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Atalaya Económica Manuel Romero Caro Manuel Romero Caro

Elefante blanco en proceso 23.10.17

Aunque todavía no se han anunciado las reglas de la próxima licitación del gasoducto al sur; por algunas declaraciones y decisiones adoptadas por el gobierno, ya se puede estimar que el panorama no será auspicioso.
Luego que finalizara la concesión del Gasoducto Sur Peruano (GSP), los más altos representantes del Ejecutivo anunciaron que la nueva licitación se efectuaría de acuerdo a nuevas reglas, porque el contrato de concesión (CC) ya no estaba vigente. Por su parte los representantes del Consorcio (CO) manifestaron que para ellos seguían vigentes las cláusulas del CC referidas a la transferencia de los bienes del proyecto.
En el GSP, como en cualquier contrato de ese tipo , existen 3 etapas secuenciales: 1) La de estructuración financiera y búsqueda del financiamiento definitivo, que concluye con el Cierre Financiero (CF) y, garantizado con una carta fianza. 2) La de la construcción , y su carta fianza. 3) La Puesta en Operación Comercial, que no tiene fianza porque los activos ya están en funcionamiento; y que debe tener un operador calificado. La razón de ser de 1 y 2 es la de verificar si los concesionarios están capacitados tanto financiera como técnicamente. Lo que inusualmente sucedió en el GSP, es que el CO decidió adelantar la obra , financiando los avances con un crédito puente de un sindicato de bancos. Esa fue una operación de riesgo tanto para el CO como para los bancos. Ya que si no se había asegurado el financiamiento definitivo, no se debió iniciar la construcción . Una vez concluida la concesión empiezan las discrepancias entre el Gobierno y el CO. Es así que el primero, en mi opinión correctamente, decide acogerse a la cláusula 6.1 del CC. La que en resumen establece que si no se logra el CF a tiempo, el contrato se termina.
Sin embargo posteriormente el gobierno empezó a dar señales que podría estar cambiando de posición: Promulga el DU 001-2007, para contratar al administrador de los bienes del GSP, y firma el acta para tener la “posesión” de los mismos.
Si hay diferencias de opinión sobre el CC, el gobierno debería ir al CIADI, en el que con los antecedentes de Odebrecht y con lo avanzado por la Fiscalía, las probabilidades de ganar serían elevadas. Y en el supuesto negado que perdiera, el gobierno estaría en la misma situación de ahora!!.
Si el Ejecutivo hubiera aceptado la tesis de los del CO, estaría incurriendo en un grave pecado original que afectaría al nuevo gasoducto y a los contribuyentes. Ya que , por ejemplo, los tubos del ducto están sobredimensionados para el sur, ya que representarían más del doble de la demanda de Lima. ¿Y porque habría cambiado de opinión el gobierno?; como no existe ninguna declaración oficial , solo se puede especular acerca de quienes se beneficiarían con esta alternativa. Y la respuesta es : Odebrecht y los bancos, ya que conseguirían vender sus bienes a buen precio . De los $ 600 millones otorgados, Enagas habría cancelado su parte (unos 200 millones) ; Graña ya habría arreglado una fórmula de pago, pero faltaría la deuda de Odebrecht, que ascendería a más de 300 millones.
Si el proyecto no tiene demanda suficiente, dudas sobre las reservas , e indefiniciones sobre las reglas de la licitación; ¿cómo podríamos embarcarnos en otro elefante blanco?. El destino nos dio una segunda oportunidad . Sería imperdonable que repitiéramos los mismo errores en un proyecto que , de continuar así sería un serio candidato a convertirse en un Chinchero II .

