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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Las Proyecciones del MEF ¿creemos?

El Consejo de Ministros aprobó el marco macroeconómico multianual (en adelante, MMM) 2015-2017 el pasado 27 de agosto con el ministro Castilla; el documento, que es presentado por el MEF dos veces al año, contiene proyecciones para una serie de variables económicas para los siguientes tres años, incluyendo aquel en que es aprobado.

El Consejo de Ministros aprobó el marco macroeconómico multianual (en adelante, MMM) 2015-2017 el pasado 27 de agosto con el ministro Castilla;  el documento, que es presentado por el MEF dos veces al año, contiene proyecciones para una serie de variables económicas para los siguientes tres años, incluyendo aquel en que es aprobado. Y como no puede ser de otro modo, confecciona las proyecciones usando diversos supuestos. El objetivo es que inversionistas y en general, todos los agentes económicos “tengamos una idea” de qué puede pasar.

Sin embargo, los resultados siempre se alejan de lo proyectado. Pensemos en términos positivos. En economía es difícil realizar proyecciones; desde mi punto de vista solo es posible realizarlas bajo ciertos supuestos del comportamiento de otras variables, que a juzgar por lo que veremos líneas más adelante, no se cumplieron; pero, ¿por qué tanta diferencia? Ahora pensemos de otro modo. Una segunda explicación es que poner cifras más realistas (pesimistas) generaría un cambio en expectativas negativo para la sociedad. Algo así como una profecía autocumplida. Al indicarse un crecimiento más lento, entonces todos ajustamos nuestras expectativas hacia la baja y “validamos” la proyección original.

Veamos. En el MMM del 27 de abril se proyectó un crecimiento de 5.7% para este año, mientras que en el de agosto se redujo a 4.2% y lo más probable es que se cierre con una cifra menor. Ambos coinciden con un crecimiento proyectado de 6% para 2015. ¿Por qué el margen de error? ¿Tanta diferencia en solo cuatro meses?  

La cuestión de fondo es la siguiente: ¿por qué el gobierno tardó tanto en reconocer la desaceleración, a pesar de las advertencias realizadas por analistas de todas las vertientes? ¿No pecó de soberbia? Si es así, ¿debemos creer en la proyección de 6% para 2015?  ¿No existe acaso improvisación? Por ejemplo, en el MMM de abril no se hacía ninguna mención al Plan de Diversificación Productiva, que fue uno de los principales anuncios del Presidente en el mensaje del 28 de julio, es decir, solo tres meses después.  Otro ejemplo. En el MMM de abril, se proyectó un tipo de cambio de 2.85 soles por dólar para fin de año. En el de agosto fue de 2.81. Faltan más de tres meses para terminar el año y ya estamos en 2.85; claro, algunos dirán y podrán tener razón que bajará en el último trimestre.

Es cierto que todos nos equivocamos proyectando; si no, revisen cualquier proyección realizada a comienzos de este año y lo verán.  El problema es común a cualquier ciencia social. Entonces la pregunta es: ¿conviene hacer proyecciones oficiales cuando todos sabemos que son como tener una bola de cristal? El problema es que si los inversionistas toman como “la verdad” los números del MMM, entonces calcularán sus flujos de caja suponiendo esos valores de crecimiento, inversión, consumo, tipo de cambio y un largo etcétera. Tendrán expectativas que la economía crecerá 6% cuando en realidad lo hará en menos de 4%. ¿No es eso peor?

Pienso que no se puede saber lo que ocurrirá en el futuro. Debemos ver tendencias de las variables. Por ejemplo, es claro que la economía se viene desacelerando desde 2011. También lo es que el gobierno no ha logrado “darle la vuelta”? 2015 es un año preelectoral que trae consigo la incertidumbre típica de una democracia sin partidos políticos.  ¿Realmente piensa el MEF, como lo señala en el MMM de agosto, que la inversión privada crecerá 6% en 2015? Aquí no se trata de un modelo económico u otro, sino de lo siguiente: ¿hasta qué punto la economía puede realizar proyecciones? Mi respuesta es “casi nada”. No me atrevo a sugerir alguna cifra para 2015. No por ello la economía deja de ser una ciencia. Nadie puede predecir el momento exacto ni la magnitud de un terremoto, pero no por ello la sismología deja de ser una ciencia.

Necesitamos una dosis de humildad; nadie es dueño de la verdad, pero sí de sus propias proyecciones; en lo que coincidimos más allá de las discrepancias es que todos queremos un país mejor: crecimiento con estabilidad y mejora en lo social. Lo económico conectado con lo social. A tomar con cautela las proyecciones. No queda otra. 

 

 

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