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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

¿Se puede reactivar por demanda?

A poco más de un año del final del gobierno, uno de los principales objetivos del gobierno actual es reactivar la economía por el lado de la demanda. Antes de emitir juicios de valor respecto de cómo reactivar, es preciso comprender con claridad algunos términos que usan los economistas.

A poco más de un año del final del gobierno, uno de los principales objetivos del gobierno actual es reactivar la economía por el lado de la demanda. Antes de emitir juicios de valor respecto de cómo reactivar, es preciso comprender con claridad algunos términos que usan los economistas. En primer lugar, la demanda tiene dos grandes componentes: la demanda externa (exportaciones)  y la demanda interna, que tiene cuatro componentes: el consumo privado, el consumo público, la inversión privada y la inversión pública. Los aumentos en cualquiera de ellos elevan el PBI y por ende reactivan la economía. Por lo tanto, hablar de reactivar abre el abanico de cinco opciones que no son excluyentes entre sí.

Sin embargo, es crucial tener en cuenta los límites de utilizar cualquier combinación de cada una de ellas. Un aumento del consumo público o de la inversión pública está limitado por “lo que el gobierno tiene y puede gastar”.  El año 2014 cerró con brecha fiscal (gasto público mayor que los ingresos públicos), por lo que un aumento de ellas, implicaría en principio elevarla y por ende habría que financiar la diferencia con mayor endeudamiento.  

Quienes sostienen que este es el camino aluden a que el mayor PBI generado aumentaría la recaudación fiscal, por lo que más adelante la brecha se cerraría. El problema con esta alternativa es que la vía mencionada efectivamente se cumpla. No hay que olvidar que en un mundo globalizado, el problema de una mayor brecha fiscal deteriora la percepción externa (resumida en lo que se conoce como riesgo país), y ello incidiría en mayores dificultades para atraer capital externo. Uno podría preguntarse, ¿por qué atraer capital externo?; la respuesta está en el bajo nivel de ahorro interno del Perú; con los niveles que tiene necesita de capitales externos para poder crecer a tasas mayores que 5% anual, que en última instancia es la única forma, no solo de generar empleo, sino también de lograr los niveles de recaudación tributaria necesarios para implementar las políticas sociales.

¿Y si reactivamos aumentando las exportaciones? Del total de las exportaciones peruanas, cerca del 75% son tradicionales, dentro de las cuales está minería. Los precios están determinados en los mercados internacionales, por lo que Perú puede hacer poco. Quedan las no tradicionales, como por ejemplo, agroindustria, textiles, joyería y calzado. Ellas requieren de un tipo de cambio más alto, pero con el mundo en desaceleración no es mucho lo que podemos esperar, salvo aquellas que exportamos a Estados Unidos, economía que muestra algunos signos de recuperación. No es el caso de la Eurozona, Japón o China. 

La alternativa es reactivar por inversión privada; la experiencia internacional demuestra que es la única manera de lograr un crecimiento sano y sostenible; pero, ¿cómo hacer para aumentar la inversión privada?. Algunos sostienen que la forma es simplemente esperar; pero ello no es así; hace cuatro años que caen los precios de los metales, lo que está determinando una postergación de los grandes proyectos mineros. También entran en juego dos variables: en primer lugar, destrabar la situación política; se requiere de un marco jurídico estable y predecible para disminuir la incertidumbre. Nadie invierte si no confía. Por otro, se requiere de financiamiento, es decir, dinero fresco para hacer empresa. Estas dos condiciones no son simples ni rápidas de lograr; más aún en un contexto internacional relativamente adverso. Sin embargo, debe trabajarse en ello, pues no existe país alguno que haya podido crecer de manera sostenible sin aumentar la inversión privada. 2015 es un año complicado para el Perú, peor aún si tomamos en cuenta que es prelectoral. En una democracia sin partidos políticos nadie puede saber qué pasará. Una simple revisión dela historia reciente del Perú confirma la afirmación anterior. 

 

 

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