(Bloomberg) El amor que los moscovitas ricos tienen por Elon Musk les sale caro.

Casi 100,000 rusos siguen la página no oficial de medios sociales de Musk, pero el fundador de Tesla parece promocionar su de ensueño en todas partes salvo allí, obligando a los entusiastas como Andrey Vratskiy a hacer enormes esfuerzos –y gastos- para conseguirlo.

Vratskiy, ejecutivo de software de 33 años, tenía tantas ganas de cambiar su BMW X6 por un Tesla S de US$ 75,000 que aceptó pagar casi el doble por él. Como en no hay una red de ventas, tuvo que comprar su sedán en los Estados Unidos y gastar US$ 12,000 para transportarlo por avión a Moscú, donde pagó US$ 50,000 para pasar la aduana.

Cuando empezó a manejar su Tesla azul marino por primera vez hace dos años, Vratskiy dijo sentirse como una especie en peligro de extinción. Ahora pasea con docenas de miembros del club de admiradores que fundó y ha visto unos 250 vehículos más.

"Me gustan los aparatos electrónicos y esto es como un iPhone con ruedas", dijo Ivan Streshinskiy, que administra la mayor parte de la fortuna de US$ 14,000 millones de Alisher Usmanov en su calidad de director de USM Advisors. Compró un Model S blanco el verano pasado y ahora intenta conseguir uno rojo.

Entre los demás poseedores rusos de un Tesla se cuentan el multimillonario Roman Abramovich y los banqueros Herman Gref y Andrei Akimov, que dirigen OAO Sberbank y OAO Gazprombank, la primera y la tercera instituciones de préstamo de Rusia en dimensiones respectivamente.

Barato y fácilPara Gref, que fue ministro de Economía durante los dos primeros mandatos del presidente , ni siquiera las sanciones que dispuso EE.UU. y que cortaron los lazos de su banco con el sistema financiero mundial pudieron poner freno a su admiración por la máquina estadounidense.

"No contamina la naturaleza y es superbarato y fácil de usar", dijo Gref por correo electrónico.

Con clientes tan destacados ya satisfechos y una clase adinerada famosa por su consumo conspicuo, Tesla fácilmente podría vender anualmente 2,000 sedanes Model S y 2,000 unidades del inminente SUV Model X en si le prestara tanta atención a este país como a China, señaló Vratskiy. El año pasado, Musk fue recibido por una fervorosa multitud cuando viajó a Pekín y Shanghái en una gira promocional.

Tesla Motors tuvo ingresos mundiales de US$ 1,100 millones en el primer trimestre, la misma suma que gastaron los rusos en autos de lujo de enero a mayo, según la firma de investigación de mercado Avtostat.

La con sede central en Palo Alto, California, la semana pasada informó haber entregado 11,507 sedanes Model S en el segundo trimestre. Apunta a entregar 55,000 vehículos este año en todo el mundo.

Vratskiy reveló que él y otros miembros del club de admiradores de Tesla le escribieron a la compañía varias veces para exhortarla a expandirse a Rusia pero que la respuesta siempre fue la misma: el país no es una prioridad.

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