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Déficit Fiscal en Perú en 2015, ¿debemos preocuparnos?

De acuerdo con la Nota Semanal N° 7 (19 de febrero de 2016) del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en 2015 la economía peruana cerró con un déficit fiscal equivalente a 2.1% del PBI. ¿Qué significa y qué implicancias tiene?

De acuerdo con la Nota Semanal N° 7 (19 de febrero de 2016)  del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en 2015 la economía peruana cerró con un déficit fiscal equivalente a 2.1% del PBI. ¿Qué significa y qué implicancias tiene?

La posición fiscal (también conocida como resultado económico) es la diferencia entre los ingresos y gastos del gobierno. Si es positiva se denomina superávit o ahorro fiscal, equilibrio en caso sean iguales y déficit cuando los gastos superan a los ingresos, que es el caso del Perú en 2015. Los ingresos provienen principalmente de la recaudación tributaria y los gastos suelen dividirse en gasto corriente (con el objetivo de simplificarlo, planillas) y gastos de capital o inversión pública.

Dada la desaceleración de la economía era esperable que los ingresos se reduzcan, dado que disminuye la recaudación. Y ello ha ocurrido. Sin embargo, el problema está en los gastos. En la mencionada nota semanal (p.7) se observa que, en término reales, en 2015 el gasto corriente subió en 4.5%, mientras que la inversión pública disminuyó en 6.8%. No solo los ingresos han caído, sino que los gastos en planillas han aumentado. Como cualquier estudiante de economía lo sabe, distinta sería la figura si hubiera sido al revés, es decir, una caída en gasto corriente y un aumento en inversión pública. ¿Cuál es la razón? Pues que la inversión aumenta el crecimiento, la recaudación y como consecuencia los ingresos futuros del gobierno.

Adicionalmente, el déficit fiscal debe “financiarse” y ello solo se logra con deuda (externa o interna). Dicho de manera simple, el gobierno se está endeudando para usar ese dinero en aumentar el gasto corriente. Aunque los economistas solemos discrepar, a mí me parece un tremendo error y una pesada herencia para quien asuma las riendas del país el 28 de julio. Inevitablemente tendrá que ajustar, lo que significa bajar el gasto público, salvo que opte por endeudarse más.

En la p. 8 del mismo documento se puede ver que del total del gasto no financiero del gobierno, el 74% es gasto corriente y solo el 25% es inversión. Aunque este problema es estructural, los números deberían estar a la inversa. Así tendríamos un gobierno más “liviano” que lo que haría sería invertir en lo que todos los ciudadanos pedimos: seguridad, educación y salud básica de calidad, etc.

En millones de soles (p.104), los gastos no financieros aumentaron de 111,770 millones de soles en 2013 a 130, 152 millones en 2015, mientras que los ingresos solo lo hicieron de 120, 785 a 122, 251 millones de soles en el mismo período. El gasto corriente pasó de 78, 329 a 96, 895 millones de soles en el mismo período; lo más interesante es que entre 2013 y 2015, la inversión pública disminuyó de 33, 440 a 33, 257 millones de soles. La caída se explica por la reducción de la inversión de gobiernos regionales y locales.  Parece simple la salida: bajar gasto corriente, aumentar gasto de capital y ampliar la base tributaria, que es exactamente lo que no se está haciendo.

Este tipo de temas debería estar en el tope de la agenda del debate entre los candidatos, que deberían responder lo siguiente: ¿qué harán ante esta situación? Más aún, la información más reciente muestra que la evolución de la economía mundial no es positiva, lo que significa que tenemos para rato turbulencias en el entorno externo. Es similar a un barco que navega en aguas muy movidas. ¿Qué se puede hacer? Pues agarrar el timón y tomar las decisiones que el momento exige. La pregunta es, ¿están los candidatos conscientes de cómo se navega en mares agitados?  

 

 

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