El sesgo de la causalidad negada
En tiempos de alta intensidad política es necesario usar la razón más que la emoción para formarse un juicio personal que permita tomar decisiones correctas. La razón es la facultad humana para acercar la realidad a la verdad. Si fundamentamos la realidad en noticias falsas, en opiniones de personas impulsadas por intereses personales, en líderes de opinión que poco o nada saben del fenómeno y de los proceso políticos, creeremos estar cerca de una verdad que está muy lejos de serla.
Les comparto el “sesgo de la causalidad” , que es la tendencia humana a asumir que existe una relación de causa y efecto entre dos eventos simplemente porque ocurren juntos o de manera consecutiva.
En el contexto de la investigación y la lógica, la negación o el error en la causalidad implica concluir erróneamente que una variable causa otra, cuando en realidad la evidencia es insuficiente o la relación es de simple correlación.
Usemos el caso de las elecciones presidenciales de 2021. El sistema electoral peruano (ONPE y JNE) implementó protocolos extremadamente rígidos, auditorías internacionales y vigilancia de personeros para asegurar que la voluntad popular se respetara en una elección definida por apenas 44,000 votos.
-
La Intervención: Los mecanismos de seguridad funcionaron y las misiones de observación (OEA, UE) confirmaron que no hubo irregularidades sistémicas.
-
El Error de Razonamiento: Sectores de la opinión pública concluyeron que, como el resultado fue “sorprendente” o indeseado para ellos, los mecanismos de seguridad en realidad eran cómplices o inútiles.
-
La Negación: Se instaló la narrativa de que “el sistema permitió un fraude”. Paradójicamente, la transparencia del proceso se usó como prueba de que “algo se estaba ocultando muy bien”. Se negó la eficacia de la auditoría porque no produjo el resultado que el observador esperaba, ignorando que la función de la auditoría es la integridad, no la satisfacción política.
En conclusión, como los resultados fueron sorprendentes (ganó Castillo), la causa más cercana y “creíble” fue la corrupción de las instituciones dedicadas al proceso más que las variables que jugaron en la dinámica electoral: la estrategia de los candidatos y sus equipos, el trabajo de campo a nivel nacional, los medios de comunicación (tradicionales y digitales), los líderes de opinión, las campañas de comunicación, el antifujimorismo, el voto antisistema, etc.
¿Cómo podría estar operando este sesgo en el proceso actual? Qué opinas?

:quality(75)/blogs.gestion.pe/comunicacion-en-movimiento/wp-content/uploads/sites/209/2023/05/BenjaminEdwards-2.jpg)