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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Las crisis financieras en la historia (Tercera parte)

Las crisis financieras alimentadas por un boom crediticio y el consecuente sobreendeudamiento y burbuja especulativa son parte de la historia. Estados Unidos enfrentó crisis financieras  en los años 1819, 1837, 1857, 1873, 1884, 1890, 1893, 1896, 1907 y La Gran Depresión de 1930. La mayoría de ellas fueron pánicos bancarios asociados a la ausencia de un prestamista de última instancia y a la escasa diversificación interestatal de los bancos.  El impacto en los países emergentes estuvo basado en la salida de capitales o en la reducción de las exportaciones de materias primas, consecuencia de la recesión en las economías avanzadas. La moratoria de la deuda fue el rasgo común en la denominada periferia mundial, tal como Grecia lo ha hecho hace unas semanas.

Las crisis financieras alimentadas por un boom crediticio y el consecuente sobreendeudamiento y burbuja especulativa son parte de la historia. Estados Unidos enfrentó crisis financieras  en los años 1819, 1837, 1857, 1873, 1884, 1890, 1893, 1896, 1907 y La Gran Depresión de 1930. La mayoría de ellas fueron pánicos bancarios asociados a la ausencia de un prestamista de última instancia y a la escasa diversificación interestatal de los bancos.  El impacto en los países emergentes estuvo basado en la salida de capitales o en la reducción de las exportaciones de materias primas, consecuencia de la recesión en las economías avanzadas. La moratoria de la deuda fue el rasgo común en la denominada periferia mundial, tal como Grecia lo ha hecho hace unas semanas.

Una de las crisis más citadas fue la de 1907, pues llevó a la creación
del banco centralde los Estados Unidos (Reserva Federal) en 1913, y fue
el resultado del colapso de la ola especulativa en acciones y bienes
raíces. Entre 1895 y 1906 el PIB aumentó a una tasa anual de 7.3%, es
decir, la economía atravesó por un período de prosperidad.  Más de 1800
compañías fueron consolidadas en 93 corporaciones. En paralelo aumentó
el número de las denominadas  trust companies, con escasa regulación,
en oposición a los bancos comerciales, regulados.

El 14 de octubre de 1907 una acción de la United Copper Corporation
(UCC) tenía un precio de US$ 62 dólares; dos días después cerró a US$
15 dólares. (Federal Reserve Bank of Boston 1907:3). El millonario
financiero, Augustus Heinze intentó arrinconar el mercado (del inglés,
corner the market) de las acciones de la UCC. Sin embargo,Heinze
fracasó pues la oferta a mayor precio no tuvo éxito.  Su reputación
previa había logrado que los bancos comerciales le prestaran dinero
para la compra de cobre. El intento fallido generó un pánico bancario,
pues los depositantes temían por su dinero mal invertido por su
respectivo banco. Dicho de otro modo fue una crisis de confianza, tanto
por lo realizado por Heinze como por los contactos que tenía con otros
banqueros. Por ejemplo, una semana después Knickerbocker Trust Company
fue motivo de una corrida bancaria cuando los depositantes conocieron
las vinculaciones entre Heinze y Charles Barney, Presidente de la
mencionada compañía.

J. Pierpont Morgan, otro acaudalado financista, decidió enfrentar la
situación y designó un comité de banqueros como apoyo. El dinero de
Morgan y de otros banqueros, como John Rockefeller,  más la ayuda
posterior del Tesoro de los Estados Unidos controló el pánico. El
comité designado por Morgan decidió qué bancos rescatar y cuáles no. En
términos simples habían actuado como prestamistas de última instancia
inyectando la liquidez necesaria para garantizar los depósitos.  Seis
años después, el Presidente Woodrow Wilson firmó el acta de creación de
la Reserve Federal.

Las crisis asociadas a colapsos en bienes raíces son comunes en la
historia. Durante el siglo XIX, los casos de Argentina en 1890,
Australia, Italia y Estados Unidos en 1893 y Noruega en 1900
representan antecedentes de la crisis de 2007.  A excepción de la
crisis de Estados Unidos, las otras cuatro generaron las mayores crisis
bancarias del período 1870-1913. Los episodios de Australia y Argentina
determinaron una resolución con un costo equivalente a 10% del PIB.

