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De regreso a lo básico Paúl Lira Briceño

Si valor quieres crear, proyectos debes bien saber evaluar

Es evidente que el objetivo de cualquier empresa con fines de lucro, es hacer más ricos a sus accionistas; para lo cual, esta organización debe generar valor. La creación de valor, se produce cuando los accionistas reciben más de lo mínimo que esperaban ganar por invertir su dinero en la empresa (si no lo tiene claro, lo invito a revisar el post Crear valor del 16.11.09).

Es evidente que el objetivo de cualquier empresa con fines de lucro, es hacer más ricos a sus accionistas; para lo cual, esta organización debe generar valor. La creación de valor, se produce cuando los accionistas reciben más de lo mínimo que esperaban ganar por invertir su dinero en la empresa (si no lo tiene claro, lo invito a revisar el post Crear valor del 16.11.09).

Y, dentro de este contexto, ¿cuál es el papel que le cabe desempeñar al
gerente financiero?, pues ayudar a los accionistas a encontrar las
respuestas para tres preguntas: uno. ¿En qué invertir?, dos. ¿Cómo
financiarlo? y tres. ¿Cómo administrar la liquidez del negocio?
Debe
quedar claro, que las tres son igualmente importantes, aunque las dos
primeras, se desarrollan en el largo plazo y tienen directa relación
con la generación de valor para el accionista. La administración del
capital de trabajo de la firma, se desarrolla en el corto plazo y busca
sincronizar las cobranzas y los pagos para que el negocio nunca se
quede sin efectivo.

¿Por qué digo que las dos primeras tienen relación directa con la
generación de valor?, pues es simple de entender (aunque como todo en
la vida, difícil de aplicar), dado que están estrechamente relacionadas
con la estrategia que la empresa adoptará en el futuro, en dónde saber
qué activos (tangibles e intangibles) se deben adquirir y, más
importante aún, responder cómo estos deben financiarse (en otras
palabras, cuánto dinero saldrá del bolsillo de los accionistas y cuánto
de terceros, más conocido como deuda) cobra vital importancia si la
empresa quiere perdurar y prosperar.

Para visualizar mejor este concepto, conviene cambiar la idea
tradicional que se tiene del Balance General (BG), la famosa foto de la
empresa en un momento determinado, donde el lado izquierdo representa
todo lo que tiene (Activos) y el lado derecho todo lo que debe: a
terceros (Pasivos) y a los accionistas (Patrimonio). No pierda de vista
que si bien ambas son obligaciones, sólo una de ellas incorpora
obligación de pago (¡aja! la deuda).  Evidentemente, a este estado
financiero se le denomina Balance, pues todo lo que tiene la empresa,
tiene que ser igual a todo lo que debe (sea a terceros o a sus
accionistas). En otras palabras: Activo = Pasivos + Patrimonio.

Pues bien, lo desafio ahora a que visualice el BG como una sumatoria de
proyectos, que la organización ha desarrollado a lo largo de su
existencia. Así por ejemplo, si la empresa se creó para producir
caramelos, entonces el BG al momento de iniciar operaciones, contiene
lo que la empresa necesita para producir los caramelos (Activos1) y la
manera como lo financia (Pasivos1 + Patrimonio1). Posteriormente, si
los accionistas deciden también elaborar chocolates, entonces el BG de
ese proyecto, al iniciarse la producción de chocolates, detallará lo
que se necesita (Activos2) y su estructura de financiamiento (Pasivos2
+ Patrimonio2). Así entonces, el BG de la empresa contendrá Activos
(compuesto por Activos1 + Activos2), Pasivos (conformado por Pasivos1 +
Pasivos2) y Patrimonio (compuesto por Patrimonio1 + Patrimonio2), tal
como puede verse en el gráfico siguiente:

cuadro1000.jpg

Pues bien, imaginemos ahora que la empresa quiere desarrollar un nuevo
proyecto, puesto que ha visto grandes posibilidades en producir y
vender helados de chocolate.

Es decir, la decisión que se le presenta a los accionistas, es decidir
si le conviene incluir en su portafolio de proyectos (al cual
denominamos empresa) y que está compuesto por n proyectos anteriores,
un proyecto adicional n+1. En términos gráficos:

cuadro1001.jpg

La pregunta es simple de contestar desde el punto de vista financiero:
deben aceptar el proyecto n+1 si es que este agrega valor a la empresa
(y por ende, hace más ricos a los accionistas).

En otras palabras, el proyecto debe aceptarse (y, por ende,
incorporarse a la canasta de proyectos denominada empresa) si es que
les rinde más que lo mínimo que estaban dispuestos a recibir por
invertir sus fondos allí.

Pero, y aquí viene la pregunta del millón, ¿de qué manera los
accionistas podrán saber si ese proyecto n+1 está creándoles valor?,
pues aplicando las técnicas de evaluación de proyectos , las cuales
desarrollaré en las próximas entregas del blog.

 

 

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