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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Crecimiento sin Desarrollo

La mayoría de analistas
coincide en que "la economía está bien", pues el Perú tiene  "excelentes cifras económicas". Una de ellas
es el la evolución del crecimiento económico, definido como un aumento en el
Producto Interno Bruto (PIB), a pesar de la desaceleración observada en los
últimos meses. Otra, el control de la inflación y de las finanzas públicas
(aquí existe un superávit fiscal, es decir, el gobierno ahorra).  Sin embargo, lo que nos preguntamos es ¿por
qué no se reflejan en una mejora en el bienestar? ¿Cómo puede coexistir
semejante evolución económica con huelgas, reclamos y conflictos sociales? Más
aún, de acuerdo con información oficial, la pobreza se redujo de 55.6% de la
población en 2005 a 25.8% en 2012. Entonces, ¿qué pasa?

La mayoría de analistas
coincide en que “la economía está bien”, pues el Perú tiene  “excelentes cifras económicas”. Una de ellas
es el la evolución del crecimiento económico, definido como un aumento en el
Producto Interno Bruto (PIB), a pesar de la desaceleración observada en los
últimos meses. Otra, el control de la inflación y de las finanzas públicas
(aquí existe un superávit fiscal, es decir, el gobierno ahorra).  Sin embargo, lo que nos preguntamos es ¿por
qué no se reflejan en una mejora en el bienestar? ¿Cómo puede coexistir
semejante evolución económica con huelgas, reclamos y conflictos sociales? Más
aún, de acuerdo con información oficial, la pobreza se redujo de 55.6% de la
población en 2005 a 25.8% en 2012. Entonces, ¿qué pasa?

Los resultados
económicos no son un fin en sí mismo, sino un medio, que puede servir para
aumentar el bienestar. Y digo “puede” porque hay muchas economías con buenos
resultados económicos y mediocres resultados sociales. En términos más formales,
“lo económico” es una condición necesaria pero no suficiente para elevar el
bienestar, es decir, mejorar “lo social”. Una economía puede atravesar por una
fase de crecimiento, medido por los aumentos en el PBI, pero no desarrollar, es
decir, aumentar la calidad de vida de la población. El crecimiento tiene una
connotación material (producir más), mientras que el desarrollo está vinculado
con  el bienestar (dimensión humana).

En paralelo debemos
tener presente que gran parte del crecimiento económico de los últimos diez
años se ha debido a condiciones externas favorables, reflejadas en altos
precios de las materias primas. Sin embargo, la historia muestra que los
precios de las materias primas están sujetos a ciclos, es decir, períodos de
alza y caída. De ahí que no se pueda sostener el crecimiento sobre la base de
un factor que depende de la economía mundial y que por ende no se controla
dentro del país.  Aun así, el ciclo
de  precios altos de las materias primas,
que comenzó en 2002 ha permitido una tasa de crecimiento promedio anual de casi
6% entre 2002 y 2012, la mayor en más de tres décadas.  Otro factor que ha contribuido con el
crecimiento es el auge crediticio iniciado en 2005, que también tiene un límite
dado por la capacidad de endeudamiento de las familias

 ¿Y qué efectos tiene el crecimiento? Por un
lado, si las empresas producen más, el gobierno recauda más y por lo tanto,
aumenta la capacidad de gasto del Estado; por otro y dependiendo de los
sectores que lideren el crecimiento, genera empleo, aunque aquí cabe la
siguiente pregunta: dado el nivel educativo del Perú, ¿ existe una fuerza de
trabajo “empleable” a sueldos y salarios crecientes?

Entonces, ¿qué ocurre?;
en primer lugar, el hecho que el Estado tenga dinero como consecuencia del
crecimiento, no significa que sepa cómo gastarlo; una de las grandes reformas
ausentes en los primeros doce años del siglo es la del Estado; en segundo
lugar, los efectos de las políticas sociales no se ven en el corto plazo sino
en el mediano y largo plazo, suponiendo que hayan estado bien diseñadas e
implementadas y no alteradas por los nuevos gobiernos; en tercer lugar, existe
un alto nivel de desigualdad, no solo de ingresos sino también de oportunidades
y regional; este último problema es una característica histórica de América
Latina. En cuarto lugar, el Estado no está garantizando un acceso a servicios
básicos de calidad; educación y salud de baja calidad son centrales para
sostener el crecimiento y cruciales para elevar el bienestar. En quinto lugar,
la infraestructura es deficiente, en especial en la conexión entre sectores
rurales y los mercados. En sexto lugar, la corrupción en instituciones básicas,
como el poder judicial.

No pretendo ser más
extenso en la lista, pero ¿usted cree que así es posible desarrollar?
Naturalmente que no; lo que complica más el asunto es que aún si se comenzaran
a atacar los problemas mencionados, los resultados no se verían de manera
inmediata. Como consecuencia, los gobiernos cuando ven cómo se reducen sus
niveles de aprobación, optan por programas asistencialistas para “calmar” a la
población y también por “ceder” ante las presiones de grupos organizados; quien
más presiona a través de huelgas, obstrucción de carreteras y similares, tiene
mayores probabilidades de ser escuchado. 

Democracia no es igual a desorden,
pero ¿hasta cuándo serán tolerables los problemas descritos líneas atrás? Pienso
que debemos entender que lo que requerimos es una estrategia de desarrollo y no
solo de crecimiento. Y en ese aspecto la búsqueda de la combinación de
Estado/mercado es clave. Sin un Estado que funcione, es decir, que cumpla con
sus tareas básicas, no es posible extender los beneficios del mercado.  El mercado necesita del Estado. 

 

 

 

 

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