¿Qué similitudes surgen entre las crisis descritas y la de 2007? En
primer lugar, el inicio: alguna economía avanzada. En segundo lugar, la
burbuja especulativa en torno de algún activo. En tercer lugar, el
exceso de endeudamiento alimentado por el sistema financiero. Sin
embargo, existen diferencias. En primer lugar, no todas tuvieron un
alcance global. La mayoría fueron regionales. En segundo lugar, no
existía una banca central que cumpliera funciones de prestamista de
última instancia ni tampoco un fondo de seguros de depósitos; por esa
razón, los pánicos bancarios, entendidos como una corrida de depósitos,
fueron comunes. La crisis de 1907 puede ser la excepción, pues las
compañías de depósito (trust company), recibían depósitos pero también
actuaban como intermediarios financieros sin regulación ni acceso a un
prestamista de última instancia, como los bancos de inversión en la
crisis de 2007. El patrón similar de cada una de las crisis descritas
dejó lecciones y justo para ello fue creado el Sistema de la Reserva
Federal de los Estados Unidos (Banco Central).

La crisis más relevante del siglo XX fue La Gran Depresión de los años
treinta, que ha sido comparada con la crisis financiera de 2007, ambas
en los Estados Unidos. Aunque cada evento histórico es único, existen
patrones similares que han servido para evitar una repetición de los
errores de la década de los treinta.

En primer lugar, en ambos casos, la década previa fue de crecimiento y
prosperidad.Los Felices Veinte y la Gran Moderación caracterizaron a
las décadas previas de ambas crisis. Dicho de otro modo, el ambiente
era propicio para ver el futuro con optimismo y confianza y por ende,
para asumir mayores riesgos. Las crisis financieras coinciden con el
término de ciclos de expansión, aunque ello no implica que todo ciclo
expansivo termine en una crisis.

En segundo lugar, las innovaciones tecnológicas previas que facilitaron
las olas consumistas. En los años veinte fueron la masificación del uso
de la radio, la televisión, los electrodomésticos y el automóvil, entre
otros. En los años noventa los avances en las tecnologías de
comunicación y en especial del uso cada vez mayor del internet, aumentó
la interconexión entre entidades financieras bancarias y no bancarias.

En tercer lugar, las burbujas especulativas previas. En los años veinte
en acciones relacionadas con diversas empresas vinculadas con los
avances tecnológicos. En los años noventa, las innovaciones financieras
llevaron a subestimar el riesgo de incorporar al mercado a clientes de
bienes raíces. El resultado fue el colapso del precio de las viviendas
hacia el tercer trimestre de 2006.

En cuarto lugar, el colapso de las bolsas (octubre 1929 y agosto 2007)
generó un caos financiero que devino en una corrida bancaria. En el
primer caso, fue una corridatradicional. Los bancos comerciales habían
prestado a inversionistas que habían comprado acciones que colapsaron
en octubre de 1929. Ante ello, procedió una retirada masiva de
depósitos. En el segundo caso la corrida moderna consistió en un pánico
de las entidades que le prestaban a los bancos. Depositantes o
acreedores, pero efectos similares.

En quinto lugar, el alcance global de ambas crisis, en particular en
las economías avanzadas. En sexto lugar, la resistencia del desempleo a
disminuir
a pesar del crecimiento. Durante toda la década de los
treinta se mantuvo por encima de 15% y recién disminuyó por debajo de
10% a partir de 1941. En la crisis de 2007, larecuperación económica
tampoco generó una reducción en el desempleo al mismo ritmo que la
recuperación económica. 

Sin embargo, mientras que en 1929, la FED no respondió como prestamista
de última instancia y en lugar de ello contrajo la oferta monetaria
dada su adherencia al patrón oro reformulado en 1925, en la crisis de
2007 ocurrió lo contrario, pues el uso de políticas monetarias y
fiscales expansivas inundó el mercado de liquidez. De ahí que la
recesión haya sido menor. La diferencia central entre ambas crisis está
en la respuesta de las autoridades. La pasividad durante los inicios de
la Gran Depresión contrasta con la inyección de liquidez desde agosto
de 2007, primero vía política monetaria y luego a través de la política
fiscal.

 

 

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