Bleisure: equilibrios y retos
Por: Germán Lora. Profesor de ESAN Business Law y socio de Damma Legal Advisors.
Cada día resulta más evidente que las nuevas tecnologías están transformando la manera en que se prestan servicios en el marco de una relación laboral. Esta transformación no solo alcanza a los trabajadores y empleadores, sino también a las industrias que deben adaptarse a las nuevas formas de organización del trabajo.
Imaginemos, por ejemplo, que, en el marco de una prestación de servicios a distancia, el empleador propone —o el propio trabajador decide— desarrollar sus labores durante una semana desde un hotel en Miraflores, aprovechando las comodidades y servicios que este ofrece. El ejemplo podría trasladarse fácilmente a un resort en Máncora o incluso a Punta Cana. La idea es la misma: trabajar desde un lugar diseñado para el descanso y el bienestar.
Precisamente en la búsqueda de alternativas que permitan combinar las responsabilidades laborales con las comodidades propias de un espacio de descanso, el sector hotelero viene incorporando el concepto de bleisure, término que surge de la combinación de business y leisure —negocios y ocio— y que describe la posibilidad de integrar el trabajo con experiencias asociadas al descanso y al disfrute.
La experiencia puede resultar atractiva: despertar, tomar un desayuno buffet, regresar a la habitación para alistarse y luego dirigirse a un espacio de coworking especialmente acondicionado para trabajar. Al mediodía, almorzar en el restaurante del hotel con una vista privilegiada; posteriormente, tomar una pausa y regresar al espacio de trabajo para culminar los pendientes. Al finalizar la jornada, utilizar el gimnasio, la sauna o la piscina y, finalmente, cenar, descansar o incluso salir a conocer la ciudad. Todo ello sin dejar de cumplir con las obligaciones laborales.
Los hoteles vienen adaptándose progresivamente a esta modalidad, que puede desarrollarse tanto de manera individual como colectiva. El propio trabajador puede asumir el costo como una alternativa para desarrollar sus labores en un entorno diferente y con mayores comodidades; pero también puede tratarse de una iniciativa del empleador dirigida a determinados grupos de trabajadores, como parte de un paquete de incentivos no salariales.
Además, no necesariamente implica trasladarse a otra ciudad o país. El bleisure puede desarrollarse en el hotel ubicado a pocas cuadras de la oficina. Lo relevante es que se trata de una experiencia que busca modificar temporalmente el entorno habitual de trabajo, incorporando elementos asociados al bienestar y al descanso.
Esta tendencia también viene generando nuevas propuestas en el sector hotelero, como espacios de coworking diseñados para satisfacer las necesidades propias de una oficina, pero ubicados frente al mar o rodeados de paisajes andinos. El propósito es claro: combinar productividad y bienestar en un mismo espacio.
Desde la perspectiva de Recursos Humanos, el bleisure representa una oportunidad para mejorar la experiencia de los trabajadores. En un contexto en el que la flexibilidad y el equilibrio entre la vida personal y laboral adquieren cada vez mayor relevancia, este tipo de alternativas puede convertirse en un elemento diferenciador para atraer y retener talento.
Hoy, un buen sueldo no necesariamente constituye el único factor que determina la elección de un centro de trabajo. La flexibilidad, el bienestar y las experiencias que una organización es capaz de ofrecer forman parte, cada vez más, de la propuesta de valor dirigida a sus trabajadores.
Sin embargo, detrás de esta atractiva posibilidad existen también importantes retos. Si bien el teletrabajo representó un avance significativo en materia de flexibilidad laboral, su regulación no necesariamente permite resolver todas las situaciones concretas que pueden surgir frente a estas nuevas formas de organización del trabajo.
En ese contexto, resulta fundamental determinar con claridad los límites de la jornada laboral. La flexibilidad no debería convertirse en una extensión indefinida de la jornada ni, mucho menos, en una situación de disponibilidad permanente del trabajador. El propósito debería ser precisamente el contrario: aprovechar las nuevas formas de trabajo para favorecer una adecuada organización de las labores y una verdadera desconexión.
Por ello, cualquier iniciativa de bleisure impulsada por el empleador debería estar acompañada de políticas claras respecto de aspectos como la jornada de trabajo, los horarios y condiciones de disponibilidad, la desconexión digital, la asignación de gastos y las responsabilidades que corresponden al trabajador.
El desafío, entonces, consiste en encontrar un equilibrio. El atractivo de trabajar desde un hotel, un resort o cualquier otro espacio diseñado para el descanso no debería desdibujar los límites entre trabajo y vida personal.
Sin lugar a dudas, el bleisure puede contribuir a que la prestación de servicios se desarrolle en un entorno de mayor comodidad y bienestar, haciendo más atractiva la experiencia laboral. Pero su verdadero valor dependerá de que esta nueva tendencia sea implementada de manera ordenada, respetando los límites propios de la relación laboral y evitando que la flexibilidad termine convirtiéndose en una nueva forma de disponibilidad permanente.
Sin lugar a duda, el bleisure busca que la prestación de los servicios se encuentre rodeado de un sistema de confort muy interesante, lo que hace atractiva la relación laboral.

:quality(75)/blogs.gestion.pe/conexion-esan/wp-content/uploads/sites/213/2023/06/ESANa2.jpg)