El puente entre el aula y la empresa
Por Jonathan Golergant, rector de la Universidad Tecnológica del Perú
Muchas veces, cuando un equipo de recursos humanos abre una convocatoria para un puesto técnico o de gestión, aparece una misma frustración. Hay candidatos con títulos y experiencia, pero pocos profesionales preparados para responder a lo que el puesto realmente demanda. Las empresas buscan personas que entiendan el negocio, manejen tecnología aplicada y sepan resolver problemas concretos desde el primer día. Ese perfil todavía es escaso y la brecha entre formación y empleabilidad no se cerrará sola.
En la UTP decidimos enfrentar ese desafío acercando la universidad a la empresa y construyendo una relación de colaboración real para formar talento. Eso implica sentarnos con equipos técnicos y de gestión de distintas organizaciones, escuchar qué capacidades les cuesta más encontrar y traducir esas necesidades en programas de formación reales, actuales y aplicados. No es un proceso rápido ni sencillo, pero los resultados muestran que vale la pena.
Un ejemplo claro es el curso IT for Banking desarrollado en conjunto entre UTP e Interbank. Hoy, la banca peruana atraviesa una transformación digital acelerada y necesita profesionales que comprendan tanto los sistemas tecnológicos como la lógica del negocio financiero. Ese perfil no se desarrolla naturalmente si la formación ocurre de manera fragmentada. Por eso diseñamos un programa que integra tecnología, procesos y casos reales del entorno bancario, construido a partir del diálogo directo con empresas del sector y enfocado exactamente en esa brecha.
Otro caso es el programa de Data Engineering, desarrollado en alianza entre UTP, Intercorp Data e Interseguro. En él participan estudiantes de la universidad que atraviesan un proceso intensivo de formación con talleres, evaluaciones y proyectos reales. El objetivo es desarrollar habilidades concretas en arquitectura e ingeniería de datos, análisis, diseño y modelado de información, junto con otras competencias altamente demandadas por la industria. El resultado le permite a Interseguro incorporar a los estudiantes más destacados a su organización, quienes llegan preparados para aportar desde el inicio y alineados con las necesidades reales de la empresa.
A estas iniciativas se suman programas similares desarrollados junto con Samsung, Tata y otras organizaciones aliadas que han entendido que el desafío de formar talento no puede ser una tarea aislada.
Lo que este modelo demuestra es que la educación universitaria se vuelve mucho más pertinente cuando se construye junto con quienes recibirán a sus egresados. Se trata de diseñar experiencias de aprendizaje conectadas con problemas reales, con participación directa de profesionales de la industria y con un enfoque aplicado desde el primer día.
Para los estudiantes, el impacto es inmediato. Aprenden con ejemplos concretos, entienden mejor el entorno en el que trabajarán y desarrollan competencias que fortalecen genuinamente su empleabilidad. Para las empresas, el beneficio también es evidente pues participan activamente en la formación del talento que luego integrarán a sus equipos, reduciendo brechas y acelerando procesos de adaptación. Y cuando ese ciclo funciona bien, la innovación deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica cotidiana, porque encontrar nuevas formas efectivas y pertinentes de formar personas también es innovar.
El Perú necesita universidades dispuestas a escuchar para enseñar mejor, y empresas que entiendan la educación como una inversión estratégica, y no solo como un requisito de contratación. Desde la UTP creemos que esa conexión es posible. Por eso seguimos invitando a más organizaciones a construirla con nosotros. Porque formar talento para ser más productivos es un desafío compartido. Y cuando trabajamos colaborativamente contribuimos a un país con más capacidad para crecer, innovar y competir.

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