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Analizando tus inversiones Diego Alonso Ruiz Diego Alonso Ruiz

Las Finanzas del comportamiento

¿Alguna vez ha cruzado por su cabeza que algunas personas hacen cosas que parecen ilógicas como pasarse de copas un fin de semana y prometer no volver a tomar demasiado, pero el fin de semana siguiente recaen en el mismo error y así durante varios fines más? Como esta, existen muchas otras actitudes que parecen carecer de sentido.

¿Alguna vez ha cruzado por su cabeza que algunas personas hacen cosas que parecen ilógicas como pasarse de copas un fin de semana y prometer no volver a tomar demasiado, pero el fin de semana siguiente recaen en el mismo error y así durante varios fines más? Como esta, existen muchas otras actitudes que parecen carecer de sentido.

Por poner un ejemplo más concreto, imagínese un experimento social en el que le otorgamos 100 dólares a una persona “X”. De estos 100 dólares, “X” puede ofrecer la cantidad de dinero que quiera a otra persona “Y”, pero el dinero solo se repartirá si es que “Y” acepta ese dinero, si no, ambos jugadores quedarán con las manos vacías. Teniendo en cuenta que “Y” sabe que “X” recibió 100 dólares, lo racional indica que a final de cuentas “Y” debería terminar aceptando un monto negociado con “X para que ambos se beneficien ¿verdad? Sin embargo, en muchas simulaciones de este juego, “Y” rechazó montos de 20, 30 hasta 40 dólares, por considerar que la oferta de “X” era demasiado baja y, finalmente, ambos se fueron con las manos vacías.

A este pequeño ejercicio se le conoce como “El juego del ultimátum” y es solo una de las muchas conductas irracionales que cruzan por la mente de toda persona. En lo referente a las finanzas, la rama encargada de estudiar estos fenómenos se le conoce como “Finanzas Conductuales o Finanzas del comportamiento” (Behavioral Finance), que no son otra cosa que la aplicación de la psicología en las decisiones financieras. El argumento que da sustento a las finanzas conductuales es la hipótesis de la irracionalidad de los mercados. Expliquemos mejor este último concepto.

¿Mercados eficientes o ineficientes?

Primeramente, existen dos grandes hipótesis respecto al comportamiento de los mercados financieros. La primera es la hipótesis de los mercados eficientes, que afirma que los precios de los activos reflejan su verdadero valor y que, por lo tanto, pocas personas podrían obtener rendimientos superiores al mercado, y si lo hacen, este fenómeno solo duraría un corto tiempo. Esta es la teoría más antigua, de mayor aceptación en el mercado y probablemente la más difundida.

Ahora, si los mercados son realmente eficientes, entonces, ¿por qué fallan tan a menudo?, crisis, burbujas, cambios de tendencia repentinos; y ¿porque hay personas que pueden obtener rendimientos superiores al promedio de mercado constantemente? En este caso entra a tallar la segunda hipótesis, la cual nos dice que los mercados son irracionales, por que el ser humano se comporta algunas veces de manera irracional (como lo vimos en el ejemplo anterior) y que los inversionistas sí podríamos sacar provecho de esas desviaciones o ineficiencias. Esta hipótesis ha venido tomando fuerza en los últimos años luego de que varios especialistas en ciencias económicas dedicaran investigaciones a la aplicación de la psicología en las finanzas.

Identificando dos conductas irracionales

En años recientes, gracias al desarrollo de las finanzas conductuales, especialistas en una nueva disciplina denominada la neuroeconomía han identificado dos tipos de conductas concretas de irracionalidad que me gustaría definir y ejemplificar para aprender a ubicarlas y, posteriormente, poder sacar provecho de ellas.

1. Dependencia de la heurística
2. Dependencia del contexto

Hoy vamos a analizar las actitudes vinculadas a la heurística, es decir, aprender o sacar conclusiones “sólo” con la información disponible en nuestro cerebro; y al aprender o querer solucionar problemas mediante esta información, cometemos numerosos errores en el proceso, por ejemplo:

Disponibilidad: La disponibilidad nos habla de que muchas veces los inversionistas tomamos decisiones a partir de la información que tenemos disponible, que no necesariamente significa que sea la mejor información. Por ejemplo, si nos preguntan qué equipo de fútbol ha ganado más títulos internacionales el FBC Barcelona o el Club Atlético Boca Juniors, la mayoría respondería de inmediato el Barcelona (hice esta pregunta en mi oficina y 8 de cada 10 personas respondieron Barcelona o Real Madrid), sin embargo, el club argentino es el equipo con más títulos internacionales a la fecha. Y es que, la mayoría de la gente toma decisiones erradas basándose en la información que tiene en mente sin antes remitirse a datos reales.

