"Predicciones" de mi viejo
Aún era muy niño. Sucedió hace 40 años, y quién sabe un poco más, cuando mi padre, en una conversación que ahora supongo muy seria, me dijo con mucha seguridad que en el año 2000 no habría más carreteras porque los carros volarían.
Mi memoria ha perdido detalles de esa plática, pero grabó muy bien los
gestos que utilizaba para describir el sistema de transporte del
futuro, seguramente aprendidos en una de las tantas historias que solía
leer, insólitamente sentado al frente del volante de su grandioso
Chevrolet de 1956.
Hoy lo contemplo, y tiernamente lo vuelvo a escuchar, y como ayer le
vuelvo a creer: “No sé si recuerdas, pero cuando tú aún eras un niño yo
dije que en el futuro los carros andarían sin necesidad de chofer”.
Tiene 88 años, y le digo que lo recuerdo (no tengo derecho a
contradecirlo), y añado un detalle: “te adelantaste a todos cuando
dijiste que volarían, y uno de estos días lo lograrán”. La satisfacción
le dibuja una pequeña sonrisa.
Por lo menos una de sus “predicciones” está a punto de cumplirse:
Google está probando a lo largo de 250,000 kilómetros de calles y
carreteras un sistema de manejo de vehículos sin conductor.
La empresa ha equipado seis Toyota Prius y un Audi TT con un complejo
sistema de radares y sensores que usando mapas preparados expresamente
para la experiencia han circulado por Mountain View, San Francisco y
Hollywood.
¿Cómo funciona? Antes de iniciar el recorrido, un carro recoge
información de la ruta, desde señales de tráfico a direcciones
prohibidas, y la envía a la central de Google para analizarla y
alimentar la base de datos del automóvil que viajará sin conductor.
Ahora no me queda más que preguntarme, y también preguntarles a ustedes
(cómplices de esta historia), si mi viejo llegará a tener razón y algún
día las carreteras serán inútiles porque los carros volarán.

