JUNTAS DIRECTIVAS ANTE LA ENCRUCIJADA DEL CAMBIO
La gobernanza corporativa atraviesa un momento de inflexión. Según el estudio más reciente de PwC, que recoge las perspectivas de cerca de 600 directivos de empresas públicas estadounidenses, los consejos de administración ya no se enfrentan a solo desafíos “emergentes”, ya que la inteligencia artificial (IA), la ciberseguridad, la incertidumbre geopolítica y los cambios regulatorios son hoyresponsabilidades centrales e ineludibles. La pregunta es si las juntas cuentan con la capacidad necesaria para responder a ellos con solvencia.
La paradoja del talento en los directorios
Uno de los hallazgos más llamativos es la manera en que se conforman los órganos de gobierno. Casi cuatro de cada diez directivos consideran que la falta de conocimientos especializados es motivo suficiente para reemplazar a un colega, una proporción casi dos veces mayor que la del año anterior. Sin embargo, al incorporar a un nuevo integrante, siguen pesando más la afinidad cultural y la compatibilidad con la dinámica interna del grupo que la experiencia técnica específica.
Esta contradicción muestra que las organizaciones reconocen sus brechas de capacidades, pero no siempre toman decisiones de incorporación alineadas con esa necesidad estratégica.
Inteligencia artificial: el desafío que nadie puede eludir
La encuesta identifica a la IA como el desafío de capacidades más urgente para los directorios. Más de siete de cada diez consejeros admiten que sus equipos necesitan reforzar sus conocimientos en esta materia para ejercer una supervisión adecuada. Además de la experiencia técnica, también preocupa la calidad de la información: la mayoría considera deficientes o inexistentes los datos que recibe sobre el impacto real de la IA en los resultados del negocio.
Existe, además, una brecha evidente entre la urgencia percibida y la adopción práctica. Solo cuatro de cada diez consejeros utilizan actualmente herramientas de IA en sus propias labores de supervisión. Las juntas saben que deben transformarse, pero todavía avanzan a un ritmo inferior al del cambio tecnológico.
La ciberseguridad no da tregua
El riesgo cibernético y los riesgos asociados a la IA ocupan un lugar prioritario en la agenda de supervisión. La mayoría de los consejeros considera que un incidente de seguridad digital podría afectar a su organización en el corto plazo. Por ello, las juntas han intensificado el contacto directo con los responsables de seguridad informática, han definido con mayor claridad los protocolos de escalamiento ante incidentes y han invertido en formación para sus propios integrantes.
Autoevaluación: el espejo que pocos quieren mirar de frente
Otro hallazgo importante se relaciona con la forma en que las juntas se evalúan a sí mismas. Los procesos de autoevaluación no siempre cuentan con la franqueza necesaria para impulsar cambios reales. Las razones son comprensibles: el deseo de preservar la armonía del grupo y las buenas relaciones entre colegas puede terminar silenciando conversaciones difíciles pero necesarias.
Los consejeros consideran que facilitadores externos e independientes podrían aportar mayor objetividad y vincular los resultados de las evaluaciones con la planificación de la sucesión.
El arte de desafiar a quienes dirigen
Una mayoría significativa de los directivos reconoce que sus consejos deberían ser más incisivos al cuestionar las decisiones de la alta dirección. Sin embargo, esa tarea se ve limitada por la calidad de la información disponible y por el momento en que la reciben.
Los directivos necesitan información más sintética que priorice lo esencial; análisis que ayuden a mirar hacia el futuro, en lugar de reportes meramente descriptivos del pasado; y agendas que reserven más tiempo para una discusión estratégica genuina y menos para la presentación de informes. Se trata de una responsabilidad compartida entre quienes gobiernan y quienes ejecutan.
El entorno externo exige adaptabilidad constante
La inestabilidad geopolítica preocupa a la gran mayoría de los encuestados. Además, más de la mitad reconoce que el entorno regulatorio ha incrementado el tiempo que deben dedicar a su labor y las expectativas que recaen sobre ella.
La relación con los inversionistas también está cambiando: más de la mitad de las juntas apuesta por un diálogo más frecuente y directo para incorporar mejor sus perspectivas.
Una conclusión que invita a la acción
El mensaje que recorre todo el estudio es claro: la fortaleza del gobierno corporativo ya no depende únicamente decumplir con lo establecido. También exige actualizar conocimientos, mejorar los procesos internos y ejercer un juicio crítico y constructivo frente a quienes dirigen la operación diaria. No se trata de resistir el cambio, sino de facilitarlo con mejores herramientas, información oportuna y una disposición genuina a cuestionar.
Las organizaciones que logren cerrar la brecha entre lo que reconocen como necesario y lo que realmente hacen estarán mejor preparadas para navegar en un entorno cada vez más complejo. La gobernanza del futuro no premiará la comodidad de los consensos fáciles, sino el coraje de formular las preguntas incómodas.
“La locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes.” - Rita Mae Brown
“Fomentemos organizaciones que fortalezcan sus estructuras y construyan futuros sostenible”.

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