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¿La inteligencia artificial nos hará profesionalmente irrelevantes?

Somos lo que hacemos. ¿Qué sucederá, entonces, si lo que hacemos hoy dejara de ser relevante? La inteligencia artificial está obligando a las personas a preguntarse seriamente si nuestra propuesta de valor como profesionales, nuestra pasión y vocación, o incluso nuestro propósito como seres humanos, acaso será irrelevante en unos años.

En las últimas conferencias sobre tecnología que asistí en los últimos seis meses – Web Summit en Lisboa y Collision Conf en New Orleans–, uno de los temas más relevantes y discutidos ha sido sobre la inteligencia artificial (IA) y su impacto en los seres humanos.

¿La inteligencia artificial nos hará profesionalmente irrelevantes?

En el Web Summit de noviembre de 2017, el recientemente fallecido físico Stephen Hawking advertía que “el éxito en crear eficazmente inteligencia artificial podía ser el más grande evento en la historia de nuestra civilización, o el peor. Simplemente no lo sabemos”. En las demás discusiones y exposiciones a las que asistí, no fue exagerado decir que el impacto de la inteligencia artificial es y será revolucionaria.

Hoy, 30% de las tareas y 60% de las ocupaciones pueden ser automatizadas. Se calcula que 80 millones de trabajos en Estados Unidos pueden automatizarse en 20 años –reemplazarse por máquinas– y que el 50% de los trabajos tienen algún potencial de ser automatizados.

El impacto de la inteligencia artificial en Estados Unidos

Entendiendo qué es IA

 

Para comprender mejor el impacto que la IA tendrá en nuestras vidas, es importante comprender que si bien su significado no ha variado mucho, sí lo ha hecho el alcance de las disciplinas o temáticas que están contenidas.

La inteligencia artificial es comúnmente definida como la capacidad de cualquier máquina de imitar las funciones cognitivas de la mente humana tales como el aprendizaje, la resolución de problemas y en general cualquier situación que requiera percibir el entorno y tomar las acciones necesarias para maximizar los resultados esperados.

Así, la computadora Deep Blue de IBM que derrotó a Garry Kasparov en un partido de ajedrez en 1996, era considerado en su tiempo como IA. Hace algunos años, el reconocimiento óptico de caracteres utilizado para digitalizar los textos era considerado como IA.

Hoy en día, ambos casos son generalmente excluidos del alcance del concepto, dando paso a otros desafíos como los avances en la interacción entre el lenguaje humano y las computadoras (Natural Language Processing o NLP), la comprensión a alto nivel de las imágenes y videos digitales (visión artificial), y ejemplificado en casos como los autos autónomos de Uber, la predicción del tráfico de aplicaciones como Waze, el reconocimiento facial del iPhone y de Facebook, los buscadores inteligentes de Google y Amazon, entre otros.

El miedo de ser irrelevantes

Genevieve Bell es una antropóloga australiana que trabaja en Intel y su trabajo se basa principalmente en estudiar la intersección entre la tecnología y la cultura, siendo una de sus mejores frases la siguiente: “el gran miedo de la humanidad es volverse irrelevante”.

¿Qué pasará cuando creemos algo más inteligente que nosotros?¿Ya no seremos lo suficientemente importantes?¿Qué impacto tendrá sobre nuestra identidad, sobre nuestro propósito? Y si pensamos que históricamente lo que hacemos es lo que nos define, y por tanto nuestro trabajo y nuestros estudios de alguna manera representa nuestro propósito y nuestro legado, ¿qué pasará cuando esto ya no sea necesario, sea irrelevante?

En el corto plazo, la IA reemplazará tareas rutinarias, repetitivas, predecibles y prescritas. Inicialmente eliminará puestos de poco valor añadido, como actualmente ya se viene dando. Los autos autónomos están reemplazando los choferes, los supermercados y tiendas por conveniencia cuentan con escáneres de productos que reemplazan a los cajeros y cajeras, y varios restaurantes que visité en Estados Unidos y Japón cuentan con una  tablet en las mesas que reemplazan a los meseros.

Este intercambio de tareas repetitivas y rutinarias entre el ser humano y una máquina parece bastante satisfactoria porque, ¿a quién le gusta realizar las mismas actividades una y otra vez, todos los días de su vida?

Sin embargo, es cuestión de pocos años, incluso meses en algunos países, que los profesionales de alto nivel se verán impactados por la IA.  Flippy es un robot que prepara hamburguesas en una cadena de comida rápida en Los Ángeles, pero avances similares en robótica se están aplicando en equipamiento que impacta la labor de los médicos en el diagnóstico de enfermedades y en las cirugías.