Aunque todavía no se han anunciado las reglas de la próxima licitación del gasoducto al sur; por algunas declaraciones y decisiones adoptadas por el gobierno, ya se puede estimar que el panorama no será auspicioso.
Luego que finalizara la concesión del Gasoducto Sur Peruano (GSP), los más altos representantes del Ejecutivo anunciaron que la nueva licitación se efectuaría de acuerdo a nuevas reglas, porque el contrato de concesión (CC) ya no estaba vigente. Por su parte los representantes del Consorcio (CO) manifestaron que para ellos seguían vigentes las cláusulas del CC referidas a la transferencia de los bienes del proyecto.
En el GSP, como en cualquier contrato de ese tipo , existen 3 etapas secuenciales: 1) La de estructuración financiera y búsqueda del financiamiento definitivo, que concluye con el Cierre Financiero (CF) y, garantizado con una carta fianza. 2) La de la construcción , y su carta fianza. 3) La Puesta en Operación Comercial, que no tiene fianza porque los activos ya están en funcionamiento; y que debe tener un operador calificado. La razón de ser de 1 y 2 es la de verificar si los concesionarios están capacitados tanto financiera como técnicamente. Lo que inusualmente sucedió en el GSP, es que el CO decidió adelantar la obra , financiando los avances con un crédito puente de un sindicato de bancos. Esa fue una operación de riesgo tanto para el CO como para los bancos. Ya que si no se había asegurado el financiamiento definitivo, no se debió iniciar la construcción . Una vez concluida la concesión empiezan las discrepancias entre el Gobierno y el CO. Es así que el primero, en mi opinión correctamente, decide acogerse a la cláusula 6.1 del CC. La que en resumen establece que si no se logra el CF a tiempo, el contrato se termina.
Sin embargo posteriormente el gobierno empezó a dar señales que podría estar cambiando de posición: Promulga el DU 001-2007, para contratar al administrador de los bienes del GSP, y firma el acta para tener la “posesión” de los mismos.
Si hay diferencias de opinión sobre el CC, el gobierno debería ir al CIADI, en el que con los antecedentes de Odebrecht y con lo avanzado por la Fiscalía, las probabilidades de ganar serían elevadas. Y en el supuesto negado que perdiera, el gobierno estaría en la misma situación de ahora!!.
Si el Ejecutivo hubiera aceptado la tesis de los del CO, estaría incurriendo en un grave pecado original que afectaría al nuevo gasoducto y a los contribuyentes. Ya que , por ejemplo, los tubos del ducto están sobredimensionados para el sur, ya que representarían más del doble de la demanda de Lima. ¿Y porque habría cambiado de opinión el gobierno?; como no existe ninguna declaración oficial , solo se puede especular acerca de quienes se beneficiarían con esta alternativa. Y la respuesta es : Odebrecht y los bancos, ya que conseguirían vender sus bienes a buen precio . De los $ 600 millones otorgados, Enagas habría cancelado su parte (unos 200 millones) ; Graña ya habría arreglado una fórmula de pago, pero faltaría la deuda de Odebrecht, que ascendería a más de 300 millones.
Si el proyecto no tiene demanda suficiente, dudas sobre las reservas , e indefiniciones sobre las reglas de la licitación; ¿cómo podríamos embarcarnos en otro elefante blanco?. El destino nos dio una segunda oportunidad . Sería imperdonable que repitiéramos los mismo errores en un proyecto que , de continuar así sería un serio candidato a convertirse en un Chinchero II .

Aunque todavía no se han anunciado las reglas de la próxima licitación del gasoducto al sur; por algunas declaraciones y decisiones adoptadas por el gobierno, ya se puede estimar que el panorama no será auspicioso.
Luego que finalizara la concesión del Gasoducto Sur Peruano (GSP), los más altos representantes del Ejecutivo anunciaron que la nueva licitación se efectuaría de acuerdo a nuevas reglas, porque el contrato de concesión (CC) ya no estaba vigente. Por su parte los representantes del Consorcio (CO) manifestaron que para ellos seguían vigentes las cláusulas del CC referidas a la transferencia de los bienes del proyecto.
En el GSP, como en cualquier contrato de ese tipo , existen 3 etapas secuenciales: 1) La de estructuración financiera y búsqueda del financiamiento definitivo, que concluye con el Cierre Financiero (CF) y, garantizado con una carta fianza. 2) La de la construcción , y su carta fianza. 3) La Puesta en Operación Comercial, que no tiene fianza porque los activos ya están en funcionamiento; y que debe tener un operador calificado. La razón de ser de 1 y 2 es la de verificar si los concesionarios están capacitados tanto financiera como técnicamente. Lo que inusualmente sucedió en el GSP, es que el CO decidió adelantar la obra , financiando los avances con un crédito puente de un sindicato de bancos. Esa fue una operación de riesgo tanto para el CO como para los bancos. Ya que si no se había asegurado el financiamiento definitivo, no se debió iniciar la construcción . Una vez concluida la concesión empiezan las discrepancias entre el Gobierno y el CO. Es así que el primero, en mi opinión correctamente, decide acogerse a la cláusula 6.1 del CC. La que en resumen establece que si no se logra el CF a tiempo, el contrato se termina.
Sin embargo posteriormente el gobierno empezó a dar señales que podría estar cambiando de posición: Promulga el DU 001-2007, para contratar al administrador de los bienes del GSP, y firma el acta para tener la “posesión” de los mismos.
Si hay diferencias de opinión sobre el CC, el gobierno debería ir al CIADI, en el que con los antecedentes de Odebrecht y con lo avanzado por la Fiscalía, las probabilidades de ganar serían elevadas. Y en el supuesto negado que perdiera, el gobierno estaría en la misma situación de ahora!!.
Si el Ejecutivo hubiera aceptado la tesis de los del CO, estaría incurriendo en un grave pecado original que afectaría al nuevo gasoducto y a los contribuyentes. Ya que , por ejemplo, los tubos del ducto están sobredimensionados para el sur, ya que representarían más del doble de la demanda de Lima. ¿Y porque habría cambiado de opinión el gobierno?; como no existe ninguna declaración oficial , solo se puede especular acerca de quienes se beneficiarían con esta alternativa. Y la respuesta es : Odebrecht y los bancos, ya que conseguirían vender sus bienes a buen precio . De los $ 600 millones otorgados, Enagas habría cancelado su parte (unos 200 millones) ; Graña ya habría arreglado una fórmula de pago, pero faltaría la deuda de Odebrecht, que ascendería a más de 300 millones.
Si el proyecto no tiene demanda suficiente, dudas sobre las reservas , e indefiniciones sobre las reglas de la licitación; ¿cómo podríamos embarcarnos en otro elefante blanco?. El destino nos dio una segunda oportunidad . Sería imperdonable que repitiéramos los mismo errores en un proyecto que , de continuar así sería un serio candidato a convertirse en un Chinchero II .

 

 

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