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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

¿Qué significa “cambio de modelo”?

A dos días de las elecciones generales, el tema recurrente parece ser el “cambio de modelo” algo que ha dividido a los votantes. El objetivo de este post es precisar a qué creo se refieren los analistas y los ciudadanos con la expresión “cambio de modelo”.

A dos días de las elecciones generales, el tema recurrente parece ser el “cambio de modelo” algo que ha dividido a los votantes. El objetivo de este post es precisar a qué creo se refieren los analistas y los ciudadanos con la expresión “cambio de modelo”.

El Perú tiene una estrategia económica, a la cual le llaman “modelo económico” basada en dos pilares: la adherencia al libre mercado y la apertura hacia el exterior; el Estado actúa como regulador. El “modelo” sin lugar a dudas ha dado resultados positivos en las cifras económicas y en la reducción de la pobreza monetaria o “por ingresos”. Sin embargo, está claro algo que cualquier ciudadano sabe: que el estado no funciona, lo que se refleja en la creciente inseguridad, los bajos niveles de educación y salud públicas, el exceso de “tramitología” y la baja credibilidad en las instituciones como el poder judicial, jurado nacional de elecciones, congreso, policía nacional, etc.

Cuando se alude de “cambio de modelo” en realidad lo que se está pidiendo es que el estado funcione y enfrente los problemas que son su “chamba” y que nos afectan en nuestra vida diaria. Los candidatos, desde luego, difieren en el “cómo hacerlo” pero no en el hecho que haya que hacerlo.

Hacer que el estado funcione no es de izquierda ni de derecha, como tampoco lo es la lucha contra la corrupción; no hay “modelo económico” posible que funcione sin un estado que actúe de acuerdo con sus obligaciones. Si entendemos que lo anterior es el “modelo”, sin duda alguna todos estamos de acuerdo con la necesidad de un cambio.

Sin embargo, cualquier estrategia alternativa a la que se ha descrito no puede ir en contra del crecimiento económico ni de la apertura hacia el exterior.  Basta ver, en los últimos diez o quince años, la evolución de los países que optaron por un camino diferente: Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina. Bolivia puede ser una interesante excepción, dado que a juzgar por sus cifras, ha logrado enfrentar los embates del entorno externo adverso, siendo un país primario exportador, por lo que el tema parece que tampoco va por ahí. De lo contrario, ¿cómo países como Noruega, que ostenta la mayor calidad de vida del mundo, son exportadores de bienes primarios?

El asunto no es tan simple como parece.  ¿Cambiar el modelo, matizarlo o completarlo? Luego de leer los planes de gobiernos disponibles en la página web “voto informado”, ninguno de los cinco primeros candidatos en las encuestas pretende un cambio de modelo, sino matizarlo o completarlo (la excepción podría ser el Frente Amplio, en especial los radicales); en esta última dicotomía parece estar la diferencia. La diferencia puede estar también en “matizarlo” hacia dónde.

Mi posición personal y respetando todas las opiniones en contrario, es que el “modelo” requiere ser completado con una reforma institucional, donde la del estado sea la pieza clave. El nuevo gobierno deberá trabajar en la construcción de un estado al servicio de los ciudadanos, que otorgue seguridad, respeto a los derechos de propiedad, acceso a servicios básicos de calidad en igualdad de condiciones, etc. Ese es el estado que necesitamos, sin que ello implique alterar las piezas básicas de la estrategia económica.  

 

 

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