Cinco blancos. Uno para cada ánimo. (Todos de supermercado.)
Me lo han pedido más de una vez. En los comentarios, por mensaje directo, de palabra en alguna cata: “Doña Cata, pero dime qué compro en el Wong de mi barrio.” Pregunta justa. No todo el mundo tiene tiempo ni ganas de ir a una tienda especializada, y el supermercado de la esquina tiene más de lo que parece si sabes qué buscar.
Así que aquí va. Sin pretensiones de vitrina con llave ni de etiquetas con historia épica. Solo cinco blancos que encuentras en Wong, Tottus, Plaza Vea o Vivanda, organizados por lo único que importa: el ánimo con el que llegas a casa.
Ah, y un dato que no fue planeado pero que vale la pena aprovechar: los cinco son Sauvignon Blanc. La misma uva, cinco versiones distintas. Diferente suelo, diferente altitud, diferente mano en bodega. Si tienes curiosidad, ábrelos en orden y presta atención. Sin darte cuenta estarás haciendo una cata comparativa desde el supermercado de tu barrio.
1. Cuando llegaste del trabajo y no quieres pensar Intipalka Sauvignon Blanc
Intipalka viene de Ica y tiene algo que muy pocos blancos peruanos logran: limpieza. En copa, frutas tropicales sin exceso, maracuyá que no grita, acidez honesta. No te va a pedir atención. Está ahí, cumple, te acompaña. Si tienes queso fresco en la refrigeradora y pan, ya tienes la noche resuelta. Si no tienes nada, también sirve solo, frío, mientras decides si pides delivery o no.
2. Cuando hay ceviche y quieres que el vino no compita Tacama Blanco de Blancos
El Blanco de Blancos de Tacama es Sauvignon Blanc iqueño, y eso es una afirmación con historia detrás. La bodega tiene más de un siglo cultivando en Ica, con un suelo desértico que estresa a la uva de manera particular. El resultado en nariz: cítricos, algo de piña madura y flores blancas discretas. En boca, frescura sin agresividad. Con ceviche clásico funciona porque no pelea con el limón: lo acompaña. Tampoco se amilana frente a un tiradito de atún con leche de tigre. Un blanco peruano que ya debería estar en todas las mesas que sirven cocina de mar.
3. Cuando hay visita y quieres parecer que lo tienes muy pensado Casillero del Diablo Sauvignon Blanc
Casillero del Diablo tiene mala fama entre los que saben demasiado. Yo lo defiendo. Es un Sauvignon Blanc chileno que hace exactamente lo que promete: aromas herbáceos, notas de pomelo y maracuyá, acidez viva, final decente. No es un vino de colección. Es un vino que te saca del apuro con dignidad. Si lo sirves bien frío, en copa decente, con una tabla de quesos y frutos secos, nadie va a preguntar dónde lo compraste. Y si preguntan, dices Wong y ya.
4. Cuando el plato tiene crema y necesitas estructura Frontera Sauvignon Blanc
Frontera de Concha y Toro es el blanco más democrático de la góndola. Es sencillo, sí. Pero es honesto, y eso vale. En copa aparecen notas cítricas, algo de hierba, sin pretensiones. Fresco, directo. Su momento ideal: acompañar un ají de gallina suave o una pasta con salsa blanca, platos donde el vino no necesita brillar sino no arruinar. Frontera cumple ese rol con decencia. También sirve como base para una sangría blanca si el plan escala.
5. Cuando quieres explorar sin arriesgar mucho Tabernero Vittoria Sauvignon Blanc
Tabernero lleva más de un siglo elaborando vinos en Perú y el Vittoria es su apuesta más seria en blancos. Sus viñas están en Chincha Alta, cerca del mar, y eso se nota: el perfil es cítrico y mineral, con notas de lima, toronja y un toque floral que lo hace más complejo de lo que la góndola sugiere. Para quienes están empezando a explorar Sauvignon Blanc peruano más allá del Intipalka, este es el siguiente paso natural. También va bien con lomo saltado, lo que ya es una declaración de intenciones.
Una nota antes de cerrar
Todos estos vinos son de góndola regular. Los encuentras, los llevas a casa, los enfrías. Eso es todo el ritual que necesitan.
Y si los abres los cinco en una misma noche, ya saben lo que están haciendo: una cata de terroir desde el supermercado. Cuéntame en los comentarios qué diferencias encuentran. Esta conversación recién empieza.
Salud.

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