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Despilfarro con garrocha: Los Panamericanos (por Valeria Morales)

Nuestras autoridades presentan como un gran logro el que Lima será la ciudad anfitriona de los próximos Juegos Panamericanos. Según el Ministro Zavala, la realización de los Juegos modernizará la ciudad y dinamizará la economía, al mismo tiempo que incentivará el turismo y  pondrá al país en la vitrina mundial. Sin embargo, ¿qué tan buena inversión social sería continuar con la organización de los Panamericanos?

Budapest ha retirado su candidatura a la organización de los Juegos Olímpicos de 2024 y, con ello, levantó suspicacia en torno a los privilegios de albergar grandes eventos deportivos. En el pasado, Boston, Roma y Hamburgo retiraron sus ofertas por consagrarse como la sede del mencionado evento; mientras que Estocolmo y Cracovia hicieron lo propio con las Olimpiadas de Invierno de 2022.

Tal parece ser que los cuantiosos egresos en proyectos de infraestructura asociados a la organización de los juegos no consiguen reportar beneficios económicos suficientes. Sin embargo, Lima espera ansiosa por recibir a los Juegos Panamericanos en el 2019. ¿Será esta realmente una inversión que beneficie a todos los peruanos? ¿O deberíamos, más bien, actuar con la prudencia que está apoderándose de la escena internacional?

La renuncia de diversas ciudades a la organización de los Juegos Olímpicos está motivada, principalmente, por la oposición política, el rechazo popular y, sobre todo, por los grandes sobrecostos incurridos en la construcción de infraestructura específica. Históricamente, el presupuesto inicial parece no ser más que una simple cota inferior que, con inevitable certeza, se termina superando en la práctica.

La Tabla 1 resume los sobrecostos, en términos porcentuales, de los Juegos Olímpicos de verano de las últimas décadas. Esta nos dice que la organización de grandes eventos deportivos suele ser mucho más costosa que cualquier pronóstico preliminar. En promedio, el sobrecosto ha sido de 252%. Esto, además de perjudicar las arcas fiscales de los países más desarrollados, los ha llevado a abandonar la ilusión por participar en la carrera olímpica. En el Perú, no obstante, el rumbo es totalmente distinto. ¿Qué nos hace creer que somos más eficientes que Londres y Beijing para albergar megaeventos deportivos?

Tabla 1

Sobrecostos en moneda local (términos reales)

Juegos Olímpicos

País

%  Sobrecosto

Londres 2012 Reino Unido

101

Beijing 2008China

4

Atenas 2004Grecia

60

Sídney 2000Australia

90

Atlanta 1996Estados Unidos

147

Barcelona 1992España

417

Montreal 1976Canadá

796

 

Recordemos que, hasta la fecha, el presupuesto asignado a la organización de los Panamericanos pasó de bordear los S/.1,500 millones, según declaraciones del expresidente del COPAL en septiembre de 2015, a exceder los S/.4,000 millones. Adicionalmente, cabe resaltar que más de la mitad del abultado monto estará destinado a proyectos de infraestructura como la Villa Panamericana y la Villa Deportiva Nacional; obras similares a las que hoy se exhiben deterioradas y abandonadas en Río de Janeiro tras solo seis meses de los últimos Juegos Olímpicos. ¿Esta no debería ser una señal de alerta para los entusiastas de los Panamericanos? Peor aún, ¿acaso no han notado que el resto del presupuesto será destinado a gastos fungibles de los que no quedará nada tangible una vez finalizado el evento? Tal vez este sea un buen momento para recordar que el país cuenta con más de un asunto pendiente que debería resolver con urgencia.

Tabla 2

Composición del presupuesto asignado a los Juegos Panamericanos 2019

Concepto

Millones de soles

Inversiones de infraestructura

2,333

Adecuaciones temporales

416

Deloitte (empresa de consultoría y auditoría)

169

Tecnología y comunicación

271

Logística (transporte y seguridad)

580

Montos menores

190

Eventos deportivos de prueba

166

Total

4,125

Con los S/.4,125 millones de los Juegos Panamericanos se podrían extender los servicios de agua potable y alcantarillado a, por lo menos, 4 millones de pobladores en el medio urbano y más del doble en las zonas rurales. El presupuesto alcanzaría para construir al menos 55 mil aulas o equipar más de 700 mil. Alternativamente, 17 millones de pobladores podrían verse beneficiados con la construcción del Túnel Trasandino Ferroviario y el Ferrocarril de Tambo del Sol, que uniría a Pasco, Oxapampa, La Merced y Pucallpa. ¿Por qué estos elementos no son incluidos en la agenda nacional con el mismo fervor que los Panamericanos?

Los más de S/.4,000 millones alcanzarían para construir el hospital de alta complejidad de Piura, erradicar la varicela del país y prevenir la anemia en la totalidad de los niños y madres gestantes propensos a padecerla ¿Acaso la salud de los peruanos no es un asunto más importante? Sin duda alguna el deporte también lo es; sin embargo, aun si el Estado decidiera ponerse la camiseta nacional, podría conseguirlo directamente al triplicar los recursos públicos asignados a las federaciones deportivas con el dinero destinado al megaevento deportivo. Entonces, ¿por qué nos aferramos tanto a él?

Renunciar a la organización de los Panamericanos nos obligaría a pagar una multa que asciende a los S/.140 millones. No obstante, seguir adelante con ella agravaría el estado del tesoro nacional, que ya cuenta con el mayor déficit del siglo. Más embarazoso aún, albergar los Juegos de 2019 demostraría la enorme ineficiencia en la asignación y priorización del presupuesto nacional.

El país no está en condiciones de desperdiciar recursos en preparaciones para recibir con los brazos abiertos a las delegaciones deportivas de América, especialmente cuando aquello implica darles la espalda a millones de peruanos que aún esperan por ser atendidos.

La única ganancia segura de continuar con la organización de los Juegos Panamericanos de 2019 es que nos alzaríamos con la medalla de oro en la disciplina de despilfarro con garrocha.

Valeria Morales, 8 de marzo de 2017.

 

 

 

 

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