Jack Ma y la inteligencia artificial

También los avances en big data y analítica están afectando a los asistentes legales y a las empresas de investigación, tal como los chatbots y asistentes virtuales están incluso reemplazando las áreas de servicio al cliente. Jack Ma, presidente ejecutivo de Alibaba Group, cree que en 30 años el mejor CEO sea probablemente un robot.

En síntesis, los profesionales de alto nivel, aunque no se verán reemplazados en el corto plazo, deberán evolucionar para adaptarse a la inteligencia artificial.

¿Cuándo la automatización es factible?

Rebecca Parsons, CTO de ThoughtWorks, resumía cuatro factores claves que determinan la factibilidad de que la inteligencia artificial se incorpore en nuestras empresas y profesiones: cuando haya la factibilidad técnica, cuando la relación costo beneficio sea positiva, cuando las habilidades de las máquinas sean similares o superiores a las del ser humano, y cuando exista la aceptación social y regulatoria.

Estos factores son útiles no solamente para determinar la viabilidad de incorporar la IA en nuestra empresa, sino para dimensionar el impacto futuro que tendrá en nuestras profesiones y responder mejor a la pregunta que titula el post: ¿La inteligencia artificial nos hará profesionalmente irrelevantes?

La respuesta es sí, si no comprendemos y evolucionamos a las nuevas capacidades y competencias que se requerirán ante la unión de la inteligencia artificial con la inteligencia humana.

Preparándonos para seguir siendo relevantes

“La IA puede predecir el futuro pero no puede inventarlo. No podría crear un Picasso hasta que tuviéramos a Picasso. Están siguiendo una forma, no están inventando el futuro.” Rebecca Parsons.

Gartner predice que para el 2020, la IA generará 2,3 millones de trabajos frente a los 1,8 millones que eliminará, pero estos trabajos serán diferentes. Estos son los tres grandes roles que la IA realzará en vez de reemplazarlas:

La empatía y los insights humanos
Tener la capacidad de identificar, comprender y sentir las experiencias de otras personas será aún más importante en el futuro, ya que es algo que las máquinas no lograrán hacer en el futuro próximo. La IA es buena para predecir, pero los seres humanos aún somos mejores en responder y resolver frente a lo impredecible del ser humano.

Por ejemplo, la IA –a través de  big data y machine learning– permite obtener información más precisa en la creación de segmentos de personas (clustering) con criterios más confiables que los demográficos, pero se requerirán roles que sean capaces de interpretar la información que ayude a comprender mejor a los seres humanos.

El trabajo colaborativo y la gestión de grupos de interés
Orquestar los diferentes intereses de diferentes personas con diferentes culturas, y conducirlos a un objetivo en común será un rol que será primordial en el futuro, así como la creación y gestión de reglas, principios o políticas que guíen a las organizaciones a alcanzar sus objetivos. La IA será perfectamente capaz de monitorear las políticas, pero aún no estamos en el momento en que las máquinas las definan.

La inteligencia artificial vs. la creatividad humana

La creatividad
La IA todavía tiene que ser entrenada en base a eventos que usualmente ya han ocurrido. Lo impredecible, lo original y la invención aún se encuentra con mayor potencial en la capacidad de la mente humana, y esto aplica tanto a la industria creativa como a los negocios. Rebecca Parsons se preguntaba a qué sistema de IA pudo habérsele ocurrido que fuera una buena idea tomar un auto de un desconocido (Uber), dormir en la casa de un desconocido (Airbnb), comprar ropa que no has visto (Stitch Fix), o comprar una cama que no has probado (Casper).

Estos roles, en la práctica, son tareas más complejas, más desafiantes, más colectivas, que buscan el beneficio común sobre el individual. Finalmente, más humanas.

La clave será convertirnos en personas más generalistas o multidisciplinarias, fortalecer el pensamiento lateral y multidimensional, y definitivamente perfeccionar las habilidades blandas. Las personas que no quieren trabajar con personas tienen cada vez menos cabida, ya que las máquinas son mejores en esas tareas.

Si eres un líder, hoy la responsabilidad es enriquecer las funciones y habilidades de las personas en un entorno que comprenda la IA, redefinir perfiles y recursos a resolver problemas más grandes, mayores o complejos; identificar oportunidades que puedan ser cubiertas por la IA y enfocarse a crear nuevos retos.

Como concluía Parsons, “la oportunidad hoy se encuentra en la intersección entre la complejidad, la creatividad y la empatía”.

[Twitter: @alexanderchw | LinkedIn | Artículo en mi Web]

[Este post está basado en las charlas de Stephen Hawking en el Web Summit 2017, Frank Cooper y Rebecca Parsons en Collision 2018]

 

 

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