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De regreso a lo básico Paúl Lira Briceño

La caja negra (o cómo las instituciones financieras evalúan otorgar préstamos) Parte 2

En el último post explicaba que la entrega de la información requerida por la institución financiera es el primer paso (y uno de los más importantes) en el proceso de evaluación crediticia. Con esto se trata de reducir el problema de la asimetría de información (¿se acuerda?, ¿no?, entonces le pido que lea nuevamente el post anterior).

En el último post explicaba que la entrega de la información requerida por la institución financiera es el primer paso (y uno de los más importantes) en el proceso de evaluación crediticia. Con esto se trata de reducir el problema de la asimetría de información (¿se acuerda?, ¿no?, entonces le pido que lea nuevamente el post anterior).

Ahora toca explicar cuáles son los pasos siguientes. En lo que sigue,
supondremos que la información solicitada fue alcanzada, oportunamente,
a la entidad financiera. Un aparte, a los que se quejan por la demora
en la evaluación de su solicitud, les apuesto que en gran parte se debe
a que la información requerida no fue entregada en el momento debido.

Llegado a este punto, es necesario tener claro que todas las
instituciones financieras incorporan dentro de su organización a las
Unidades de Negocios y de Riesgos. La primera, es la que lleva la
relación comercial que existe entre la entidad y sus clientes (que me
perdonen los sectoristas, pero la verdad es que son vendedores de
dinero…Ok., ok., sofisticados, pero vendedores al fin y al cabo); en
tanto que la segunda, es la que efectúa, entre otras funciones, la
evaluación de la solicitud crediticia. Sin embargo, si usted tiene una
micro o pequeña empresa, entonces la tarea de evaluarlo recaerá en su
funcionario de crédito; por el contrario, si su empresa es mediana,
grande o corporativa entonces el analista de riesgo de la institución
es el que estudiara su pedido de apoyo financiero.

Sea quien sea el evaluador de la solicitud, este tratará de contestar
las dos preguntas centrales en el análisis del riesgo crediticio:
¿Querrá pagar? y ¿Podrá pagar? Segundo aparte, riesgo crediticio es la
probabilidad que el receptor del crédito incumpla con el pago del
crédito. ¡Ojo!, incumplimiento no es solamente cuando el deudor no paga
sino también cuando no paga a tiempo.

Antes de iniciar el proceso, la empresa y los accionistas serán
revisados en las Centrales de Riesgo, las cuales son gigantescas bases
de datos públicas (SBS) o privadas (por ejemplo, Equifax) que entregan
información sobre el cumplimiento que han tenido en el pago de sus
obligaciones bancarias, comerciales y tributarias la firma y sus
accionistas a lo largo del tiempo. Por otro lado, si usted es
microempresario no se sorprenda que pregunten a sus vecinos acerca de
usted. Tercer aparte, con lo maravilloso que parece acceder a
información sobre cumplimiento crediticio mediante el toque de una
tecla en la comodidad de nuestra oficina hay que estar prevenidos de
dos problemas que conllevan la utilización de las Centrales de Riesgo:
uno. La información proveniente del sistema financiero tiene un atraso
de dos meses (por ejemplo, hoy tendría información de octubre de 2009)
y dos. Como dicen los americanos: “garbage in, garbage out” (si entra
basura sale basura), por lo que si la información recogida no es buena
los resultados tampoco lo serán.

Regresemos a las preguntas centrales del análisis crediticio, estas
pueden ser contestadas mediante diversas técnicas. Centrémonos primero,
en la que denominare la técnica convencional, la misma que consiste en
la visita del funcionario (sea de negocios o de riesgos) a las
instalaciones de la empresa o negocio y en la preparación de un reporte
(también conocido como propuesta de crédito) que contendrá, aparte de
la información acerca del destino del crédito (en otras palabras, ¿para
que requiere el dinero la empresa solicitante?), dos secciones
claramente delimitadas: en la primera se hace un análisis de la
intención de pago basándose en las referencias comerciales y bancarias
y la información proporcionada por las centrales de riesgo (en la jerga
bancaria, el “carácter” del sujeto de crédito: si cumplió en el pasado
es altamente probable que cumpla en el futuro). La experiencia de la
plana gerencial (hay empresas buenas con gerentes buenos, empresas
malas con gerentes buenos, etc. y a veces esto hace la diferencia), los
años en el negocio que tenga la firma (mientras más años menor la
posibilidad de fracaso) y los clientes (¿muchos?, ¿pocos?, ¿muchos que
compran poco o pocos que compran mucho?, ¿en que sectores están?, ¿qué
hacen?, ¿son buenos pagadores?, etc.) también son factores que se toman
en cuenta. Por último, se echa un vistazo a las condiciones de la
industria (¿esta creciendo o no?, ¿se dirige al mercado interno o
externo?, ¿es competitiva u oligopólica?) y la competencia (¿hay un
líder que impone el precio?, ¿son muchos o pocos?)

La segunda parte del reporte (o propuesta de crédito) busca saber si el
cliente esta en condiciones de generar los fondos suficientes para
hacer frente a sus compromisos financieros incluyendo el que se esta
evaluando. Para tal fin, se utiliza la información financiera de la
firma, la cual esta contenida en los estados financieros (balance y
estados de resultados) y el flujo de caja proyectado (requerido siempre
que se solicite créditos a plazos mayores de un año).

Los banqueros tienen un dicho que ha probado ser cierto a lo largo del
tiempo: “Para predecir el futuro hay que conocer el pasado” por lo que
será necesario contar con los estados financieros de por lo menos dos
años terminados (enero-diciembre) y el último a fecha más reciente (no
más de tres meses de antigüedad). Las cifras presentadas en el balance
y el estado de resultados se vuelcan en formatos estandarizados
preparados por la institución financiera lo que permitirá efectuar el
análisis vertical (o de porcentajes integrales), el horizontal (o de
valores absolutos) y el de los ratios contables (liquidez, gestión,
solvencia y rentabilidad). Se presta especial atención a los niveles y
tendencias de la liquidez (caja), las cuentas por cobrar, los
inventarios y los pasivos corrientes (deuda a plazo menor de un año).
Asimismo, los ratios de gestión son revisados con cuidado: ¿En cuántos
días en promedio cobra?, ¿Cada cuántos días rota el inventario?, ¿En
cuantos días paga en promedio?, ¿Cuántos soles de venta genera por cada
sol de activos?, ¿hubieron aumentos o disminuciones a lo largo del
tiempo en estos indicadores?, ¿Eso es bueno o malo?, etc. Si usted es
un microempresario y no cuenta con información contable, no se
preocupe, el funcionario que lo evalúa levantará información en la
visita a su local que permitirá construir un boceto de los estados
financieros del negocio.

En la próxima y última entrega sobre este tema, explicare la otra
técnica de análisis crediticio (el famoso credit scoring) y lo que
sucede una vez se completa el reporte de crédito.

 

 

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