el Perú o de partida sabe que tiene que estar conectado con autoridades del poder judicial para tener éxito. La base de una economía de mercado está en un poder judicial honesto y transparente, que haga respetar los contratos y asegure los derechos de propiedad. Por eso para que una economía de mercado funcione se requiere de un estado que haga cumplir las normas y que exista igualdad ante la ley.

Podemos decir que el país se encuentra en un punto de quiebre; solo hay dos caminos: o salimos de la corrupción enquistada en el país parece desde siempre y sentamos así las bases para un futuro expectante o nos hundimos en más de lo mismo. Ojo que no estoy afirmando que es suficiente eliminarla. De hecho faltan reformas en otros campos, como por ejemplo, en la eficiencia con la que opera el estado en sectores sensibles como educación y salud; también en reformas económicas como la tributaria y la laboral. Falta mucho, pero sin duda que la lucha contra la corrupción es fundamental y es una batalla que no podemos perder.

 

 

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