Historia... negocios en las bodas reales
Durante siglos, las bodas reales se han celebrado en privado. Hoy, no solo son públicas, sino que son grandes acontecimiento mediáticos, como ocurrirá con la del príncipe Guillermo y Kate Middleton, que será seguida por 2,500 millones de televidentes en todo el mundo (37% de la población mundial y casi dos veces la población de China).
Lo cierto es que si bien en el pasado las bodas reales eran privadas,
estas siempre concitaron el interés público, porque eran
acontecimientos que superaban una inocente historia de amor. Fue el
caso del matrimonio de los Reyes Católicos en el siglo XV, que unificó
los reinos de Castilla y Aragón, conformándose la nación de España.
Hasta ahora la más espectacular de estas bodas había sido la del
Príncipe de Asturias y Letizia, que fue transmitida por todas las
emisoras de televisión españolas de cobertura nacional y regional, a
excepción del segundo canal de TVE y de la televisión vasca.
Durante las siete horas de retransmisión, 25 millones de personas
vieron al menos un minuto el acontecimiento, un número que en España
solo se puede comparar al de los partidos de fútbol. (La final de la
Copa del Rey del 20 de abril entre Barcelona y Real Madrid fue seguida
por 14.7 millones en España).
En esta exposición mediática, ha sido la corona británica la que
comenzó a romper protocolos, aunque muy conservadoramente. Marcó la
pauta la boda de Isabel II de Inglaterra y el príncipe Felipe (1947),
que introdujo el ostentoso toque de trompetas. Como dato anecdótico se
debe señalar que el duque tuvo dos despedidas de soltero la noche
anterior a la boda. Los chicos de hoy dirían que llegó de “boleto” a su
matrimonio.
A mediados del siglo XX, el servicio postal internacional se recomponía
de los daños que le causó la Segunda Guerra Mundial, de ahí que
sorprendieron los 10,000 telegramas de felicitación y los 2,500 regalos
que llegaron de todo el mundo al Palacio de Buckingham.
En 1953, Isabel II fue coronada reina, lo que impulsó a muchos ingleses
a comprar su primer televisor, pues esa fue la primera ceremonia real
en ser transmitida por ese medio.
Hoy, 58 años después de ese acontecimiento histórico, el primero de
seguimiento masivo, la boda de este 29 de abril del príncipe Guillermo
y Kate Middleton concitará nuevos y mayores intereses mediáticos y
generará negocios para muchos.
Como ya hemos mencionado, 2,500 millones verán la ceremonia en todo el
mundo, y se negocian derechos para que cadenas de cine en todo el mundo
transmitan en directo el suceso en sus salas 3D.
Los costos de los derechos de transmisión se guardan bajo secreto, pero
se podría como referencia los US$ 1,900 millones que se pagaron por el
Mundial de Fútbol del 2010, y los US$ 500 mil que Mónaco ha pedido por
la boda del príncipe Alberto, en julio.
Sí que han crecido la exposicón y, sobre todo, las ganancias para una
monarquía que hizo del príncipe Carlos y Lady Di sus figuras más
mediáticas, desde el día en que se casaron, cuando 750 millones de
personas vieron la ceremonia, hasta el funeral de la princesa (1997),
cuando solo en Estados Unidos fue apreciado por 31 millones de
televidentes.

