Tomado de Expansión

Buscar mientras se está en activo es una práctica habitual que no debe afectar a tu ritmo de trabajo. No puedes dejar entrever tus intenciones y acelerar así tu despido. Estas pistas te ayudarán a no caer en ese error:

Mutismo. No se lo digas a nadie, ni a tu colega del alma. Cuando desde tu puesto de trabajo, las posibilidades de que lo encuentres son mayores si lo sabe menos gente.

Discreción. Aunque te resulte más cómodo (y económico) hacer las llamadas y gestiones desde tu puesto de trabajo, no lo hagas. En una oficina las paredes tienen oídos y, lo que es más importante, sin darte cuenta puedes descuidar tus obligaciones. Facilita tu móvil personal y procura que las conversaciones sean cortas: si te pasas colgado al móvil varios minutos en diferentes ocasiones en tu jornada, primero, la gente sospechará y, segundo, descuidarás tu trabajo. Si es posible, recurre a la discreción de los mensajes de texto.

Indumentaria. No permitas que tu forma de vestir y tu aspecto te delaten. Si nunca acudes en traje a trabajar, tu jefe sospechará si de repente apareces más impecable que de costumbre.

Excusas. Las siempre deben darse fuera del horario laboral. Y en caso de que sea inevitable, es mejor hacer uso de un día de libre disposición, así te eximes dar explicaciones.

Redes sociales. Procura que tu actividad en las redes sociales, más intensa de lo habitual, no deje entrever tus intenciones.

Profesionalismo. No descuides tu trabajo. Cumple los tiempos y los objetivos previstos como siempre has hecho, no intentes hacer más ni menos.

Con pies de plomo. No consultes ofertas de empleo en tu puesto, ni conviertas en una rutina atender tus redes sociales más allá de lo habitual. Evita cambiar de estado de ánimo si tu búsqueda comienza a dar sus frutos. Y no te anticipes: deja tu trabajo sólo cuando tengas otra oferta laboral en firme.