INTELIGENCIA ARTIFICIAL BAJO CONTROL
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de los procesos contables y de reporte, desde el cierre contable y la consolidación hasta las conciliaciones, la proyección de resultados y la preparación de revelaciones. Sin embargo, su adopción varía entre organizaciones: algunas ya la han incorporado formalmente; otras exploran su potencial mediante pruebas piloto; y muchas aún no han dado ese paso. En ciertos casos, incluso, la IA llega de manera espontánea, impulsada por colaboradores que buscan agilizar sus tareas.
Este último escenario merece especial atención. La innovación solo genera valor cuando fortalece, y nunca debilita, el control interno sobre el reporte financiero. Por ello, la adopción tecnológica debe apoyarse en un gobierno corporativo sólido y en una gestión robusta de riesgos y cumplimiento que proteja la integridad y confiabilidad de la información financiera. No basta con incorporar herramientas más rápidas.
Conocer para gobernar
Es esencial identificar cómo y cuándo interviene la IA en procesos que pueden afectar la información financiera o el control interno. Esto supone documentar el proceso de negocio involucrado, el sistema utilizado, la persona responsable, el objetivo buscado, los datos que alimentan cada modelo, el grado de intervención humana, el estado de avance y su posible impacto en el control interno.
No todos los procesos presentan el mismo nivel de exposición o riesgo. La administración debe evaluarlos y clasificarlos según su impacto en la información financiera, sus implicancias regulatorias y su relación con el control interno. Así podrá concentrar la supervisión allí donde realmente se necesita.
Un gobierno que fortalezca, no que fragmente
Es momento de preguntarnos cómo se generan las cifras que aparecen en los reportes financieros y sus revelaciones, incluidas aquellas generadas mediante soluciones desarrolladas por colaboradores. Esta revisión no solo ayuda a fortalecer el gobierno de la administración; también permite determinar si las narrativas de procesos, los diagramas de flujo y las matrices de riesgo y control reflejan esta nueva realidad o necesitan actualizarse.
También es fundamental definir con claridad a los responsables de cada proceso: quién revisa y valida los resultados generados por estas tecnologías, cómo se supervisa su desempeño y se gestionan las excepciones detectadas, y en qué momentos es necesaria la intervención humana. A esto se suman la calidad de los datos, el control de accesos, los períodos de retención, la confidencialidad y la disponibilidad de informes de aseguramiento emitidos por proveedores externos.
El comité de auditoría: guardián de la confianza institucional
Dentro del gobierno corporativo, el comité de auditoría cumple un papel esencial en la supervisión del reporte financiero. Ante la incorporación de nuevas tecnologías, su misión es comprobar que estas preserven la confiabilidad de la información, la efectividad del control interno y la solidez institucional ante los procesos de auditoría.
La IA puede llegar a ser indispensable, pero no sustituye la responsabilidad de la administración sobre los juicios, las estimaciones, los controles y las revelaciones, ni elimina el compromiso humano de rendir cuentas.
El comité de auditoría debe mantener la atención sobre los puntos en los que todavía es posible realizar ajustes manuales, la forma en que se resuelven las excepciones y los mecanismos que utiliza la administración para asegurar que los análisis generados por estas herramientas sean coherentes con los registros contables.
Un diálogo oportuno con los auditores
Los auditores suelen preguntar dónde se utilizan estas herramientas, cómo se evalúan sus riesgos y de qué manera se evidencia la revisión humana. El comité de auditoría debe asegurarse de que la administración pueda explicar los casos de mayor riesgo y presentar documentación que demuestre una gobernanza y un control adecuados.
En este contexto, la auditoría interna debe evaluar si el gobierno de la IA avanza al mismo ritmo que su adopción. Un diálogo temprano entre la administración, la auditoría interna y el auditor externo permite fortalecer los controles antes del cierre anual.
Preguntas que todo comité de auditoría debería plantear
El comité de auditoría debería preguntarse: ¿cómo identifica la administración los usos actuales y futuros de la IA? ¿Qué inventario mantiene y cómo clasifica los riesgos? ¿La documentación de control interno está actualizada? ¿Quién revisa y aprueba los resultados generados? ¿Cómo se valida su consistencia frente a los registros contables? ¿Qué medidas protegen la calidad y confidencialidad de los datos? ¿Qué documentación espera el auditor externo/interno?
Una reflexión final
La transformación digital del área financiera abre una oportunidad de crecimiento. Pero sus beneficios solo serán sostenibles con un gobierno corporativo sólido, una gestión de riesgos atenta y una cultura que coloque la integridad de la información por encima de cualquier atajo tecnológico. El comité de auditoría tiene una tarea decisiva: acompañar la innovación sin renunciar a la confianza construida con esfuerzo.
Como expresó Warren Buffett: “Se necesitan veinte años para construir una reputación y cinco minutos para destruirla”.
“Fomentemos organizaciones que fortalezcan sus estructuras y construyan futuros sostenibles”.

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