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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

¿Por qué la economía peruana está desacelerada?

Este domingo serán las elecciones generales que definirán quien gobernará al Perú en los siguientes cinco años. La primera tarea deberá ser la reactivación de la economía peruana, pues continúa en proceso de desaceleración.

Este domingo serán las elecciones generales que definirán quien gobernará al Perú en los siguientes cinco años. La primera tarea deberá ser la reactivación de la economía peruana, pues continúa en proceso de desaceleración. Ello significa que el crecimiento económico, medido por la tasa de variación del producto bruto interno (PBI), crece a un ritmo cada vez más lento.  La tendencia es clara. Luego de crecer 8.5% en 2010, en medio de un entorno externo favorable, en 2015 apenas ascendió a 3.3%. Una metáfora puede ser útil: si usted está manejando por una autopista a 100 kilómetros por hora, lo que está ocurriendo es que en los últimos años, la velocidad la ha reducido de manera paulatina. Ahora lo hace a 60. Si volvemos a la economía, ello significa que las empresas venden menos de lo que producen, el gobierno recauda menos de lo que esperaba, etc. El resultado es la postergación de decisiones de consumo e inversión. Las personas dicen, “prefiero no gastar ahora, pues estoy vendiendo menos y tengo menos ingresos, más adelante lo haré”.  Es cierto que no todas las empresas “sienten” la desaceleración en la misma magnitud.

¿Necesariamente es malo? No. Volvamos a la metáfora. ¿Qué haría usted si llega a un tramo de la autopista que está en mal estado? Lo lógico es manejar más lento, pues de insistir en la velocidad previa el riesgo de un accidente o de malograr el auto es mayor. ¿Y qué pasa si desacelera porque cree que más adelante habrá problemas en la autopista? En este último caso, la expectativa o “lo que cree que va a pasar” genera el freno.

¿Cuál es el origen de la desaceleración de la economía peruana? La reducción de las exportaciones y de la inversión privada, motores del crecimiento económico peruano. Veamos algunas cifras. En 2015 las exportaciones aumentaron apenas 3.5%. ¿Qué ha pasado? Los mercados de destino ya no nos compran lo mismo que antes. Ni Europa, ni Estados Unidos, ni China, ni Chile. La economía mundial se encuentra en un período de turbulencia.

El segundo factor es la caída de la inversión privada de -4.4% en 2015. Si vamos un poco más atrás, observamos que luego de crecer a tasas por encima de 12% anual, tanto en 2011 como en 2012, en 2013 solo aumentó 3.9%.  Problemas de expectativas, anuncios confusos del gobierno, falta de liderazgo político, entre otros, destacan como problemas internos que redujeron la confianza de los inversionistas “más allá de los números”.  Nadie invierte en un entorno incierto.

Todo esto, a pesar que tanto el MEF como el BCR actuaron en los últimos años. El MEF planteó un programa de estímulo económico que no estuvo basado en un crecimiento de la inversión pública como ocurrió en 2010, sino en facilitar una serie de aspectos que entorpecen el crecimiento de la inversión privada. Por ejemplo, reducir la “tramitología”. La dirección es la correcta, pero los efectos de esas medidas solo se verán en el mediano plazo. También el MEF amplió, la disponibilidad de la compensación por tiempo de servicios (CTS) del excedente de cuatro sueldos. Fueron  medidas de corto plazo que tuvieron como objetivo que la población aumente el gasto de consumo. La idea es que las personas gasten más para que las empresas produzcan más. Sin embargo, tomando en cuenta las deudas que tienen, así como las expectativas, ¿lo hicieron o aprovecharon para pagar deudas?

Por su parte el BCR redujo las tasas de encaje en soles para implementar una política monetaria expansiva. Poner dinero en los bancos no asegura que vaya a ser prestado, pues los niveles de deuda de las familias ya se encuentran altos. Lo cierto es que al BCR parece que le preocupa más el crecimiento que la inflación: la impresión es que estaría dispuesto a aceptar una inflación que se ubique a fin de año por encima de la meta (2% +/- 1%), como ocurrió en 2015 (4.4%), pero a cambio de ello enfrentó la desaceleración.

Tanto el MEF como el BCR buscan ahora que aumente la demanda interna. Lo positivo es que ya aceptaron el problema, luego de negarlo durante un buen tiempo. Y eso es mejor que nada. Sin embargo, una auténtica recuperación solo viene con mayor inversión privada, en todos los niveles; y para ello faltan reformas. ¿Será capaz el nuevo gobierno, luego de una campaña caracterizada por los insultos más que las propuestas, de retomar el crecimiento de la economía? ¿Cómo lo harán en un contexto externo desfavorable?

 

 

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