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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Tercer rescate de la FED en los Estados Unidos

En las últimas semanas, tanto en los Estados Unidos como en la Eurozona se han diseñado planes de rescate; la razón está en el lento crecimiento económico y altas tasas de desempleo, común a ambas regiones y a la imposibilidad de colocar bonos a tasas de interés razonables en el caso de España e Italia. Veamos en esta entrega el rescate de los Estados Unidos y en la semana siguiente el caso europeo.

En las últimas semanas, tanto en los Estados Unidos como en la Eurozona se han diseñado planes de rescate; la razón está en el lento crecimiento económico y altas tasas de desempleo, común a ambas regiones y a la imposibilidad de colocar bonos a tasas de interés razonables en el caso de España e Italia. Veamos en esta entrega el rescate de los Estados Unidos y en la semana siguiente el caso europeo.

En los Estados Unidos, el 14 de setiembre la Reserva Federal (FED), que
es el Banco Central,  se comprometió a inyectar 85 mil millones de
dólares mensuales hasta fin de año y de ahí continuar hasta que el
mercado laboral se recupere.1  El plan está atado a alguna meta en la
tasa de desempleo. No es la primera vez que lo hacen desde que estalló
la crisis en 2008, sino la tercera, pero la economía no responde. La
pregunta es la siguiente: ¿por qué tendría que responder ahora?
Pensemos. La FED usa la “maquinita” de hacer billetes y monedas, es
decir, va a crear liquidez que inyectará a través de la compra de
activos respaldados en hipotecas que no tienen valor;  dicho de otra
manera, es una inyección de liquidez para reactivar la economía y el
empleo y reducir la tasa de pobreza, que se ubica en 15%; la fuente será
la máquina de hacer billetes y monedas.

¿Y los temores de inflación? No corre riesgos inflacionarios, pues
cualquier exceso de dólares “sale” de los Estados Unidos e inunda el
mundo y eso genera que los tipos de cambio en otros países, como el Perú
tiendan a la baja. La clave está en que el dólar es una moneda que es
aceptada en cualquier parte del mundo e inclusive se usa como moneda de
reserva. La caída en el tipo de cambio en el Perú está influida de
manera decisiva por la mayor oferta de dólares, consecuencia de la mayor
emisión en USA. El BCRP para evitar fluctuaciones bruscas en el tipo de
cambio compra dólares que van a reservas; eso explica por qué tenemos
casi 60 mil millones de dólares en reservas.

Cabe mencionar que la FED tiene como funciones la estabilidad de precios
y el máximo nivel de empleo (objetivos múltiples); por eso puede
focalizarse en el empleo como meta. No sería el caso peruano, pues el
BCRP funciona con un objetivo único, que es la estabilidad monetaria
definida como una inflación anual meta de 2% +/- 1%.

Los efectos de la medida son difíciles de anticipar, pues no se trata de
“inyectar liquidez” hasta que funcione, aunque eso es lo que se ha
anunciado. Cuando en 2009 hubo recesión,  la FED lanzó su primera
inyección de dinero, el mercado se recuperó en 2010 para desacelerarse
en 2011 y requerir de una segunda dosis de liquidez. Ahora es la
tercera. El problema es que conforme se suman los QE, crece en tal
magnitud la liquidez en dólares en el mundo, que el dólar cada vez
pierde más valor, con lo cual los tipos de cambio en países como el Perú
tienden a la baja; a la larga ello es un problema para el Perú, pues
hace menos competitivas nuestras exportaciones, entre otras razones.

Además del “rescate” de la FED, en USA existe otro punto a tomar en
cuenta. A fin de año se viene el denominado “precipicio fiscal”. El
significado es simple. En 2010, considerando el tamaño del déficit
fiscal y la carga de la deuda, el poder ejecutivo debió ajustar, es
decir, bajar el gasto público y aumentar los impuestos. Sin embargo, el
Congreso aprobó que no lo hiciera y para ello dio luz verde a un mayor
endeudamiento, que en términos simple significa que la FED emita y
compre bonos o papeles de deuda del gobierno. Dicho de otro modo, el
Congreso permitió un mayor endeudamiento para evitar los ajustes. Sin
embargo, en ese momento se acordó  que los ajustes  entrarían
automáticamente en funcionamiento el primer día útil de 2013.  La idea
era ganar tiempo para hacer las reformas que reactivaran de manera
sostenible a la economía. Lo cierto es que poco se ha avanzado en
reformas en un año electoral.

Entonces, a menos que el Congreso autorice más endeudamiento, la
economía tendrá que enfrentar un drástico ajuste fiscal dentro de tres
meses. ¿Cómo evitarlo si en noviembre son las elecciones generales y
entra el cálculo político? Difícil, pero la historia demuestra que es
mejor hacer los ajustes que postergarlos, pues el problema es cada vez
peor.

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1 El programa se denomina “Quantitative Easing” o QE; al ser el tercero se le conoce como QE3.

 

 

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