Describir no es comprender
La mayoría de los líderes conoce y trabaja sobre sus fortalezas y oportunidades de mejora. Sin embargo, el verdadero diferencial aparece cuando comprende qué hay detrás de ellas.
Hay una escena que se repite frecuentemente en los programas de liderazgo y procesos de coaching que facilito: cuando exploramos fortalezas y oportunidades de mejora las respuestas llegan con fluidez, la mayoría ha construido en el tiempo un discurso bastante claro para describirse a sí mismo.
Sin embargo, esa fluidez desaparece cuando nos enfocamos en comprender qué hay detrás de esas oportunidades de mejora. Entonces aparecen preguntas como:
¿Por qué postergo esa conversación que debo tener?
¿Por qué reacciono con impaciencia sólo frente a algunas personas?
Y entonces el silencio se apodera del espacio. Aún cuando son líderes con experiencia, acostumbrados a recibir retroalimentación, participar en evaluaciones y asistir a programas de desarrollo, no siempre comprenden por qué.
Ese silencio me recuerda que las ventajas competitivas más difíciles de desarrollar no se basan sólo en adquirir nuevos conocimientos o competencias, sino también en comprender mejor cómo funcionamos. Comprender qué hay detrás de nuestras decisiones, emociones y reacciones a través de la introspección guiada en procesos de coaching: es una ventaja competitiva.
Podemos trabajar en una competencia durante años pero no lograr ponerla en práctica si no comprendemos qué nos lo impide. La mayoría de los líderes sabe qué necesita mejorar, pero no necesariamente comprenden por qué les cuesta tanto hacerlo.
Por ejemplo, en ocasiones, seguimos involucrados en algo que ya delegamos, no porque desconfiemos, sino porque aún no encontramos la manera de soltar. O nos pasa que hay personas con las que fluimos naturalmente y otras con las que nos cuesta más, y no siempre sabemos bien por qué.
En un entorno donde el conocimiento técnico y la experiencia se comoditizan la capacidad de comprender cómo pensamos, cómo decidimos y cómo reaccionamos cuando enfrentamos la incertidumbre, la presión o nos encontramos en un conflicto, se convierten en un diferencial.
Un líder que lo entiende, toma decisiones con mayor claridad bajo presión, genera confianza entre quienes lo rodean y logra un diferencial significativo entre sus pares. Un líder que alcanza ese nivel de autoconocimiento y autogobierno, tiene en sus manos la posibilidad de elegir cómo actuar en lugar de reaccionar.
La próxima vez que una situación difícil despierte una reacción automática en ti, no te preguntes qué deberías hacer diferente. Pregúntate qué hay detrás de esa reacción, porque es muy difícil transformar aquello que no comprendemos.
Mariana Isasi, Socia Fundadora de Crecimiento Consulting
mariana@crecimientoconsulting.com

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