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Tuberías que llevan salud en Perú

Las obras del Esquema Cajamarquilla, Nievería y Cerro Camote son mucho más que tuberías que llevarán agua potable e infraestructura sanitaria a más de 70 mil personas. La obra es un esfuerzo por mejorar su calidad de vida.

cajamarquilla *Por Edgar Orellana

Arriba, en los cerros y áreas periurbanas que rodean a la capital peruana está sucediendo algo que transformará la calidad de vida de más de 70 mil personas. El Esquema Cajamarquilla, Nievería y Cerro Camote representa un paso importante para mejorar el acceso a agua potable y alcantarillado para comunidades históricamente marginadas. La obra, sin embargo, es mucho más que tuberías, representa una oportunidad para una mejora integral de la vida de un sector históricamente excluido de los servicios más básicos en esa zona del Perú.

Es una zona árida, como la mayoría del paisaje desértico de los alrededores de Lima. Ahora mismo menos del 20% de los habitantes de esas poblaciones, en los distritos de Lurigancho y San Antonio de Huarochirí, en la periferia de la capital peruana tienen acceso a la red de agua potable y saneamiento. Un contraste dramático, si se toma en cuenta que solo a 30 kilómetro de allí, en otros distritos de Lima, el acceso a la red de agua alcanza al 89% de sus habitantes.

Las obras del Esquema Cajamarquilla, Nievería y Cerro Camote, que comenzaron a construirse a mediados de 2016 atacarán precisamente las carencias históricas de acceso para sus habitantes, lo cual impactará directamente en los indicadores de salud, puesto que el acceso a la infraestructura sanitaria reduce significativamente los casos de enfermedades causadas por falta de condiciones higiénicas en las comunidades.

Las obras, que realiza el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL), con apoyo de un préstamo de US$100 millones del BID, más aportes del Banco de Desarrollo Alemán (KFW) y del gobierno peruano por aproximadamente $60 millones; no solo mejorarán el acceso a agua potable, sino también a servicios de alcantarillado y tratamiento de aguas servidas.

El componente de acceso al agua potable incluye la perforación de dos pozos y el mejoramiento de otro ya existente, así como la construcción de 17 reservorios, mejoramiento de otros 6. Para el final del proyecto se prevé la instalación de 300 kilómetros de redes de agua potable, la construcción de una cisterna y 51 cámaras reductoras de presión de agua.

Hasta ahora más del 63% de los habitantes de esas comunidades se abastecen de agua a través de camiones cisterna, mientras que el 17% la obtiene de cisternas públicas. Sin embargo, casi dos terceras partes de los habitantes aseguran que no logran captar toda el agua necesaria para cubrir sus necesidades a través de esos métodos.

Más que agua por las tuberías

Pero la situación es aún más crítica en cuanto al saneamiento, puesto que la mitad de los residentes utiliza silo o pozo ciego para evacuar sus aguas residuales, mientras que 38% tiene acceso a letrinas. El 8% utiliza redes que descargan los desechos directamente al río Huaycoloro. La carencia de redes sanitarias, influyen en la presencia de enfermedades infecciosas intestinales que representan la cuarta causa de morbilidad en la zona, mientras que las enfermedades de la piel ocupan el décimo lugar.

Así, entonces, la ejecución del Esquema Cajamarquilla, Nievería y Cerro Camote representa para los pobladores beneficiados mucho más que una tubería con acceso a agua. Representa una mejora significativa en su calidad de vida.

El Esquema, es un ejemplo de cómo los gobiernos pueden superar las deficiencias de inversión en sectores críticos, como agua y saneamiento.

Pero el Esquema también apunta a solucionar un problema con un enfoque de largo plazo, que incluye un análisis integral de los sistemas de agua potable y saneamiento con el propósito de minimizar problemas ambientales. Además, el proyecto promueve acciones que incentivan la participación activa de las comunidades beneficiarias en todo el ciclo del proyecto. Después de todo, son precisamente esas vidas, las de los habitantes, las que experimentarán una mejora sustancial con acceso a agua y saneamiento.

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*Edgar Orellana es de nacionalidad ecuatoriana, con experiencia de más 30 años en el sector agua y saneamiento, en temas de Reformas de Política Sectorial, Proyectos de Inversión y Desarrollo, Prestación y Operación de Servicios, tanto en el área urbana como rural. También acredita experiencia en recursos hídricos, drenaje pluvial y residuos sólidos. Es Coordinador Regional de la División de Agua y Saneamiento del BID para los Países Andinos y Especialista Sectorial Líder en Perú. También fue Especialista Sectorial del BID en Bolivia, Guatemala y República Dominicana.

 

 

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