De la raíz al mundo: El nuevo mapa de los destilados peruanos de alta gama
Yo conocía el brandy por el camino de siempre: el que viene de la uva, el que tienen los franceses hace siglos y que uno aprende a respetar antes de atreverse a opinar. Por eso cuando entré por primera vez a Tu Tienda Polaris, un espacio que tampoco conocía, y encontré una botella que decía “brandy de guanábana”, me detuve. No sabía que esa categoría existía en el Perú, y menos que había ganado oro en Europa.
Eso me llevó a preguntarme cuántos peruanos saben lo que se está destilando en este país. Los jurados de Londres, Nueva York y Lisboa ya tienen opinión formada. Nosotros todavía estamos conociéndonos. Este artículo es, en parte, un mapa para remediar eso.
El milagro del oasis: Pisco Yanquiza
La primera parada nos lleva al kilómetro 330 de la Panamericana Sur, en el distrito de San Juan Bautista, Ica. Allí se erige la Aldea Yanquiza, un enclave que desafía la lógica agrícola. Lo que hoy es desierto ardiente fue, hace millones de años, el lecho marino de las arenas de Ocucaje. Ese suelo salino y mineral es el que obliga a las vides de la familia Hernández a trabajar con esfuerzo, concentrando una complejidad que se traduce en una suavidad que no se espera al primer sorbo.
Don Jesús Hernández, tercera generación, y Giuliana Hernández Velsor, cuarta, acaban de traer desde la International Spirits Competition de Nueva York 93 puntos y Medalla de Plata por su Quebranta. Destaca por sus notas aromáticas a jarabe de membrillo, nuez pecana, manzana verde y un final sutil a caramelo. Una botella que cuenta su territorio antes de que uno termine la primera copa.
Lo encuentras en Almendariz.
La alquimia de la fruta: Brandy Runahuanac
En el valle de Lunahuaná, la bodega La Rinconada tomó una decisión que muchos consideraban arriesgada: destilar guanábana y envejecerla 24 meses en barricas de roble francés. El resultado es Runahuanac.
La guanábana fresca es exuberante, de un dulzor tropical que en estado natural no admite demasiada contemplación. La madera la trabaja durante dos años hasta convertirla en un espirituoso de notas tostadas y final largo. Lo tomé solo, que es como uno debe acercarse por primera vez a algo desconocido, y ya estoy pensando en qué locura coctelera merece. Dos oros, en los Premios CINVE de España y en Virtus Lisboa de Portugal, confirman que Europa ya entendió lo que está pasando en Cañete. Runahuanac juega en la liga de los grandes eaux-de-vie del mundo, con fruta peruana como argumento.
Se consigue en Tu Tienda Polaris.
Diseño y botánica: Lima Distillery Company
Unos meses atrás llegué al Gin 1535 de Lima Distillery Company, un destilado que rinde homenaje al año de fundación de Lima usando Sacha Inchi y Camu Camu como botánicos centrales. Lo probé con tónica y los botánicos peruanos se impusieron con elegancia.
Hace poco, ese mismo gin se coronó con el Oro en The Gin Masters de Londres. Hubo además un segundo reconocimiento que me pareció igual de revelador: el premio al mejor stand en la feria (así de detallistas). En un espacio donde conviven las marcas más establecidas del mundo del gin, una destilería peruana destacó por cómo se presentó, no solo por lo que sirvió. Este gin ya tiene fans en Londres. Depende de nosotros que también los tenga en Lima.
Se consigue en La Canastería.
Brindis de salida
Ica, Cañete y Lima. Tres orígenes distintos, tres productos con reconocimiento internacional que pueden tener también un lugar en nuestra copa. A veces la diferencia entre conocerlos y no conocerlos es tan simple como saber dónde buscar.
¡Salud!

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