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Comenzaron las promesas: ¿Podemos crecer a 6% anual desde 2016?

En los últimos días comenzó el carnaval de promesas de los candidatos a la presidencia de la república. Aquella en la que todos están de acuerdo es en “retomar el crecimiento de 6% anual”, que ocurrió, aproximadamente entre 2004 y 2011, como promedio anual.

En los últimos días comenzó el carnaval de promesas de los candidatos a la presidencia de la república. Aquella en la que todos están de acuerdo es en “retomar el crecimiento de 6% anual”, que ocurrió, aproximadamente entre 2004 y 2011, como promedio anual.

¿Es posible lograrlo? ¿Es realista? Mi impresión es que es muy difícil. Me explico. Gran parte del ciclo de alto crecimiento en el período mencionado se debió a un entorno externo excepcionalmente favorable, caracterizado por una enorme demanda por materias primas, en particular de China y por el acceso a financiamiento externo abundante y barato.

En los últimos meses China ha cambiado su modelo de crecimiento; de estar basado en la inversión, ahora lo hará sobre la base del consumo. Ello implicará que el crecimiento económico chino ya no será mayor que 10%, sino entre 6% y 7% en los siguientes años, es decir, la mitad de lo que crecía. Aunque las razones del cambio de estrategia en China no son materia de este post, basta decir que la ventaja competitiva que tenía de una mano de obra barata ya casi no existe, debido a que el mismo crecimiento anterior ha reducido la pobreza. Con China creciendo a tasas más bajas, es seguro que la demanda por metales no se recuperará y lo que veremos en los siguientes meses es el retorno de los precios de los metales a sus niveles normales. La fiesta se acabó.

Ello no significa que ahora existan nuevas oportunidades en China, relacionadas con vegetales y alimentos en general, aunque para ello tengamos que competir con muchos países con mejores condiciones que el Perú.

Por otro lado, no se han hecho las reformas estructurales que nos hagan más competitivos ni tampoco se ha hecho mucho por diversificar los mercados. A pesar que las reformas son complicadas deberían ser el primer paso del siguiente gobierno, pues es sabido que las reformas se deben hacer al comienzo de los gobiernos y no al final, como lo hemos visto con el gobierno actual.

A lo anterior hay que sumarle una gran incertidumbre económica mundial, que incide en un aumento en el riesgo y por ende en menor disponibilidad de fondos para colocar en economías emergentes; los analistas coinciden en pronósticos que no son favorables para nuestro país.

Con ese panorama, ¿es realista esperar tasas de crecimiento de 6% anual? Mi opinión es que es casi imposible. La historia económica peruana es contundente: los episodios de alto crecimiento han coincidido con un entorno externo favorable, situación difícil de vislumbrar en los siguientes años. No confundamos  buenos deseos con la realidad, pues ese tipo de promesas solo reducen la credibilidad de quien gane las elecciones, antes de siquiera haber participado. 

 

 

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