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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Desaceleración china y América Latina

Desde el año 2002 y hasta 2012, el crecimiento económico chino, por encima de 10% anual, aumentó la demanda por materias primas (entre ellas los metales) y con ello la inversión y las exportaciones del Perú y de América Latina en general. La región y el Perú atravesaron por casi una década de oro para el crecimiento.

Desde el año 2002 y hasta 2012, el crecimiento económico chino, por encima de 10% anual,  aumentó la demanda por materias primas (entre ellas los metales)  y con ello la inversión y las exportaciones del Perú y de América Latina en general. La región y el Perú atravesaron por casi una década de oro para el crecimiento.  De acuerdo con un reporte del Banco Mundial, el ciclo de auge de China ha llegado a su fin y es un hecho permanente y no transitorio. Esa podría ser una razón por la que América Latina creció 6.1% en 2010, 4.9% en 2011, 3.1% en 2012, 2,9% en 2013, 0.9% en 2014 y -0.5% en 2015, ciertamente influido por Brasil, Argentina y Venezuela. En 2015 la región cayó -1.3%, mientras que para este año se espera   -0.5% para este 2016. La región está creciendo cada vez menos, es decir, se está desacelerando y ya hay recesión en varios países. Desde luego que esto no significa que todo dependa de China, pero no se puede negar que es una economía importante para nuestra región.  

Una regularidad empírica de los últimos quince años es la siguiente: cuando China crece, América Latina también lo hace; si China crece menos, la región crece menos. La razón está en la producción de materias primas, que incide tanto en la inversión privada como en las exportaciones, motores de la estrategia de crecimiento de la  mayoría de países de América Latina. Dependemos de China, que compra las materias primas de la región. Y comprará menos por un buen tiempo.  

El mencionado informe señala que “parece poco probable que China vuelva a experimentar un auge del crecimiento de las proporciones épicas que se dieron durante la primera década del siglo XXI”.    [1] En términos de crecimiento económico lo anterior significaría que la región volvería a crecer a tasas similares al período previo al auge chino.

En el caso del Perú, el problema radica en que “nos acostumbramos” a tasas mayores que 5% al año y no reparamos que eso se debía a una coyuntura externa excepcionalmente favorable y que no se repetirá en los próximos años. Creíamos que era para siempre. Y por eso no se hicieron las reformas que hoy nos permitirían tasas de crecimiento más altas.  La complacencia nos ganó. Y en economía es clave diferenciar lo transitorio de lo permanente.

El margen de maniobra del gobierno de PPK es menor al que tuvieron los tres anteriores. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿es malo ser rico en recursos naturales? Aunque muchos podrán discrepar me parece que no puede ser negativo que tengas riquezas naturales. Lo que debemos tener claro es que lo que hace rico a un país no es lo que tiene sino cómo usa lo que tiene. Noruega y Australia son dos países ricos en recursos naturales que tienen una alta calidad de vida. Rusia y Nigeria son ejemplos en contrario.

No existe una “receta mágica” para reactivar la economía.  Ahora más que nunca debemos pensar qué hacer en el corto plazo, pues a largo plazo está claro que sin reformas no vamos a ningún lado.   




[1] Véase, Banco Mundial (2015), América Latina recorre un estrecho camino al crecimiento, disponible en, https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/21699/9781464806094.pdf

 

 

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