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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Banco Central Europeo al rescate

El jueves 5 de setiembre, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), anunció un plan de compra ilimitada de bonos de los países periféricos. Mencionó que quien quiera acceder a esta opción deberá antes solicitar un rescate a los fondos europeos diseñados para tal fin y, en ese caso, el rescate procederá, pero atado a una condicionalidad estricta.

El jueves 5 de setiembre, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), anunció un plan de compra ilimitada de bonos de los países periféricos. Mencionó que quien quiera acceder a esta opción deberá antes solicitar un rescate a los fondos europeos diseñados para tal fin y, en ese caso, el rescate procederá, pero atado a una condicionalidad estricta.

El plan del BCE tiene básicamente dos destinatarios: España e Italia, pues en ambos casos la prima de riesgo, es decir, la diferencia entre la tasa de interés que el mercado (sector privado) le cobraría a los bonos emitidos por cualquiera de los dos países y el bono libre de riesgo (en el caso europeo, el bono alemán) es muy alta. Si los países en mención emiten y colocan bonos a tasas tan altas, la deuda pública externa se haría impagable, pues todo el dinero recaudado se iría al pago de las cuotas de deuda. Entonces, como requieren endeudarse a una tasa de interés más baja, el BCE aparece como el comprador ilimitado de esos papeles de deuda a menores tasas de interés. En otras palabras, el BCE intenta decirles a los inversionistas privados algo así: ‘No se pongan nerviosos, que el BCE garantiza la continuidad del euro y una prueba de ello es que comprará ilimitadamente bonos para asegurar tasas de interés razonables’. En otros términos, quiere tranquilizar a los mercados, haciendo lo que los inversionistas privados no hacen: comprar bonos italianos y españoles a tasas de interés razonables. 

¿Por qué el mercado exige tasas tan altas? Vamos por partes. Un inversionista que compra bonos (papeles de deuda) emitidos por los gobiernos, lo hace esperando un retorno. Ese retorno es la tasa de interés. Si el inversionista tiene miedo de que no le paguen, entonces exigirá una tasa de interés más alta por el riesgo asumido. Sin embargo, ese ‘miedo’ tiene un componente que refleja el riesgo real y otro relacionado con el pánico, típico de episodios de turbulencia financiera. La presunción del BCE es que el plan enfrenta al segundo componente. Sin embargo, para reducir el riesgo real, tiene que haber una condicionalidad y eso es lo que está en discusión, es decir, lo que está relacionado con el riesgo real de no pago. Dicho de otra manera, el préstamo estará atado al cumplimiento de un conjunto de reformas drásticas, que los gobiernos quieren evitar. Desde el anuncio del plan del BCE, todavía no hay solicitud de rescate por ningún país.

¿Qué es lo que ocurre? Hay dos tipos de rescate: el parcial y el total. Grecia, Irlanda y Portugal tienen un rescate total, por lo que la condicionalidad es grande. En el caso parcial o preventivo, lo que se está discutiendo es el alcance de las reformas, pues no puede ser similar al caso griego, por ejemplo. ¿Qué tan diferente es la condicionalidad? Tampoco está claro. 

De ahí que la discusión esté en el plano político. El BCE señala que, antes de intervenir, los gobiernos deben firmar un “memorándum de entendimiento” con los fondos de rescate de la eurozona, que no es otra cosa que un programa de reformas. El problema es que los fondos de rescate se financian con emisión de bonos, es decir, se endeudan para prestar a los gobiernos que lo soliciten. ¿Y quién compra los bonos emitidos por los fondos de rescate? Simple, los demás países de la eurozona. Pregunta: ¿están dispuestos a hacerlo? No está tan claro, pues los contribuyentes de países como Alemania y Finlandia razonan así: ‘¿por qué van a usar mis impuestos para comprar bonos del fondo de rescate para financiar a otros países que no hicieron bien la tarea?’.

La idea es, entonces, que los fondos de rescate compren papeles de deuda (bonos) de los países que lo soliciten sujeto a una condicionalidad y recién después el BCE intervendría para seguir comprando bonos, para así a asegurar una tasa de interés razonable. 

Ahora bien, tanto Italia como España no están de acuerdo con la condicionalidad que tendrían que cumplir en caso de solicitar un rescate, sea parcial o total. De ahí que hayan planteado implementar una serie de reformas, cuyo desenlace es incierto. Todavía no hay solución a la crisis.

["Economía para todos" se publica todos los viernes.]

 

 

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