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De regreso a lo básico Paúl Lira Briceño

El financiero del siglo XXI

En un mundo que todavía se encuentra saliendo de los efectos de la crisis financiera, que estalló hace 7 años, es momento de preguntarnos qué necesitan los profesionales de las finanzas para estar a la altura de lo que requieren las organizaciones modernas.

En un mundo que todavía se encuentra saliendo de los efectos de la crisis financiera, que estalló hace 7 años, es momento de preguntarnos qué necesitan los profesionales de las finanzas para estar a la altura de lo que requieren las organizaciones modernas.

Lo primero, es internalizar que su labor está centrada en ayudar a maximizar el valor de las acciones de la firma en donde trabaja y, asimismo, entender que su contribución tiene que ver más con lo estratégico que con lo coyuntural del negocio. Su visión tiene y debe enfocarse en el largo plazo, sin descuidar, por supuesto, el día a día; pero sin que esto lo lleve a convertirse en un bombero que sólo actúa para apagar incendios y sólo está pendiente de llegar a fin de mes.

El financiero debe constituirse en el guardián de los generadores de valor del negocio. Así, por ejemplo, si la ventaja competitiva de la firma es la calidad del servicio, toca al responsable de las finanzas, convertirse en un celoso defensor de la excelencia en la atención al cliente, oponiéndose a todo lo que signifique una reducción de este atributo, pues de llevarse a cabo, se estaría atentando contra el driver que explica la generación del valor de la firma.

Visión estratégica, debe ser pues, uno de los atributos que debe tener el profesional financiero. Orientación a resultados y un compromiso inquebrantable hacia la construcción y uso de sistemas de control de gestión, también debe formar parte de su bagaje profesional. Es por eso, que manejar y comprender la lógica de los dashboards, es un must. Por otro lado, y, dado que interactuará con diversas partes de la organización (marketing, operaciones, recursos humanos, etc.), es imprescindible que tenga dominio de lo que, en inglés, se conoce como soft skills, esto es, entre otras habilidades, disposición para trabajar en equipo, empatía y capacidad de negociación. Convencer y no antagonizar, debe ser la consigna. Esto último, estoy cierto, rompe paradigmas profundamente enraizados en la psiquis empresarial, en donde el responsable financiero es una persona fría, analítica y sin mucho don de gentes, es decir, casi un robot.

En lo que se refiere a las habilidades propias de la profesión, un financiero debe tener un conocimiento profundo de finanzas corporativas. Recuerde que sus dos componentes, las finanzas operativas y las finanzas estructurales, sirven de base para dar respuesta a las preguntas: en qué invertir, cómo financiarlo y cómo sincronizar los ingresos con los gastos (manejo de capital de trabajo). Si quiere un mayor detalle, puede revisar la entrega anterior.

El conocimiento de Finanzas Corporativas es necesario; pero, no suficiente en las organizaciones modernas. El profesional en finanzas, debe tener un íntimo conocimiento de la manera cómo opera el sistema financiero. En relación al mercado de dinero, debe entender el funcionamiento y la lógica que subyace en la operación de las instituciones financieras, incluyendo la fijación de precios, en tanto que, en el mercado de capitales, debe buscar tener un cabal conocimiento de los instrumentos que tiene a su disposición (papeles comerciales, bonos y acciones) para financiar las operaciones y las inversiones de la firma incluyendo los project finance. Esto le permitirá seleccionar la mejor mezcla de recursos propios y ajenos que maximice el valor de las acciones de la firma. Por último, y no por eso menos importante, este conocimiento reducirá lo que, en economía, se conoce como “asimetría de información” cuando interactúe con funcionarios de negocios y de banca de inversión.

Sin embargo, dominar todo lo anterior no es suficiente. El responsable de las finanzas, debe tener un amplio dominio de cómo gestionar y controlar el riesgo. Lo único cierto en un mundo incierto, es que siempre existirá la probabilidad que no ocurra lo esperado. Por lo tanto, es responsabilidad del profesional de las finanzas, encontrar mecanismos que minimicen la exposición al riesgo de la firma. Entender lo que significan y, lo más importante, cuándo utilizar productos como los forwards, swaps y opciones puede ser la diferencia entre seguir operando sin sobresaltos y quebrar.

La combinación de habilidades blandas con el dominio de los pilares de las finanzas, convertirá al profesional financiero, en un aliado imprescindible de los accionistas de cualquier firma, que no sólo desee sobrevivir, sino, también, prosperar.

En la próxima entrega empezaremos a explicar la estructura de capital de la empresa.

 

Twitter: @finance_rules

 

 

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