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Corrupción bajo la lupa Eduardo Herrera Velarde Eduardo Herrera Velarde

¿LE ESTÁN PIDIENDO UNA COIMA?

Pese a que lo lógico es que la corrupción se detenga o merme, lo real es que esta es inmanente a cualquier situación. No se trata de una organización criminal, la corrupción nace por un defecto, un problema mayor que está detrás. Por ejemplo, si hay corrupción en el sistema de Justicia, no es porque alguien lo haya decidido así de la noche a la mañana; es porque no existe predictibilidad, ni seguridad en ese contexto.

Pese a que existe, como vemos, todo un terremoto  o al menos un sismo de considerable magnitud, las coimas siguen siendo el pan de cada día. Constantemente recibo consultas sobre eso y básicamente la duda sobre qué hacer. Esto aunado a que, actualmente, a consecuencia de los movimientos telúricos publicitados, se ha desplegado una paranoia que ha determinado que las acciones en el ámbito público y privado se detengan.

Y no es que las personas tengan dudas sobre si deben sobornar a alguien o no (si tienen dudas no lo consultan). La pregunta es cómo reaccionar ante una situación semejante y, sobre todo, cómo decir que no en un país en donde nos es difícil y tortuosa la negativa.

Hay que tener en cuenta que, en toda propuesta de corrupción (no solo de soborno), el que propone no quiere ser descubierto porque, al final, la gran mayoría de las personas viven de su reputación. Luego entonces decir que no a una propuesta “indecente” como esa implica dejar en evidencia al presunto corruptor. Lo más probable es que, ante la negativa, se produzca una suerte de venganza (directa o indirecta), más aún si es que el contexto en el que se da la insinuación es el de una relación de espacio cerrado en donde “se toma o se deja” (la obtención de un permiso oficial por ejemplo).

Del saque les digo que no hay norma ni protocolo de reacción posible porque existen muchas variables en cada situación. Las normas de compliance no sirven de mucho (aunque pueden ser un correcto e importante respaldo). Más allá de ello es vital saber, por ejemplo, qué está permitido (y qué no) -y ojo no hablo solo de normas legales-, qué nos hace sentir cómodos, cuáles son las implicancias y qué debemos hacer, entre otras cuestiones particulares. Y, desde luego, lo más importante es que a todo nivel se tenga absolutamente en claro que corromper, en adelanre, no es una regla permitida.

 

Lima, 16 de mayo de 2019

 

Eduardo Herrera Velarde.

 

 

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