Viviendo el sueño peruano
¡Extranjeros en busca del sueño peruano! Si nos lo hubieran contado hace 20 o incluso hace 10 años, no lo hubiéramos creído y hubiera parecido una broma de mal gusto. La situación de nuestro país se asociaba a terrorismo, hiperinflación, olas de compatriotas emigrando, etc. Luego, sin mucha expectativa y casi sin darnos cuenta, la figura fue cambiando. Una economía más sostenible hacia fines de los 90.
Durante la primera parte de la siguiente década, en el extranjero se escuchaba más del Perú como destino turístico con demanda en crecimiento -por ejemplo, en EEUU se hacia frecuente escuchar de quienes tenían conocimiento de Machu Picchu, estaban interesados en ir o ya habían hecho una visita. También, fruto de la ola de peruanos en autoexilio y de los miles que se atrevieron a abrir restaurantes criollos por el mundo, se empezó a “descubrir” y reclamar más de nuestra deliciosa sazón -esto mucho antes de que llegaran los restaurantes insignia a ciudades como San Francisco, Nueva York, Santiago, Buenos Aires Madrid o México.
Como broche de oro, para fines de la década pasada confluyeron, dentro de otras variables, el despegue de la economía peruana, que se mantuvo estable por varios años y una crisis económica prolongada que golpeó dura y profundamente a muchos países del primer mundo.
Como resultado, el Perú se volvió un imán para los que apostaban por oportunidades -tanto de inversión como profesionales. La tendencia, después de 6 años, continúa sin vistas a llegar a un plateau.
En el 2013, de los más de 60 procesos de búsqueda de ejecutivos que AB INAC llevó a cabo, 15% requirieron expandir la búsqueda al exterior, para hacer el abanico de candidatos más competitivo e inclusive para encontrar quien pudiera estar a la altura de los requerimientos de la búsqueda.
La mitad de estos casos contaron con profesionales del extranjero como finalistas al puesto. Estos profesionales vienen de distintos países. Por nombrar algunas, hemos visto colombianos, argentinos, chilenos, estadounidenses y europeos de diversas nacionalidades siendo los españoles quienes lideran el grupo en cuanto a cantidad. Según el instituto español de estadísticas [1], el número de españoles residentes en Perú casi se duplicó en sólo 3 años – de 10,800 en 2012 a 17,300 en 2013.
En nuestra oficina en Perú esto no ha sido una excepción, pues hemos tenido hasta 20% de extranjeros como colaboradores nuestros.
Básicamente hay 3 categorías dentro de estos candidatos extranjeros:
1. Los expedicionarios.- son los que vienen a buscar trabajo o por un trabajo ya encontrado, sin tener conocimiento previo del país y ninguna relación directa con Perú.
2. Los que dejan de pensar en volver y vuelven.- son los peruanos que partieron a estudiar y/o trabajar y vuelven después de 10 o más años. Prácticamente se formaron profesionalmente fuera y al volver se perciben a sí mismos como un grupo híbrido -aún se identifican mucho con la cultura foránea y un pensamiento de ciudadano global.
3. Los seguidores.- son las parejas de ‘expedicionarios’ y de ‘los que vuelven’. Los siguieron a ellos o ellas y también se unieron a la fuerza laboral local.
El recibir a estos grupos conlleva muchas repercusiones positivas. Inicialmente, se sacia la exigente demanda de talento de una economía en crecimiento como la nuestra. También, la influencia del talento extranjero consigue elevar la calidad y tecnología del know-how local. La diversidad por sí misma enriquece la cultura empresarial a diversos niveles: sea que se hable de estrategia de alto nivel, de procesos que ahorren tiempo y recursos, o más tipos de alternativas para conseguir la mejor solución posible a algún reto.
En relación a la pregunta que varios se pudieran hacer: “¿Están los extranjeros quitándole puestos de trabajo a los peruanos?”, la respuesta es no. Básicamente porque la gran mayoría de oferta cubierta por profesionales extranjeros es para trabajos especializados, con capacidades ausentes en la cantera local. Las especializaciones que el talento internacional brinda, encuentra mayor demanda en el sector financiero, minería/medio ambiente y marketing digital entre otras áreas y sectores en donde hay mayor experiencia en otros países, que ya han vivido lo que nosotros vivimos ahora.
Dentro de la aceptación de una nueva oportunidad de trabajo, la ciudad que acoge al profesional de fuera cumple un papel bastante importante en la decisión final. Examinemos el caso de Lima que es donde la mayoría de estos inmigrantes reside.
Y a pesar de que no pasan desapercibidos el desordenado tráfico, la burocracia y la informalidad, la ciudad tiene muchas bondades que saltan a la vista para el foráneo.
Lima tiene el privilegio de estar en la costa, la comida peruana es un manjar y se puede acceder a muchos servicios que en otros lugares serían considerados un lujo. En resumen estos profesionales se dan con una ciudad que pese a sus muchas limitaciones, ofrece una calidad de vida que en sus ciudades no podrían tener. La hospitalidad limeña es digna de resaltar pues hacemos sentir muy cómodos a los extranjeros que llegan a formar parte de la sociedad, tanto así que muchos nunca regresan a sus países de origen.
“¡No imaginé que Lima estuviera tan desarrollada!” es una de las frases que muchos candidatos extranjeros nos repiten. ¡Causamos curiosidad! ¡Causamos interés! Y los viejos estereotipos a los que se asociaba venir a Perú van perdiendo peso.
Publicado en Aptitus, por G de Gestion

