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Economía para todos Carlos Parodi Carlos Parodi

Crisis europea

Que las economías europeas, en especial aquellas ubicadas en la zona del euro, se encuentran en crisis no es una novedad. Tampoco lo es que el detonante, aunque no el origen de la misma, fue la crisis financiera de los Estados Unidos del 2008. Las causas son múltiples y van desde el lento crecimiento y la baja competitividad hasta el exceso de deuda pública y cuantiosos déficit fiscales.

Que las economías europeas, en especial aquellas ubicadas en la zona del euro, se encuentran en crisis no es una novedad. Tampoco lo es que el detonante, aunque no el origen de la misma, fue la crisis financiera de los Estados Unidos del 2008. Las causas son múltiples y van desde el lento crecimiento y la baja competitividad hasta el exceso de deuda pública y cuantiosos déficit fiscales.

Desde mayo del 2010, los problemas europeos han estado en el centro de una economía mundial cada vez más incierta y volátil. Las proyecciones cada vez son más desalentadoras: un último informe del Fondo Monetario Internacional señala que este año habría una recesión de -0.5% en la eurozona y el Banco Mundial proyecta -0.3%. Ambos documentos corresponden a enero de este año. No obstante, cualquier proyección está sujeta a corrección, considerando que las autoridades europeas todavía no logran consensos en los mecanismos de salida de la crisis.

La crisis europea combina varios elementos:

  • Varios países tienen un problema de sobreendeudamiento público, como Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, en los cuales la deuda pública es mayor al 100% del PIB. En Grecia se ubica en torno al 200% y en Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido se ubica entre el 80% y el 99%.
  • El déficit fiscal es mayor que 6% del PIB en Reino Unido, Irlanda, Grecia y España.
  • El crecimiento es lento. Y esto es clave, pues genera los recursos para el repago de la deuda. Grecia y Portugal enfrentarían una recesión de -3% este año. Una situación similar vivirá Italia (-2.2%) y España (-1.7%), mientras que Alemania y Francia apenas estarían por encima de 0%.
  • Europa enfrenta problemas de competitividad, es decir, es caro producir allí y, por ende, competir con otros países en los mercados externos. El problema es más visible en Italia, España, Portugal, Grecia e Irlanda.
  • Algunos países enfrentan los efectos de una crisis bancaria, como Irlanda.
  • En España e Irlanda hubo una burbuja inmobiliaria.
  • Como consecuencia de todo lo anterior, existe un problema de desempleo. La tasa de desempleo en España alcanza el 23% (50%, es decir, 1 de cada 2 si nos referimos al desempleo juvenil), en Grecia, el 18% y en Portugal e Irlanda, alrededor del 15%.

La variedad de problemas genera la necesidad de varias respuestas en forma simultánea y coordinada, y no solo medidas de reducción del déficit fiscal, como viene ocurriendo. 

Desde un punto de vista estructural, la eurozona tiene un problema de diseño institucional. Veamos por qué.

La eurozona está compuesta por 17 países (1). Todos son parte de la Unión Europea, que está compuesta por 27 países. La zona del euro es una unión monetaria, que desde 1999 utiliza al euro como moneda oficial y tiene sus fundamentos institucionales en el Tratado de Maastricht de 1992. Esto significa que una entidad, llamada Banco Central Europeo (BCE), tiene la responsabilidad de la política monetaria de los 17 países y, por lo tanto, de la emisión del euro.

Los países miembros no tienen moneda propia y usan como Banco Central común al BCE. Sin embargo, además de tratarse de economías con distintos niveles de competitividad, no es una unión fiscal. En términos simples, mientras que el control monetario está en manos de una institución común, la disciplina fiscal depende de cada gobierno, por lo que pueden tomar deuda y generar altos déficit fiscales. Esto a pesar de que el tratado constitutivo impone restricciones fiscales que quedan bajo la responsabilidad de cada gobierno.

Las medidas planteadas e implementadas en algún grado tienen como objetivo reducir el déficit fiscal mediante programas de ajuste, en especial reducciones del gasto público. De ahí que mientras se mantengan y no se acompañen de reformas estructurales que enfrenten las otras causas de la crisis,  es posible esperar una década perdida para Europa, al igual que América Latina en la década de los ochenta.

(1) La eurozona está compuesta por Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos (Holanda) y Portugal.

["Economía para todos" se publica todos los viernes.]

 

 

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