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De regreso a lo básico Paúl Lira Briceño

¿Muchos proyectos y poco dinero?

Ya estamos en la época en que las empresas empiezan a elaborar sus presupuestos para el 2012; y, probablemente, muchas se están encontrando con una situación harto conocida por los gerentes financieros: Existen proyectos en cartera, cuya ejecución demanda más dinero que el CAPEX (en español, el presupuesto de inversión) de la firma.

Ya estamos en la época en que las empresas empiezan a elaborar sus presupuestos para el 2012; y, probablemente, muchas se están encontrando con una situación harto conocida por los gerentes financieros: Existen proyectos en cartera, cuya ejecución demanda más dinero que el CAPEX (en español, el presupuesto de inversión) de la firma.

Esta situación, en Evaluación de Proyectos, se conoce como
Racionamiento de Capital, y,  la única manera de enfrentarla, es a
través del ordenamiento (rankeo) de los proyectos, priorizando la
ejecución de aquellos que generen más valor por sol invertido
.
Obviamente, se llevarán a cabo todos los proyectos generadores de
valor, hasta que se agote el fondo previsto para el programa de
inversión.

Imaginemos esta situación. Usted trabaja en una empresa, en donde, para
el 2012 se tiene previsto ejecutar proyectos por hasta $100,000. Ante
usted, tiene las siguientes alternativas de inversión:

plira2308.jpg

Observe que estamos frente a una típica situación de Racionamiento de
Capital; tenemos sólo $100,000 para invertir y la inversión de todos
los proyectos suma $255,000.

¿Qué debemos hacer?, ya sé lo que usted está pensando: “fácil, debemos
ordenarlos de mayor a menor por el VPN y, luego, seleccionar los
mejores proyectos hasta agotar el fondo de inversión”.

Pero le pido un momento de reflexión. Olvidémonos de este caso, y
pongámonos en una situación de racionamiento hipotética, en donde tengo
sólo dos proyectos. El A, tiene un VPN de $10,000 y el VPN del B,
asciende a $100,000. ¿Cuál elijo?, siguiendo su recomendación, debería
elegir el proyecto B, pues es el que tiene mayor VPN. Ahora, le agrego
una pieza más de información: para ejecutar el proyecto A, debemos
invertir $10,000 y, para llevar a cabo el B, invertiremos $1.0 millón.
Le pregunto, ¿cambia en algo su percepción?, ¿no?, bueno se lo pongo
así, en el proyecto A, por cada sol invertido, obtiene una rentabilidad
de $1, en tanto, que en el proyecto B, ese ratio se reduce a $0.10. Le
vuelvo a preguntar, ¿cuál elegiría ahora?, pues el que le traiga la
mayor rentabilidad por sol invertido y ese es el proyecto A; tome nota
que no lo hubiese elegido si sólo se hubiera guiado por el VPN. Lo que
hemos obtenido, se llama Indice de Rentabilidad (IR) y se expresa a
través de la formula siguiente:
 

plira2308_2.jpg

Antes de continuar, entonces, resumamos lo aprendido:

1.    Cuando enfrentamos situaciones de Racionamiento de Capital, no debemos emplear directamente el VPN.
2.    El IR es el mecanismo adecuado para rankear proyectos.

Pero, por favor, sólo utilice el IR, cuando esté enfrentando una
situación de Racionamiento de Capital
(así en subrayado y en negrita
para que nunca se olvide).

Ahora sí, sigamos con el desarrollo de nuestro caso. Recordemos,
tenemos $100,000 para invertir y 6 proyectos cuyos montos de inversión
suman $255,000.

Como ya es costumbre, presentemos la solución, paso a paso:

 

plira2308_3.jpg

Expliquemos de manera detallada el paso 3. ¿Se puede ejecutar el
proyecto con el mayor IR (proyecto 2)?, definitivamente sí, pues, el
presupuesto de inversión que tiene, le permite ejecutarlo sin problema
alguno. Pero, ya sólo le quedaría $95,000 ($100,000-$5,000) para
afrontar los otros proyectos. Los proyectos 1 y 4, que son los que
siguen de acuerdo al IR, también pueden ejecutarse con el saldo del
presupuesto. Al escogerlos, ya sólo tenemos $25,000, los cuales, no
alcanzan para el proyecto siguiente (proyecto 5), cuya inversión
asciende a $75,000. Ante esta situación, ¿qué acción tomamos?; en
realidad, debemos seguir invirtiendo en los proyectos restantes, a
pesar que el IR los ordene por debajo del proyecto 5. Es así, que
escogemos el proyecto 6 cuyo monto de inversión ($15,000), permite
ejecutarlo con el saldo que tenemos en nuestro presupuesto ($25,000).
El siguiente (el proyecto 3), no puede ser escogido, pues el monto de
inversión excede, grandemente, los recursos que tenemos a nuestra
disposición ($90,000 versus $10,000).

¿Y qué hacemos con los $10,000 que sobran? Pues, en un mundo perfecto,
el gerente financiero, debería devolvérselos a los accionistas, vía
dividendos o recompra de acciones, al reconocer que no existe dentro de
la cartera de inversión de la empresa, proyectos que excedan el costo
de oportunidad de los accionistas -en realidad, en nuestro caso, sí
existe  y es el proyecto 3; pero no puede ser financiado con el
presupuesto de inversión existente ($10,000)-. Digo en un mundo
perfecto, pues en la vida real, le aseguro que la empresa se quedaría
con los fondos; lo que ocasionaría un perjuicio a los accionistas al
mantener ociosos (en el mejor de los casos), o invertir en proyectos
que destruyen valor (en el peor de los escenarios), los fondos que
estos le han confiado a la organización.

La próxima entrega, discutiremos cómo incluir la inflación cuando evaluamos proyectos.

 

 

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