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Corrupción bajo la lupa Eduardo Herrera Velarde Eduardo Herrera Velarde

EMPRESAS RE INVENTADAS

La historia, desde el siglo pasado, ha estado salpicada de múltiples escándalos corporativos. No es que la empresa sea mala. Es una auténtica necedad tacharla así solo porque genera ganancias y es, aparentemente, fría. No obstante, mucho de responsabilidad está en quienes la conducen, especialmente, luego de un escándalo.

Las empresas, como las personas físicas comenten errores. Precisamente, los escándalos corporativos tienen su fundamento en esos errores -intencionales algunos de ellos, con lo cual se pierde el concepto-. Si bien las empresas no son personas físicas, se alimentan de la intención y movimientos de estas, sin duda alguna adquieren personalidad propia.

Existen, a mi juicio, dos reacciones posibles que determinarán la relación futura de una empresa inmersa en un escándalo con el mercado. Hay algunas empresas que, simplemente, se dan por no aludidas e intentan simplemente emprender una campaña de cosmética agresiva que, principalmente, pasa por hacer rodar algunas cabezas relevantes. La segunda estrategia es aquella que podría llamar como gobernada por un genuino propósito de enmienda. Estas son las empresas que saben ganar con la crisis re inventándose efectivamente, con lo que logran, además, un apego del mercado.

El primer desafío de la re invención está en reconocer el error. Sin ambages, estrategias elusivas o justificaciones. Este es el paso más difícil de todos porque apela a la destrucción de la vanidad corporativa. Hacerlo oportunamente suma, sin duda alguna, varios puntos.

El segundo paso está concatenado a las conductas posteriores. Aquellas acciones después del reconocimiento que le den verdadero sentido a la re invención. Ojo, no es solo el maquillaje, sino principalmente asegurarnos que el error, por decirlo de una manera eufemística, nunca más se vuelva a repetir. Por ejemplo, si la empresa ha sucumbido a un escándalo de corrupción, las acciones posteriores deben estar íntegramente encaminadas a disuadir y menguar, casi hasta el límite de lo posible, que alguien corrompa o permita corrupción.

Como hoy todo se sabe, los escándalos corporativos están más palpables que nunca. Esto no significa que antes no se hayan producido. La diferencia radica en que, también, la re invenciones serán más premiadas y valoradas por el bendito mercado.

 

Lima, 18 de febrero de 2019

 

Eduardo Herrera Velarde.

 

 

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