Exceso de confianza: el exceso de confianza se refiere a los errores que cometen los inversionistas al creer tener la razón sobre algo. Imagínese que a finales del 2007, los principales bancos de Estados Unidos, empezaron por colocar cada vez más y más créditos, a pesar de que algunas personas y organismos reguladores recomendaron tener un patrimonio suficiente para poder aguantar una posible recesión. Muchos de los bancos pensaron que el riesgo de liquidez (no tener dinero suficiente para devolver a sus ahorristas) no tenía fundamento y que la idea de una crisis tan severa como la gran depresión era impensable. Algunos de estos bancos como el caso de Lehman Brothers llegaron a perder cerca del 70% del valor de la compañía y aunque se decía que eran bancos “muy grandes para caer” terminaron por declarar la quiebra y detener operaciones. El exceso de confianza es un problema que aqueja a muchas personas cuando realizan operaciones en el día a día.

Y me quiero detener en este punto, cualquier inversionista que se respete entiende que los mercados están gobernados por ciclos, y que los ciclos nunca dejaran de ocurrir. Si realmente existiera un mercado eficiente y si los inversionistas tomaran decisiones objetivas y calculadoras, entonces quizá los ciclos no existirían ¿Por qué?

Las economías crecen y decrecen constantemente, las empresas serán optimistas sobre el futuro en los momentos altos del ciclo y en consecuencia expandiendo su capacidad productiva e inventarios; lo que acabará pasándoles factura cuando la economía se contraiga. Los proveedores de dinero serán demasiado generosos cuando las cosas vayan bien en la economía, fomentando un sobre-endeudamiento y luego apretaran el freno cuando las cosas dejen de ir bien. Todo es cíclico. Podría decirse que las épocas de bonanza terminan siendo la semilla que genera las crisis, y viceversa. Por ello, los inversores tienden a sobrevalorar a las empresas cuando lo están haciendo bien y a infravalorarlas cuando tienen dificultades.

Grafica-S&P-500-08.04.2014jpg

En el gráfico se aprecia el comportamiento del S&P500 entre 2003 y 2013, y fíjese como un exceso de confianza en muchos inversionistas a principios del 2007 les llevo a perder grandes cantidades de dinero en la renta variable americana. Recuerde: Los mercados y las economías se mueven en ciclos.

La próxima vez que usted tome una decisión de inversión, sea lo más objetivo posible en base a los hechos y a la información disponible, y nunca deje de tener en la cabeza que las economías y los mercados se mueven en ciclos.

Estereotipar: Es achacar una conducta a algo por el hecho de que en el pasado se comportó de una manera. Por ejemplo, si un alumno en el colegio obtuvo malas calificaciones, cuando este ingresa a la universidad, generalmente apostamos por que le irá mal. No tomamos en cuenta factores como que la elección de una buena carrera puede cambiar el desempeño de este alumno. Lo mismo sucede con los inversionistas, cuando estereotipan características de algunos activos financieros y esperan que se comporten de esa manera el 100% de las veces. Otro ejemplo de esto es el efecto Halo, en psicología de inversión nos muestra que cuando uno evalúa una alternativa de inversión y encuentra un punto positivo en algún instrumento, es muy probable que encuentre fundamentos positivos en casi todos los demás aspectos para reforzar su hipótesis (que en la mayoría de veces no termina siendo cierto).

Así como estas conductas irracionales, existen muchas otras como el “Recently Bias” (sesgo por sucesos recientes), el cual nos dice que a los inversionistas nos impactan más las noticias o eventos recientes y tendemos a tomar decisiones basadas en eso. Como vemos, muchas veces no nos motivan fundamentos claros sobre economía o la situación financiera de una empresa, sino que actuamos basados en expectativas subjetivas y en lo que subjetivamente consideramos que pueden mover a los mercados. En la próxima entrega detallaré mas conceptos

Les comunico a los interesados que este jueves 24 de abril a las 10:00am realizaré una Conferencia Online Gratuita sobre “Renta variable americana, oportunidades y riesgos”, los interesados pueden registrarse al mail: clientes@forexperu.pe, indicando su nombre y teléfono para su inscripción.

 

 

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