¿Por qué tu outfit no termina de funcionar?
La respuesta está en las proporciones
Seguro te ha pasado: te pones un pantalón que te encanta, una blusa que te queda bien, tu blazer favorito y los zapatos perfectos. Cada prenda funciona por separado, pero juntas no, algo no termina de convencerte.
Muchas veces no es la ropa ni tu cuerpo. Es la proporción.
En imagen hablamos de la regla de los tercios y de la proporción áurea, conceptos que vienen del arte, el diseño y la arquitectura y que también nos ayudan a entender por qué algunas combinaciones se ven más equilibradas que otras.
No se trata de medir el cuerpo ni de seguir una fórmula rígida. Se trata de observar cómo estamos dividiendo visualmente nuestro outfit.
El problema del 50/50
Cuando dividimos visualmente el cuerpo justo por la mitad, podemos generar un efecto menos estilizado. Por ejemplo, una blusa que termina justo en la cadera con un pantalón que comienza ahí puede crear un corte visual en el centro. Ahora prueba meter la blusa dentro del pantalón, especialmente si es de tiro alto. Misma persona. Misma blusa. Mismo pantalón. Pero otra proporción. Y de pronto el outfit se siente diferente.
La idea del 1/3 + 2/3 busca justamente eso: que las partes del outfit no necesariamente ocupen el mismo espacio visual.
Un top más corto con un pantalón largo puede hacer que las piernas tengan mayor protagonismo. Un blazer largo con una parte inferior más limpia produce otro efecto.
Ninguno está bien o mal. La pregunta es: ¿qué efecto quieres conseguir?
No todo es el largo
Las proporciones también tienen que ver con el volumen. Pantalón ancho + blusa amplia + blazer oversized + zapato contundente. Todo puede estar de moda. Todo puede ser bonito. Pero junto puede resultar demasiado pesado.
A veces no necesitas cambiar todo el look. Basta con crear un contraste: una parte superior más limpia, mostrar un poco de cintura, elegir un zapato de menor peso visual o cambiar el largo de una de las prendas.
El secreto está en la relación entre las piezas.
¿Y la proporción áurea?
La famosa proporción áurea, conocida también como proporción divina, se utiliza como referencia de armonía visual en diferentes campos del diseño.
En vestuario no necesitamos aplicarla como una ecuación matemática. Nos sirve como una forma de entender que nuestro ojo suele encontrar más interesante una composición donde las partes tienen una relación desigual pero armónica, en lugar de estar divididas exactamente a la mitad.
Por eso muchas veces un outfit se ve más interesante cuando trabajamos con diferentes largos, volúmenes y puntos de atención.
Entonces, ¿qué hago cuando “algo no me queda bien”?
La próxima vez que te mires al espejo y sientas que algo no funciona, no empieces culpando a tu cuerpo.
Mira el outfit.
Pregúntate:
¿Dónde termina mi blusa?
¿Dónde termina mi blazer?
¿Dónde empieza el pantalón?
¿Dónde está el volumen?
¿Dónde está el punto de atención?
Y cambia solo una cosa. Mete la blusa. Cambia el zapato. Sube la manga. Prueba otro largo de chaqueta. Agrega un cinturón.
A veces son unos cuantos centímetros los que hacen que un outfit pase de “no sé qué tiene” a “ahora sí”.
Porque vestir bien no consiste en tener el cuerpo perfecto ni en comprar ropa sin parar.
Consiste en entender cómo funcionan las prendas juntas.
La ropa no tiene que esconder tu cuerpo. Tiene que ayudarte a construir la imagen que quieres proyectar.
Cuénteme si conocían de estos conceptos y si también les pasa que a veces las mismas prendas les funcionan y otras no. Si quieres aprender más sobre las proporciones, escríbeme y agendemos.
¡Hasta la próxima!
Fiorella Garcia-Pacheco
Estratega de Imagen
mail: fgarciapacheco@gmail.com
IG: fiorellagarciapacheco
Brand: extraordinaria_pe
Servicios: xo_corporativo

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